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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Trabajadores del hotel Inglaterra recuerdan a Martí

El aniversario 140 de la evocación martiana al periodista Manuel Márquez Sterling en el entonces café El Louvre del hotel Inglaterra fue rememorado en ese recinto por trabajadores y visitantes de esa institución turística emblemática

El aniversario 140 de la evocación martiana al periodista Manuel Márquez Sterling en el entonces café El Louvre del hotel Inglaterra fue rememorado en ese recinto por trabajadores y visitantes de esa institución turística emblemática.

Estela Rivas, historiadora de la instalación, recordó el  hecho, cuando el Apóstol sentenciara que: “Para rendir tributo ninguna voz es débil para ensalzar a la Patria...” en el que calificara a Márquez Sterling como hombre fuerte y leal a la causa revolucionaria.

Sterling, periodista, escritor, ajedrecista, diplomático y político cubano -presidente provisional de Cuba, durante seis horas en 1934- acuñó la frase:  “Contra la injerencia extraña, la virtud doméstica”, que signaría su posición política frente a las ambiciones coloniales de Estados Unidos hacia Cuba, y se aviene perfecta a este tiempo.

Como embajador de la Isla en Washington le correspondió, el 29 de mayo de 1934, firmar el Tratado de Reciprocidad Comercial de 1903 entre Cuba y Estados Unidos, con el cual se derogó la Enmienda Platt.

Amigo personal de Martí se vinculó a los preparativos de la Guerra de Independencia y en Nueva York trabajó como secretario de Gonzalo de Quesada, quien le encomendó la organización del archivo martiano.

De esa forma el colectivo del hotel Gran Caribe Inglaterra -el más antiguo en funciones en Cuba- rememora un momento de la historia patria, en el que Martí pronunció uno de sus más relevantes discursos.

Inaugurado el 23 de diciembre de 1875, el hotel Inglaterra se consideró una de las mejores instalaciones del orbe tras una reconstrucción en 1886, con su estilo neoclásico y elementos que le dan un toque de originalidad como son los mosaicos alicantinos y verjas traídas especialmente de Sevilla, España.

Con tres plantas y 83 habitaciones el hotel tiene la peculiaridad de que en cada uno de los pisos posee decoración apropiada: el primero, más antiguo, con obras en sepia; el segundo, agregado en 1886, rinde homenaje a celebridades de la pintura cubana; y el último piso, construido en 1914, resalta con fotos a color con vistas del hotel y desde este hacia el entorno.