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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Fuerte impulso desde 2018 a proyectos de inversiones en fuentes renovables de energía

Cuba pretende imprimir un notable impulso al aprovechamiento de fuentes renovables de energía y proyectos que garanticen mayor eficiencia energética en todo su territorio

De cara al 2030, Cuba pretende imprimir un notable impulso al aprovechamiento de fuentes renovables de energía y proyectos que garanticen mayor eficiencia energética en todo su territorio, como parte de un amplio programa de desarrollo perspectivo, que viene mostrando sus primeros avances y para el próximo año en particular anuncia la terminación o el inicio de importantes inversiones.

Sobre estas últimas comentó en detalles el ministro de Energía y Minas (Minem), Alfredo López Valdés, a los diputados integrados a la Comisión de Industria, Construcciones y Energía, de la Asamblea Nacional del Poder Popular, que como los restantes grupos de trabajo permanentes de ese organismo celebraron días atrás reuniones previas al X Período Ordinario de Sesiones de la Octava Legislatura del Parlamento.

El titular del ramo ratificó en ese marco que la política de desarrollo vinculada al tema ha previsto que se llegué a cubrir hasta un 24 % de la generación energética por la alternativa de las fuentes renovables, entre las que se plantea tendrá el mayor protagonismo la biomasa de la caña de azúcar, llamada a aportar cerca de un 14 %, a partir de un plan de instalación de bioeléctricas en 25 centrales del país.

Aunque el Grupo Azucarero Azcuba viene dando pasos en función de responder a esta proyección, porque produce ya unos 470 MW (mega watts) en las 57 industrias incorporadas hoy a la zafra, el proyecto de las bioeléctricas, que se ejecutará a partir de créditos o mediante inversión foránea, en muchos casos aún en negociaciones, significará el contar con una capacidad de generación conjunta de más de 870 MW.

Otra participación relevante se le está otorgando a la energía solar-fotovoltaica, con un gran despliegue en parques y paneles a todo lo largo y ancho de la isla caribeña, algunos ya en servicio y muchos otros comenzando a construirse precisamente en 2018.

Según informó al Ministro, quien aprovechó para puntualizar en el estado en que se encuentran provincia por provincia, con su terminación  se estará en condiciones de aportar finalmente otros 750 MW, que serán muy beneficiosos sobre todo en las zonas rurales y en  actividades relacionadas con la agricultura y la ganadería.

En tanto que el potencial del viento constituye otra de las fuentes de energía, por demás limpia, por la que Cuba estará apostando con fuerza. Un total de 14 parques eólicos se espera estén operativos para 2030, gran parte de estos en el norte de la región oriental. Al respecto, López Valdés explicó que sumarán 656 MW y la mayoría se construirán con inversión extranjera, o financiamiento estatal, en proyectos que deben estar iniciando entre el próximo año y el 2019.

El  máximo directivo del Minem se refirió a más elementos que forman parte del programa, aunque con menor incidencia. Mencionó por ejemplo al biogás, que tiene asociadas unas 500 iniciativas en proyección y podría llegar a aportar más de 50 MW, a partir de resultados confirmados de las plantas que hoy se encuentran operando en el país.

Añadió asimismo que se planea un mayor aprovechamiento del potencial hidráulico desde el montaje de unas 74 mini hidroeléctricas, que permitirían generar sobre 56 MW.

Tenido en cuenta que todas estas fuentes alternativas, por sus propias características de ser intermitentes y tener límites de uso, requieren que exista siempre otra base energética en desarrollo paralelo, Cuba ha planificado igualmente un grupo de inversiones de peso dirigidas a potenciar la eficiencia energética de las instalaciones que componen su principal matriz de generación, y de otras complementarias que se le irán adicionando.

También en ellas enfatizó el Ministro de Energía y Minas, quien no olvidó mencionar por otra parte las acciones que se han venido acometiendo en los últimos tiempos para garantizar que esa eficiencia llegue incluso a los hogares cubanos, a partir de la progresiva sustitución de lámparas fluorescentes por bombillas LEDs,  de cocinas eléctricas de resistencia por cocinas de inducción, y de la introducción de variantes que en el futuro inmediato pretenden potenciarse, como los calentadores solares y los paneles fotovoltaicos de uso doméstico.