El Ministerio de Turismo de Cuba (Mintur) refuerza sus acciones de formación profesional y la responsabilidad social como parte de una estrategia integral para sostener y revitalizar la industria de los viajes y el ocio en el país.
Durante un encuentro con la prensa recién celebrado en el capitalino Hotel Parque Central, autoridades del sector destacaron el alcance nacional de estas iniciativas, que abarcan desde la capacitación especializada hasta el trabajo comunitario en barrios en transformación.
La viceministra de Turismo, Yamily Aldama Valdés, junto a la directora de Formatur, Marta Marín, y otras directivas del sistema de escuelas de hotelería, expusieron los principales avances del programa.
Según explicaron, las acciones se desarrollan en todas las provincias, con la participación activa de escuelas, empresas turísticas y comunidades.
Uno de los ejes fundamentales es la formación de niños, adolescentes y jóvenes interesados en vincularse al sector turístico en el futuro.
A través de cursos, talleres y actividades prácticas, se fomenta el conocimiento sobre los procesos del turismo, así como valores asociados a la ética y el protocolo.
Estas iniciativas también buscan fortalecer la motivación hacia profesiones relacionadas con la gastronomía, el alojamiento y los servicios.
El sistema Formatur cuenta con presencia en todo el país, incluyendo el municipio especial Isla de la Juventud.
Sus centros están avalados por el Ministerio de Educación Superior y desarrollan programas de capacitación, posgrado y cursos de verano.
Entre las especialidades más demandadas destacan los cursos de idiomas como inglés, francés e, incluso, se imparte coreano.
Además de la formación técnica, el Mintur impulsa un enfoque de responsabilidad social que involucra a empresas del sector. Entidades como Palmares, el OSDE Cubasol y Campismo Popular destinan parte de sus utilidades a proyectos comunitarios.
Estas acciones incluyen la atención a barrios vulnerables y el apoyo directo a grupos específicos, como mujeres embarazadas.
En varios territorios, las empresas turísticas brindan asistencia alimentaria y otros servicios básicos a familias necesitadas.
El trabajo se articula desde las delegaciones territoriales del turismo, que organizan y supervisan las actividades. En La Habana, por ejemplo, se prioriza la atención a varios municipios como Playa, con la participación directa de autoridades de esa rama.
Entre las acciones concretas destaca el suministro de agua a comunidades, utilizando recursos que anteriormente se destinaban a instalaciones turísticas.
También se desarrollan actividades recreativas y educativas para niños, como las que tienen lugar en el barrio de Romerillo.
Cada fin de semana, la empresa Palmares organiza eventos infantiles que combinan entretenimiento con aprendizaje.
Asimismo, se realizan talleres en espacios públicos como el Paseo del Prado, donde los participantes se acercan al mundo del turismo.
Estas actividades incluyen demostraciones, juegos didácticos y encuentros con profesionales del sector.
El objetivo es despertar el interés por estas actividades desde edades tempranas. Las autoridades subrayan la importancia de inculcar valores como la disciplina, el respeto y la responsabilidad.
Según señalaron, estos programas han sido bien recibidos por las familias y la comunidad en general.
En el ámbito académico, la Escuela de Altos Estudios de Hotelería y Turismo continúa desempeñando un papel clave.
Ubicada en el Hotel Sevilla, esta institución ofrece una amplia variedad de cursos dirigidos principalmente a jóvenes.
Actualmente, cuenta con una matrícula de más de 30 estudiantes vinculados a importantes instalaciones hoteleras.
Por su parte, la escuela de formación en el Hotel Comodoro extiende su labor a otras sedes en la capital.
Estas instituciones constituyen pilares fundamentales en la preparación del capital humano del sector.
Las autoridades reconocen que el turismo cubano enfrenta importantes desafíos en el contexto actual. Entre estos mencionan como los principales, las restricciones económicas provocadas por el impacto del bloqueo estadounidense en esa esfera.
No obstante, destacan la resiliencia de los trabajadores y su compromiso con el desarrollo del país.
"A pesar de las dificultades, el sector mantiene su apuesta por la formación y la responsabilidad social", subrayó la viceministra de Turismo.
Las iniciativas en curso buscan no solo mejorar la calidad del servicio turístico, sino también contribuir al bienestar de la población.
El Mintur considera que el vínculo con las comunidades es esencial para el desarrollo sostenible del turismo.
En este sentido, la integración entre educación, empresa y sociedad se presenta como una estrategia clave.
Las acciones emprendidas reflejan un enfoque que trasciende lo económico para priorizar lo social.
Con ello, el turismo cubano reafirma su papel como motor de desarrollo y cohesión social. Las autoridades aseguran que continuarán ampliando estas acciones en todo el territorio nacional.
El fortalecimiento de la formación profesional seguirá siendo una prioridad en la agenda del sector.
De igual forma, se prevé incrementar las acciones comunitarias en los próximos meses.
El objetivo final es consolidar un turismo más inclusivo, participativo y comprometido con la sociedad.