Opciones

Semanario Económico y Financiero de Cuba

Tabacuba, el ciclo sin fin

El grupo empresarial de tabaco tiene la misión de dirigir integralmente la actividad tabacalera en todas sus fases

La suerte parece estar regresando. Tras cuatro años de malas pasadas a la agricultura tabacalera, el clima, esta vez, decidió perdonar. La actual cosecha dejó atrás momentos colmados de zozobras,  preocupaciones y zancadillas motivadas por los vaivenes climatológicos.  Cuando los agricultores miran al cielo,  sienten alivio al  no haber tenido que vivir nuevamente estresantes condiciones meteorológicas de etapas anteriores -primero de la sequía, y luego del exceso de precipitaciones-,  que los alejaran de la posibilidad de garantizar la materia prima para la actual temporada y más allá.

Esa es una buena noticia para Cuba y, especialmente, para el Grupo Empresarial de Tabaco, Tabacuba, la organización económica única del país que dirige integralmente la actividad tabacalera en todas las fases de la cadena productiva, desde los semilleros, el surco, las escogidas, el proceso de obtener a mano e industrialmente habanos y cigarrillos hasta la comercialización en el mercado interno y más allá de las fronteras.

Aprovechar la oportunidad

Para anticiparse a lo que se pudiera presentar, estuvieron a tiempo insumos como fertilizantes y plaguicidas. Los agricultores prepararon como corresponde las tierras, los sombreros, las botas y las manos.  Iniciada la campaña de siembra bien temprano, el 10 de octubre de 2016,  permitió aprovechar la buena racha climática y tener el 80 % de las áreas sembradas entre octubre y noviembre, para completar el resto en diciembre, explica Miguel Vladimir Rodríguez González, vicepresidente primero del grupo empresarial.

Al final de la etapa de siembra, destaca el directivo, el cronograma adoptado permitió que se plantaran 28 250 hectáreas y se iniciara la recolección desde finales de diciembre “para aprovechar la etapa óptima de plantación de este cultivo”.  El área sembrada en esta ocasión superó en unas 4 000 hectáreas la precedente campaña,  como parte del programa de desarrollo de la agroindustria.

“Hoy estamos en plena temporada de  recolección y de maduración en las casas de cura y esperamos tener una buena campaña, como resultado de la preparación y del comportamiento del clima. Si todo se mantiene como hasta ahora, podremosdisponer de unas 29 000 toneladas de tabaco, un récord para la actual cosecha y el grupo, y dará la posibilidad de cumplir las expectativas con los clientes nacionales e internacionales y los distribuidores para este y años sucesivos, toda vez que garantiza una reserva”, abundó Rodríguez González.

En desarrollo

El Programa de Desarrollo de Tabacuba, que comprende desde la fase agrícola, preindustrial, industrial y hasta la  comercial, prevé crecimientos “marcados por la demanda existente del tabaco Premium cubano en los mercados internacionales”.

Elaboradas y aprobadas desde 2012 estas líneas estratégicas se encuentran en pleno proceso de actualización para el desarrollo del sector tabacalero cubano, que proyecta incrementos importantes y que, como línea del país, se está extendiendo hasta 2030. 

“El tabaco cubano es ampliamente solicitado y hoy todavía no satisfacemos la demanda existente en el mundo, donde los mercados se han ido segmentando y lo que predomina en la actualidad no es la elevada calidad de los torcidos fabricados a mano en Cuba, sino que el volumen mayor que se consume es de otros orígenes, lo que nos garantiza un nicho de mercado que nos permite seguir creciendo”, explica el Vicepresidente primero del grupo.

Esto, agrega, sin contar con las perspectivas que podría significar el mercado estadounidense, el mayor para este tipo de productos, donde todavía la presencia de los habanos Hecho en Cuba es una quimera, por la política de bloqueo, pese a las expectativas y amplia demanda de estos. No obstante, afirma, “la industria tabacalera cubana está preparada y se sigue fortaleciendo. El país dispone de las extensiones de tierra para cultivar ese tabaco y satisfacer tal demanda desde la parte agrícola, mientras que en las fases preindustrial e industrial están previstas y en curso inversiones que permitirán continuar creciendo”.

Inversiones

En los próximos años, según establece el programa de desarrollo, están previstos los crecimientos para satisfacer las solicitudes del mercado nacional como de las exportaciones, lo que invariablemente requiere de inversiones.

Como parte de las proyecciones se trabaja en el mejoramiento de los suelos para elevar la calidad del tabaco agrícola, desarrollo científico-técnico, mejoramiento genético e introducción de nuevas variedades, más productivas y resistentes a plagas y enfermedades,  y la recuperación de tecnologías agrícolas para elevar rendimientos, entre ellas, la producción de posturas en túneles protegidos, lo que garantiza plantas de mayor calidad y que no sufran las inclemencias del tiempo. “Antes se usaba básicamente en la producción de tabaco tapado, pero se ha decidido extender y está dando muy buenos resultados”.

También se realizan inversiones en la parte preindustrial, fase donde se beneficia el tabaco, siempre con la mirada puesta en elevar la calidad de los procesos, así como las mejoras en las condiciones de trabajo de quienes dedican sus días a esa labor.

Espiral ascendente

Llegar a los niveles alcanzados en la producción tabacalera en Cuba es solo un paso en el camino. El actual programa de desarrollo de la agricultura tabacalera se acompaña de una réplica en el proceso fabril, donde se emprenden inversiones  millonarias que posibilitarán ampliar  capacidades, modernizar, mantener  y elevar la calidad de un producto de alta demanda, tanto en el mercado nacional como en las exportaciones.

Desde hace unos años, el país invierte entre 50 y 70 millones de pesos en ese desarrollo. En la actualidad, una inversión de Brascuba por 100 millones toma forma en la Zona Especial de Desarrollo (ZED) Mariel, a cargo de Tabacuba y su socio Souza Cruz-British American Tobacco (BAT), a partes iguales.

Según explica el directivo, se trata de una ampliación del proyecto de Brascuba, una industria de producción de cigarrillos, con más de 20 años de funcionamiento. El acuerdo, suscrito por otros 40 años, incluye la construcción de una nueva fábrica en sustitución de la que funciona hoy en Luyanó, en la capital cubana.

La nueva industria permitirá  aumentar en el primer año -la terminación se prevé para diciembre de 2018-, la fabricación 8 000 millones de cigarrillos con calidad exportable -hoy se producen 4 000 millones- para luego extenderlo progresivamente y alcanzar mayores volúmenes. “Esto posibilitará, primero, satisfacer la demanda en el mercado interno cubano, donde tiene amplia aceptación y con producciones adaptadas al gusto y marcas internacionales de la preferencia del turismo que visita el país, y también con destino a la exportación, otro de los objetivos de la inversión”, dijo.

Ciclo cerrado

La industria tabacalera cubana produce anualmente unos 300 millones de tabacos torcidos a mano, de estos unos 100 millones para la exportación, mientras que el resto se destina al consumo nacional. El sector fabrica también unos 130 millones de tabacos hechos a máquina, de los cuales 90 % está dirigido al mercado externo, así como unos 15 000 millones de cigarrillos.

El grupo empresarial cuenta con 40 empresas, de estas, 15 agrícolas, siete agroindustriales, nueve de tabaco torcido, cuatro de cigarrillos y cinco de servicios y comercialización; asimismo gestiona la comercialización en el mundo a través de la sociedad mercantil Tabagest S.A. que representa a sus tres empresas mixtas: Habanos S.A., Brascuba S.A. e ICT S.A.

De acuerdo con informaciones  del grupo, las empresas del sistema de Tabacuba abarcan 46 fábricas de tabaco torcido de exportación,  otras 50 para la elaboración de los destinados al consumo nacional,  una industria para tabaco torcido mecanizado de exportación, una fábrica de cigarrillos de exportación y cinco encargadas de abastecer el mercado local, siete con vocación exportable, y cuatro encargadas de la fabricación de cigarrillos, seis fábricas de envases de madera para tabacos, 245 escogidas, 41 centros de proceso, 34 despalillos,  19 361 casas de cura natural, con 67 519 aposentos y otras 449 casas de cura controlada, con un total de 2 734 aposentos.

En un ciclo sin fin, cuando todavía quedan muchas plantas de la solanácea en el campo,  ya se piensa en la venidera etapa: desde la disponibilidad de semillas y otros recursos para la parte agrícola hasta la comercialización en cada uno de los destinos finales donde los amantes del tabaco cubano saborean en sus mentes el próximo torcido que llegará a sus manos.