Martes
20 de Octubre  2026 

Una contribución a la producción de frutas en Cuba

Un proyecto desarrollado con fondos de Italia deja conocimientos técnicos, oportunidades económicas, innovación agroecológica, avances en sostenibilidad energética y red de colaboración


Martes 20 de Octubre de 2026 | 08:23:20 AM 

Autor

Raquel Sierra

El proyecto CubaFruta,  una experiencia de cooperación internacional recientemente finalizada, contribuyó al fortalecimiento de la producción de frutas y las capacidades locales y las oportunidades en varios municipios de la provincia de Matanzas.

Durante varios años esta iniciativa se enfocó en acciones para fortalecer las cadenas de valor de la piña y el aguacate en los de Los Arabos, Colón, Calimete y Jagüey Grande y puede mostrar resultados favorables en la producción, la transformación y la comercialización de frutas, beneficiando a más de 1 400 asociados y asociadas de cooperativas y entidades productivas de los territorios participantes.

La iniciativa fue implementada por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS), el Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical (IIFT), el Ministerio de la Agricultura de Cuba (MINAG), el Grupo Empresarial Agrícola (GAG) y el Instituto de Investigaciones para la Industria Alimentaria (IIIA), con financiamiento del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de Italia.

Durante el taller de cierre, la embajadora de Italia en Cuba, Simona De Martino, destacó que “CubaFruta ha promovido soluciones para fortalecer la sostenibilidad ambiental y la resiliencia energética. En un contexto complejo, apostar por modelos menos dependientes de fuentes convencionales no es solo una inversión tecnológica, sino una apuesta por la continuidad y la capacidad de adaptación de los territorios”.

Desde los campos donde diariamente se producen alimentos para las familias cubanas hasta los espacios de intercambio técnico e institucional, el proyecto ha impulsado un modelo de desarrollo basado en una red de trabajo intermunicipal que permitió construir estrategias comunes para enfrentar desafíos productivos, comerciales y tecnológicos.

Desde su inicio, marcado por las limitaciones de movilidad y operación derivadas de la COVID-19, hasta su cierre en un contexto de importantes desafíos, CubaFruta logró mantener su apuesta por el fortalecimiento de las cadenas productivas locales.

En un escenario particularmente complejo, la producción de piña en los municipios de intervención creció de 5 600 toneladas en 2020 a más de 6 000 toneladas en 2025. En el caso de la superficie cultivada, aumentó de 990 a más de 1 100 hectáreas.

De acuerdo con una comunicación de la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo, la innovación tecnológica fue otro de los pilares de la experiencia. Mediante el proyecto se entregaron once tractores con implementos especializados, con el objetivo de fortalecer la capacidad productiva de las cooperativas y empresas locales.

La introducción de tractores de alto despeje motocultores y moto guadañas, utilizados para el control mecánico de malezas en las plantaciones, se considera una alternativa viable al utilizo de agroquímicos.

De forma paralela, se impulsó una importante apuesta por la transformación agroindustrial de las frutas, a través de una línea para el procesamiento de piña con capacidad de 0,5 toneladas por hora en la Empresa Agroindustrial Victoria de Girón, así como dos centros para la producción de frutas deshidratadas en Jagüey Grande y Colón mediante sistemas solares térmicos, capaces de procesar respectivamente 600 y 200 kg de fruta diariamente.

En el complejo escenario energético actual, la deshidratación a través del empleo de fuentes renovables de energía representa una alternativa innovadora y sostenible para garantizar la transformación y conservación de frutas y vegetales.

La innovación agrícola también se expresó en la diversificación productiva y la generación de conocimiento. En Los Arabos se establecieron parcelas demostrativas con nuevas variedades de piña como MD2, Pérola, Champaka y Cabezona, y se fortaleció el banco de germoplasma de la Unidad Científico Técnica de Base (UCTB) de Jagüey Grande con más de 30 cultivares de aguacate, incorporando nuevas variedades procedentes de República Dominicana con el objetivo de ampliar las opciones productivas y comerciales de los agricultores cubanos.

Los intercambios internacionales desempeñaron igualmente un papel clave. Productores, empresas, cooperativas y especialistas participaron en misiones técnicas con Italia, Costa Rica y República Dominicana, además de intervenir en distintas ediciones de MACFRUT, una de las principales ferias internacionales del sector hortofrutícola que se realiza anualmente en Italia.

Otro de los ejes transversales de la iniciativa fue el impulso a la igualdad de género. Para la directora de la AICS en La Habana, Silvia Fuligni, CubaFruta ha promovido la participación de las mujeres en los ámbitos productivos, económicos y de toma de decisiones, incorporando el enfoque de género en diagnósticos, capacitaciones y estrategias territoriales.

La directora de AICS agradeció el trabajo conjunto de todas las instituciones participantes y destacó la importancia de las alianzas construidas entre actores públicos, cooperativos, científicos y económicos.

“El éxito de CubaFruta no podrá medirse solamente por aquello que se ha realizado o entregado durante estos años. Se medirá también por la capacidad de las instituciones, de los territorios y de los actores económicos y sociales de utilizar, mantener, adaptar y desarrollar estas capacidades después del cierre de la iniciativa”, afirmó.

 

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