Enero caliente sobre el Foro de Davos
La inquietud por el crecimiento económico global y el empleo predominan este miércoles en la apertura de la XLII edición del Foro Económico Mundial (FEM) de Davos, en un contexto dominado por el desempleo, la crisis de la deuda soberana del Viejo Continente y, en especial, de los diecisiete con la moneda única
Transcurrido un año, desde hoy y hasta el domingo 29 las elites económicas y financieras retornan al cantón suizo de los Grisones, Davos, para debatir viejas y nuevas recetas que permitan hacer frente a la recesión de turno y encontrar una cada vez más difícil salida elegante al capitalismo del siglo XXI.
Algunos analistas coinciden en que durante la cita se producirán coincidencias en torno a la necesidad de fomentar la creación de puestos de trabajo en los próximos 10 años, mientras que representantes del sector empresarial invitados al encuentro admitieron que en ese lapso Estados Unidos requiere de al menos 20 millones de nuevas plazas laborales.
Al mismo tiempo advirtieron sobre la importancia de elevar en 70 % la oferta de alimentos hacia el 2020, con vistas a responder a la demanda de la población mundial, mientras que unido a ello prevalece la idea de fomentar un sistema financiero inclusivo, con mayor acceso a los servicios de ese sector para las personas menos favorecidas en el planeta.
Otros de los temas “calientes” a debate en el salón de reuniones son la crisis de la deuda, los problemas del euro y los temores cada vez más justificados a una recesión planetaria de impredecibles consecuencias, que naturalmente fundirán la nieve que rodea a la exclusiva estación alpina.
Al cónclave de Davos acuden 40 jefes de Estado y de Gobierno, 1 600 empresarios, investigadores, sindicatos y ONGs, imbuidos todos en hallar opciones para enfrentar la crisis del modelo capitalista que amenaza con agudizarse. Ello coincide con el sondeo efectuado por la firma Price Waterhouse Cooper en el sector corporativo de 60 naciones, donde el 48 % de los empresarios está convencido de un deterioro de la situación económica en los próximos 18 meses.
Las posiciones de Davos contrastan con los principios del Foro Social en Porto Alegre, Brasil, que se desarrolla paralelamente, considerado el evento cumbre de los movimientos sociales. En esencia, la oposición a los preceptos capitalistas que defiende el Foro Económico Mundial refleja la necesidad de alternativas fuera de ese sistema, las cuales deben ser capaces de garantizar el desarrollo sostenible y equitativo.
Seguridad, el “invitado de piedra” en Davos
Todas las agencias cablegráficas destacan las extremas medidas de seguridad adoptadas en el también mayor centro de vacaciones de montaña, de deportes y de congresos en los Alpes, donde las palabras inaugurales del Foro Económico Mundial estuvieron a cargo de la canciller germana Angela Merkel.
Los medios dan cuenta de que en Davos concurren 5 000 soldados, que han establecido un férreo cerco en sus alrededores y que mantienen bajo estricta vigilancia los accesos por carretera y ferrocarril, al tiempo que aviones caza F-18 A y helicópteros de combate tienen órdenes de derribar cualquier objetivo aéreo que viole los 46 kilómetros de exclusión área.
Para la elite convocada al Foro no es secreto que sus recetas de enfrentar la crisis y salvar a los bancos a costa de crudos recortes sociales y ajustes dolosos, han frenado el desarrollo económico y encarecido el costo de la vida, todo lo cual ha oxigenado el movimiento de protesta en numerosas naciones del mundo, unas veces bajo el calificativo de “indignados” y otras como “Occupy”, que debutara a mediados del pasado año con la divisa “Occupy Wall Street”, el corazón financiero yanqui.
Y mientras una selecta representación de los mayores capitales mundiales se apresta a buscarle solución a tan álgidos fenómenos, junto a las barreras policiales instaladas a cientos de metros del Centro de Congresos de Davos se escuchan las voces de los indignados del movimiento “Ocupemos el FEM”, que desde días antes habían montado campamento en suerte de iglús para exigir cambios radicales en el sistema.
"Nuestro mensaje es: no dejes que decidan por ti y vamos a colocar este slogan justo frente a ellos, frente a los que se hacen llamar líderes globales", reclaman las consignas enarboladas por los indignados. Contra toda lógica climática, Davos vive por estos días un enero caliente.