Lograr el crecimiento y desarrollo de las entidades del país es propósito del Instituto Nacional de Activos Empresariales Estatales. Autor: Telesur Publicado: 31/08/2026 | 03:50 pm
En el mundo de las empresas, existen dos grandes tipos de decisiones, las de gestión y administración que impactan en su funcionamiento diario y las relativas a su orientación estratégica. Estas últimas corresponden a su dueño o propietario, es decir, al titular del capital.
Cuando el propietario de una empresa es el Estado, en el caso nuestro incluso, en representación de los intereses del pueblo, se originan formas de proceder que complejizan y ralentizan la toma de decisiones.
En el diseño cubano, las empresas estatales, integradas o no en uniones y grupos empresariales, se subordinaron durante mucho tiempo a los ministerios, siendo estos los que tomaban las decisiones más estratégicas. Por su parte, los organismos globales como los ministerios de Economía y Planificación, Finanzas y Precios, Trabajo y Seguridad Social, han cumplido hasta hoy funciones que también impactan de modo directo en el sistema empresarial estatal.
Teniendo en cuenta dicha realidad que muestra una dispersión de funciones esenciales del sistema empresarial estatal en organismos y otros órganos, en el año 2011, el Lineamiento No.6 de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución aprobado en el 6to. Congreso del Partido Comunista de Cuba, previó la separación de las funciones estatales y empresariales.
Dicha separación, concebía que los ministerios dejaran de interferir en la administración de las empresas, eliminar la subordinación y construir relaciones de otro tipo entre el sistema empresarial y los organismos.
Aunque se realizaron transformaciones estructurales y en las funciones de los ministerios, para lo cual se generalizaron las organizaciones superiores de dirección empresarial (OSDE) en la práctica la pretendida separación tuvo efectos muy limitados. A la vez trajo como consecuencia otras dificultades en el accionar de las OSDE que en su quehacer diario replicaron facultades de regulación y control propias de los ministerios.
La creación del Instituto Nacional de Activos Empresariales Estatales es un paso positivo en lograr la separación antes concebida. Siendo la empresa estatal el actor fundamental del modelo económico cubano es menester que cuente con una entidad que ejerza de manera unificada, funciones estratégicas (el Decreto 144/2026 no las reconoce explícitamente como de propietario) para evitar incoherencias o decisiones diversas ante situaciones similares.
El objetivo del Instituto es lograr el crecimiento y desarrollo del sistema empresarial estatal. Para ello debe contar con una mirada horizontal y sistémica y desterrar la visión vertical propia de cada organismo en el cual las empresas han estado insertadas. Además, esta entidad ostenta un beneficio adicional. Rompe la estructura cuasi monolítica de la Administración Pública cubana, en el sentido de comprender que esta no solo debe estar integrada por ministerios. Existen otras modalidades estructurales que deben irse abriendo paso en el entramado nacional y que pueden evitar que los organismos sean juez y parte en ciertos asuntos.
No obstante, la creación del Instituto impone grandes desafíos que tienen que ver con la preparación del personal para que los mecanismos de actuación sean diferentes y no se repliquen lo que ejercían los ministerios. No se trata de tener conocimientos sobre todas las ramas o sectores en los que está presente el sistema empresarial estatal, sino de buscar un modo diferente de propiciar y medir el rendimiento y desarrollo de la actividad empresarial desde un único centro.
La secuencia con que se logre ir cumpliendo cada una de las funciones del Instituto será también un gran reto. Dicha secuencia tiene que ver además con los sistemas empresariales, léase OSDE, que van a ir incorporándose a la «tutela» de dicho Instituto. En ningún caso este podrá interferir en la gestión de las empresas.
No se trata por tanto de una institución más que se añade a las existentes. Se trata de una nueva concepción que bien aplicada puede coadyuvar a la agilidad en la toma de decisiones del sector empresarial estatal, y a su autonomía por la vía de tener bien identificada las competencias de cada cual. Por otra parte, permitirá que los ministerios se concentren en sus funciones de diseño de políticas, regulación y control, reduciendo así sus plantillas y evitando la superposición de competencias contradictorias entre sí.
La creación del Instituto no logrará per se el crecimiento y desarrollo del sistema empresarial estatal para lo cual es esencial que existan los mecanismos económicos y financieros para una verdadera autonomía y la consecución de ciclos virtuosos de reproducción ampliados. Sin embargo, en el ámbito institucional puede ser el componente que logre despejar el camino de los niveles jerárquicos y la verticalidad a la que hasta hoy se ha sometido al actor fundamental del modelo económico cubano.
*Doctora en Ciencias Jurídicas. Profesora titular de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana








