Varias alternativas contribuyen a mejorar la productividad y el desarrollo de los sistemas alimentarios locales. Autor: Raquel Sierra Publicado: 09/10/2026 | 09:11 am
El proyecto Apoyo a la soberanía alimentaria y desarrollo local en el municipio de Habana del Este a través del fomento de sistemas agroforestales resilientes llega a su etapa final con el aval de haber aportado conocimientos y herramientas sobre agricultura, buenas prácticas y género, así como contribur al fortalecimiento material para las producciones agropecuarias y forestales.
La iniciativa se propuso mejorar la productividad y el desarrollo de los sistemas alimentarios locales poniendo énfasis en la implementación de la forestería análoga y los sistemas silvopastoriles, promoviendo la gestión del conocimiento y las tecnologías de diversificación productiva en fincas ganaderas y agroforestales de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Forestal, el Órgano de Base Pequeños Rumiantes de la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) y en el área colectiva de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Juan Manuel Márquez en ese municipio capitalino.
El fomento de sistemas alimentarios resilientes e inclusivos constituye una necesidad impostergable para Cuba y a la vez, un reto para el sector agropecuario cubano que tiene el encargo de garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria del país, así como para los gobiernos locales y sus estrategias de desarrollo.
El proyecto, que ha tenido como entidad ejecutora a la ACPA, con el acompañamiento de la organización no gubernamental española Justicia Alimentaria y los fondos de la Generalitat Valenciana, ha beneficiado de manera directa a 483 campesinos y campesinas (100 son mujeres). Entre las unidades productivas beneficiarias de esta iniciativa estuvieron nueve fincas (dos fincas dirigidas por hombres y siete lideradas por mujeres), lo que permitido impulsar la agenda de género entre quienes participaron en la experiencia.
Con una duración de 24 meses, la intervención se enfocó en impulsar la estrategia de soberanía alimentaria y nutricional en el sector cooperativo y empresarial en el municipio de Habana del Este, en el marco de la Ley de Soberanía y Seguridad Alimentaria y Nutricional (Ley SSAN) que entró en vigor el 28 de octubre del 2022.
Como previsto en su cronograma, a lo largo de la implementación se han desarrollado numerosos talleres encaminados a brindarles a productores y productores conocimientos y herramientas en materia de forestería análoga, sistemas silvopastoriles, género, equidad, seguridad alimentaria, nutrición y buenas prácticas, entre otros, que les han permitido tanto cambiar la mirada acerca del papel de las mujeres en el sector y el plano doméstico, como mejorar introducir especies y variedades de animales y plantas.
La iniciativa no ha estado circunscrita a talleres en aulas. Una de sus buenas prácticas ha sido la intensa actividad desarrollada a pie de surco, en intercambio con especialistas de centros de investigación, entre estos, el Instituto de Ciencia Animal, lo que facilitado apreciar en el terreno los resultados de la investigación científica, de manera que puedan adaptarlos y aplicarlos en sus espacios productivos.
A su vez, quienes han formado parte del proyecto tuvieron la oportunidad de conocer de primera mano, incluso en circunstancias logísticas muy complejas, las experiencias de fincas y productores cuyas prácticas han sentado cátedra en la agricultura cubana: Finca Marta, de Fernando Funes Monzote, en Artemisa; y Finca del Medio, de José Casimiro, en Sancti Spíritus.
Una evaluación realizada por especialistas del Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical Alejandro de Humboldt (Inifat), las personas beneficiarias expresaron mayormente su satisfacción por los aportes del proyecto, ya sea en las capacitaciones como en los recursos e insumos adquiridos para incrementar la producción.
La Dirección de Desarrollo Local del municipio de Habana del Este se comprometió en destinar recursos para impulsar la sostenibilidad de una iniciativa que apunta a la soberanía alimentaria de uno de los 15 municipios habaneros con tierras disponibles para desarrollar experiencias que pueden resultar un modelo para otros territorios de la capital y del país.








