Empresa de Proyectos e Ingeniería (ENPA) perteneciente al Grupo Empresarial Logística del Ministerio de la Agricultura, Autor: Internet Publicado: 21/06/2021 | 09:21 pm
Casi cuatro décadas de experiencia caracterizan la labor del Instituto Nacional de Sanidad Vegetal, cimiento importante del desarrollo agroecológico en el país, la calidad y la conservación de los productos agrícolas.
Inaugurado en 1976 el Instituto es uno de los soportes fundamentales del Sistema Estatal de Sanidad Vegetal. Metodología y conocimiento se ponen así a disposición del diagnóstico fitosanitario, la introducción y desarrollo de medios biológicos, la implantación de Programas de Manejo Integrado de Plagas, así como el monitoreo de la calidad y los residuos de plaguicidas. El objetivo esencial de sus protagonistas es incrementar la calidad de la agricultura y, consecuentemente, la diversidad de la producción.
De tal modo, una de las acciones de trabajo hacia la cual con más fuerza se vuelca la institución científica es minimizar las pérdidas por plagas, basada en el manejo sostenible y el cuidado ecosistémico. En este sentido, se integran para dicho propósito áreas para análisis de bioplaguicidas, microbiológicos, químicos, biológicos y de otras especialidades.
Apunta el subdirector científico del INISAV Jesús Jiménez Ramos: "A partir de dos programas de investigación del Citma, el Instituto se dedicó a la búsqueda de cepas de microorganismos en diferentes ecosistemas agrícolas del país que pudieran utilizarse como agentes de dominio efectivo para las plagas.
"Comenzamos a trabajar en la vigilancia de lepidópteros perjudiciales para los cultivos y, sobre todo, difíciles de controlar. De esta manera logramos manejar un número de insectos y continuamos buscando cepas efectivas con otros patógenos de más difícil intervención", subrayó.
Provechosos caminos ecológicos
Adscrito al Ministerio de la Agricultura, el INISAV ofrece múltiples servicios especializados. Su vasta carpeta integra el análisis físico-químico de plaguicidas y de residuos, así como el impacto de estos en la contaminación ambiental, la asistencia técnica sobre reproducción y liberación de entomófagos, y los estudios acerca de la producción y utilización de bioplaguicidas.
Asimismo, atienden el dictamen cuarentenario y la evaluación de riesgos, la detección causal de enfermedades de origen viral, fúngico o bacteriano que dañan las plantaciones y las investigaciones entomológica, acarológica y hematológica, junto con el control de roedores.
El estrecho nexo que mantiene la institución con otros centros de investigación y desarrollo del sector, ha determinado la expansión del manejo de plagas como una práctica viable y efectiva. A la par, impulsa la productividad agraria mediante estudios bilaterales con los laboratorios provinciales de Sanidad Vegetal y utiliza avanzadas tecnologías y metodologías para la producción de medios biológicos en los Centros de Reproducción de Entomófagos y Entomopatógenos (CREE) y en las plantas de producción de bioplaguicidas del país.
Con una voluntad encaminada hacia el logro de mayor salud fitosanitaria y el desarrollo de material orgánico eficaz en cuanto a la detección, evaluación, estudio y control de las enfermedades y sus consecuencias, el INISAV tiene un marcado radio de acción tanto en la Mayor de las Antillas como en el exterior. Además, el estudio y el intercambio de experiencias contribuyen notablemente a la prevención y el paliativo de las plagas, tanto endémicas como exóticas.
Igualmente resulta meritoria la gestión del Instituto en la providencia de alternativas de manejo que redundan en considerables ahorros de divisas en cuanto a insumos de control fitosanitario se refiere, además de su consabido beneficio ecológico.
Aclara el especialista Jesús Jiménez "un análisis basado en los datos para el cierre de 2011, arrojó que la posibilidad de usar estos productos le ha representado al país una reserva alrededor de 24 millones de dólares que hubiera tenido que desembolsar para comprar productos similares si no los tuviéramos aquí o insumos químicos para proteger los cultivos.
"Tenemos un reconocido impacto internacional. Hemos llevado nuestras experiencias y las de otras entidades vinculadas al programa a un vasto número de países de América Latina, no solamente en Venezuela, se ha trabajado en Bolivia, Ecuador, México, Colombia y Nicaragua a partir del reconocimiento global que tiene nuestra institución como centro de avanzada en el uso de esta tecnología natural.
"En la actualidad prácticamente más de 70 % de las acciones de control de plagas de insectos, ácaros y patógenos de suelo en nuestro país se hace con material biológico. Los productos químicos se emplean fundamentalmente para las malezas en tanto se utilizan un grupo importante de fitopatógenos para controlar aquellos para los que todavía no hemos descubierto opciones orgánicas. No obstante, se constataron mejorías en los procesos y continuamos buscando alternativas, viables.
Experiencia y desarrollo
Importantes líneas de investigación caracterizan el quehacer cotidiano del INISAV: análisis de residuos, manejo de plaguicidas químicos, control biológico, diagnóstico y vigilancia fitosanitaria y el manejo de plagas resumen la labor del centro.
Explica la subdirectora de Investigación y Desarrollo, Berta Lina Muiño:"Como parte de nuestras líneas de acción empleamos técnicas relacionadas con la señalización y el pronóstico de plagas y métodos como el monitoreo de plaguicidas químicos en el campo. En otro sentido, implementamos estudios analíticos de laboratorio para controlar o vigilar los residuos de los plaguicidas químicos en las aguas, los suelos, los cultivos, los frutos, el ambiente en general, a lo cual integramos también el control de la calidad para la comercialización.
"A propósito, actualmente estamos inmersos en el procedimiento de acreditación e investigación de diferentes técnicas pues, además de rectorar la vigilancia de los plaguicidas químicos en el país para su uso inocuo, damos servicios referentes al análisis de residuos para productos de exportación pues el mercado mundial es cada vez más exigente al respecto.
"Hemos avanzando mucho en el proceso mencionado anteriormente, basado en normas internacionales, lo cual significa un paso de avance considerable. Contamos ya con un laboratorio único en el país, de referencia regional, que ha participado en estudios de intercomparación con homólogos incluso de Europa y de Estados Unidos.
"Por otra parte, disponemos de sistemas de manejo de plagas diseñados para las diferentes formas de producción, o sea, a escala industrial y empresarial y también para el programa de agricultura urbana y suburbana", declaró.
En la actualidad, un nuevo paso en la estrategia hacia la producción y comercialización de medios biológicos por un trabajo fitosanitario realmente ecológico y de calidad tiene lugar mediante el vínculo establecido entre el INISAV y LABIOFAM.
De acuerdo con los especialistas, este grupo de laboratorios constituye hoy un aliado estratégico porque incrementa el acceso a los productos y su posicionamiento en el mercado.
Gracias a la participación en el programa nacional de lucha biológica LABIOFAM crea capacidades para producir a gran escala dichos bioplaguicidas, y además comercializarlos en el futuro, no solamente para satisfacer la demanda nacional, sino también para crear nuevas líneas de exportación que igualmente redunden, sin duda, en beneficio de la nación antillana.








