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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Cuba: panorama hidrológico

Especialistas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos expusieron cómo llega la Isla al período lluvioso del actual año

Un análisis de la situación hidrológica en Cuba puso de relieve en qué condiciones está la Isla para transitar por el conocido como período lluvioso, el cual se extiende desde mayo hasta octubre. Asimismo, se reflexionó sobre el uso adecuado del líquido por las diferentes entidades del país.

Argelio Fernández Richelme, especialista principal de Servicios Hidrológicos, realizó una amplia disertación acerca del primer tema: “los primeros cinco meses de la etapa poco lluviosa (noviembre-abril) dejaron un acumulado a nivel nacional de 341 milímetros (mm) de precipitaciones, cifra que representa el 130 % de la lluvia que debe caer durante ese tiempo”, dijo.

Precisó el experto que las lluvias se comportaron abundantes, aunque no con una distribución uniforme, sobre todo en la porción Sur de la región occidental. Isla de la Juventud, Pinar del Río y Mayabeque -agregó- son los territorios con los menores acumulados, por su parte Granma, Holguín y Sancti Spíritus resultan las de mayor volumen reportado.

En cuanto a los embalses, puntualizó Fernández Richelme  que hasta el 29 de abril se acumulaban 6 722 millones de metros cúbicos de agua para 74 % de la capacidad nacional. “Con respecto a la media histórica hoy tenemos más de 2 000 millones de metros cúbicos acumulados”, aseguró.

Finalmente el especialista comentó sobre la situación de las fuentes de abasto a la población: “existen 38 con algún tipo de afectación, ya sea por déficit de escurrimiento o bajos niveles del agua subterránea; a estos hay asociados un total de 24 000 habitantes”, indicó. Las Tunas es la provincia con la mayor cantidad de fuentes afectadas (14), le siguen Pinar del Río (10) y Camagüey (6).

¿Cómo usamos el agua?

Por otro lado, el especialista principal de Balance de Agua en el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), Fidel Zamora, aludió a este particular. “La situación hidrológica y de almacenaje que presenta el país puede catalogarse como muy favorable con respecto a años anteriores. Esto quizá tienda a generar confusiones, pues si está lloviendo y tenemos agua almacenada, entonces no se concibe por qué contrasta tanto su balance.

“Este obedece a otros procesos socioeconómicos de la sociedad y por eso presenta sus peculiaridades. Al cierre del primer trimestre de 2018 y a partir de lo que planificó cada ministerio se comportaron al 87%”, explicó, pero enfatizó en que lo realmente importante es cuán bien se ha empleado el agua que se consumió en función de los índices normados para cada entidad.

Otro de los aspectos que recalcó Zamora fue el proceso de captación de demanda del vital líquido, el cual se extenderá hasta finales de mayo y que en palabras del especialista es trascendental. “Todos los usuarios vinculados a fuentes propias, o sea, al grupo Nacional de Recursos Hidráulicos, están al 37 %; lo cual significa que solo ese porcentaje ha demandado agua para el año 2019”, apuntó.

“Si no captamos la solicitud de agua no podemos balancearla y, por ende, no la podemos incluir en plan de la economía”,  reflexionó.

Por un empleo eficiente

Según Emilio Cosme Suárez, jefe de la Dirección de Uso Racional del Agua del INRH, es fundamental hacer hincapié en las medidas que deben tomarse en cada provincia cubana a partir de la situación hidrológica favorable que muestra la nación y teniendo en cuenta, además, el comportamiento que en este sentido se prevé.

“Contamos -indicó- con un nivel de llenado de los embalses que alcanza el 74 %, mientras se pronostica que para la segunda mitad del año la media de las lluvias se comporte por encima de la cifra histórica, con acumulados superiores.

“Eso implica adoptar algunas disposiciones: revisión total del estado técnico de la infraestructura hidráulica en cada provincia, por ejemplo los embalses y micropresas, para minimizar daños ocasionados por las inundaciones; puesta a punto de las comunicaciones; así como el montaje del sistema de alerta temprana”. A esto sumó las acciones encaminadas a mantener la calidad del agua.

En relación con los segmentos de población afectados por la sequía, Cosme aludió al diseño de un programa de desarrollo sostenible que amplíe las alternativas para enfrentar esa situación y mejorar el abasto de agua a esas personas.

Sobresalen entre las iniciativas acudir a otro tipo de fuentes de abasto, llegar a esas zonas con el programa de desalinizadoras, aplicar proyectos de captación del agua de lluvia, entre otras acciones.

“En cuanto al balance de agua estamos trabajando para que las entidades que sobreconsumen este recurso apliquen medidas de organización, inversiones y mantenimiento que les permitan enmarcarse en lo establecido y cumplirlas. Igualmente enfocamos los análisis en su empleo eficiente, pues no basta con ajustarse a la norma, es preciso también usar el agua del modo más efectivo”, subrayó el especialista.