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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Adaptarse al cambio climático en función de un mejor desempeño económico

El libro Impacto del Cambio Climático y Medidas de Adaptación en Cuba resume las investigaciones desarrolladas por un colectivo de autores de más de 20 instituciones del país

La representante residente del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Cuba, Myrta Kaulard, consideró que la dimensión ambiental es una pieza clave en los esfuerzos que hoy realiza la Mayor de las Antillas por mejorar su desempeño económico y garantizar la calidad de vida de la población.

Al intervenir en la reciente presentación en La Habana del libro Impacto del Cambio Climático y Medidas de Adaptación en Cuba, la funcionaria ponderó los excelentes resultados de la Isla, muestra de lo que se puede alcanzar cuando se integran las voluntades de numerosas instituciones y talentosos investigadores para abordar uno de los mayores desafíos que enfrenta hoy la humanidad.

"Se trata -dijo-  de contribuir juntos para que los sectores productivos y de servicios fortalezcan la incorporación de la problemática medioambiental a sus planes de desarrollo, incluidas las energéticas y de adaptación al cambio climático".

El texto es uno de los resultados de la segunda comunicación nacional de Cuba a la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático. "En poco más de 400 páginas, el equipo de expertos cubanos fue capaz de lograr un equilibrio entre el rigor científico que impone una investigación de tal magnitud y la necesidad  de explicar en lenguaje claro, los impactos esperados, lo que conviene mejor hacer y en qué momento", subrayó Kaulard.

"Desde los bosques a las zonas costeras, los recursos hídricos, los asentamientos humanos, la salud, la biodiversidad cubana, lo que se ha registrado del clima de ayer, de hoy y lo que se prevé del mañana, son elementos exquisitamente tratados y, considerando, en los casos que corresponde, las propuestas de medidas de adaptación", precisó.

Al reconocer los esfuerzos del país en el enfrentamiento a ese dilema, que implica hoy a toda la humanidad, destacó el liderazgo del Instituto de Meteorología y del ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), en la coordinación de esta iniciativa.

Señaló Kaulard que, sin embargo, ante la magnitud de este fenómeno, queda mucho por hacer y llamó a continuar fortaleciendo las acciones de promoción y divulgación de los resultados y propuestas que este libro atesora, para involucrar a todos, desde quienes  deciden sobre la planificación del desarrollo hasta las comunidades que requieran modificar actitudes frente a los sensibles impactos del cambio climático, en los más diversos escenarios.

Instó a favorecer la pronta inserción de estos valiosos resultados en las estrategias sectoriales, ramales y territoriales, indispensable para fortalecer la capacidad de Cuba en su adaptación a las transformaciones que se avecinan.

Recordó que el sistema de Nacio-nes Unidas acompaña a Cuba en estos esfuerzos como parte de su programa de cooperación 2014-2018, en el que se han acordado varias áreas de acción que contribuyan al proceso de actualización del modelo económico del país y a la implementación de los Lineamientos.

"Precisamente una de las líneas de trabajo se relaciona con la sostenibilidad ambiental y la gestión de riesgos ante desastres", concluyó.

Un libro para enfrentar los extremos del clima

El texto es una obra científica desarrollada durante tres años por un colectivo de expertos de 26 instituciones nacionales de geografía, economía y sociedad.

Entre los organismos e instituciones que participaron están los ministerios de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Agricultura, Salud Pública y Educación Superior, y los institutos de Meteorología, Recursos Hidráulicos, y Oceanología.

El documento señala las variaciones y cambios observados en el clima de Cuba en las últimas décadas, así como los escenarios futuros más probables del país para los años 2050 y 2100 y expone las acciones de adaptación y mitigación que se deben implementar en este archipiélago antillano en cuanto a recursos hídricos, zonas costeras y recursos marinos, diversidad biológica, bosques, asentamientos hu-manos, agricultura y uso de la tierra y para la salud.

El análisis de las variaciones observadas permite adelantar la hipótesis de que el clima cubano transita hacia un comportamiento similar al proyectado por el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), como consecuencia del calentamiento global provocado por el hombre.

Las abundantes anomalías climáticas durante las últimas cuatro décadas indican que el clima en la Perla del Caribe será más cálido y extremo debido al efecto invernadero intensificado en la atmósfera terrestre.

De acuerdo con las investigaciones y el adelanto de algunas conclusiones, desde mediado del siglo pasado hubo un incremento de la influencia anticiclónica y de la temperatura superficial del aire (0,9 °C) como promedio, es decir, de 1951 hasta 2013.

El experto del Centro del Clima del Instituto de Meteorología, Ramón Pérez, señaló que la variación más importante en las precipitaciones está relacionada con una tendencia a la reducción de las lluvias en la región oriental del país, con déficits considerables en los acumulados de los últimos decenios, así como sequías cada vez más frecuentes, prolongadas e intensas.

Puntualizó que desde 1966 hasta 2009 el nivel medio del mar ascendió un promedio de 1,43 milímetros (mm) por año en todo el territorio nacional, de acuerdo con los datos y procesamiento estadístico de los registros mareográficos.

También se argumentó que en la Isla caribeña comenzó un nuevo período muy activo de ciclones, con un récord incluido de siete huracanes intensos en la década de 2001 a 2010, y un incremento de las inundaciones costeras durante los últimos 30 años.

El coordinador general de la obra científica, Eduardo Planos, especialista del Instituto de Meteorología, insistió en el valor del libro por exponer con precisión, fundamentos y claridad los cambios que se han observado en el clima en la Isla, los impactos esperados y las acciones de adaptación y/o mitigación.

"El libro es un ejemplo de la voluntad política de nuestro modelo de desarrollo y una modesta contribución al bienestar y la seguridad del país", enunció la presidenta de la Agencia de Medio Ambiente, Gisela Alonso, autora del prólogo.