Opciones

Semanario Económico y Financiero de Cuba

Símbolo del avance de la industria turística

Propone a los clientes programas especiales de verano, con rebajas de precios y otras cortesías en sus principales áreas recreativas

Con su atractiva estampa de símbolo del país y del turismo, el Hotel Nacional de Cuba inició los programas del actual verano con un nuevo reconocimiento, el estandarte alegórico a su condición de Vanguardia Nacional del gremio de este sector, mantenida durante 20 años.

Así sigue en la avanzada de la industria de la hospitalidad, con una amplia trayectoria distinguida por la prominencia de sus huéspedes de antaño y actuales, y los incontables premios, muchos internacionales, que enriquecen la historia de este Monumento Nacional, inaugurado en 1930.

El positivo desempeño de la instalación insignia del Grupo Hotelero Gran Caribe, lo hace sobresalir cada año por el sistemático incremento de los ingresos, 33 millones de pesos convertibles en 2016, obtenidos, en lo fundamental, por el alto nivel de ocupación de sus más de 420 habitaciones y la acogida a visitantes en áreas recreativas que gozan de la preferencia del público.

Tal resultado constituye “un estímulo que habla de nuestra manera de atender al turismo a partir de una gestión empresarial ciento por ciento cubana, por tanto, es un regocijo más para los trabajadores y lo recibimos con mucha satisfacción y como un reto, porque todavía existen insatisfacciones y tenemos que seguir puliendo el trabajo para que los clientes vean en este lugar, un símbolo de la hotelería del país”, explicó a Opciones, Yamila Fúster, jefa de Hospitalidad y Relaciones Públicas.

En su opinión, este hotel “es un ícono en la ciudad y en Cuba y así nos lo hacen saber los clientes, ya que la instalación tiene muchos valores históricos, patrimoniales y culturales que muestran nuestras tradiciones; por eso decidimos poner un sello auténtico cubano en cada uno de sus lugares más significativos”.

Un ejemplo de eso se aprecia en el cabaré Parisién, lugar de gran preferencia entre los clientes, donde cada noche se presenta un fastuoso espectáculo que recrea distintas fases de la música cubana, con su variedad de ritmos y bailes, acompañados de algunas pinceladas de la música internacional y latinoamericana. Lo dirige el maestro Rafael Hernández, quien lleva más de 50 años en ese renombrado centro nocturno.

También se sigue la misma línea en los conciertos de música tradicional ofrecidos en la sala 1930, Compay Segundo, nombre adicionado en honor a este gran músico cubano y a su vasto legado.

Igualmente, en el restaurante La Barraca se destaca la comida cubana con el típico cerdo asado de la misma forma en que lo preparan en el campo, acompañado de otros platos tradicionales para complacer mejor a los clientes que “vienen ávidos de conocer cómo es nuestra comida y ya saben que en este lugar la pueden disfrutar, en un entorno agradable frente al mar y con una bella vista que alcanza a la bahía de La Habana y su emblemático Morro”, subrayó Fúster.

La cueva Taganana, integrada al complejo histórico patrimonial del hotel que incluye los cañones pertenecientes a la batería de Santa Clara, emplazados en el mismo lugar desde 1763 hasta nuestros días y que se usaron en aquellos tiempos para defender el área de los ataques de corsarios y piratas, forman parte del Patrimonio de la Humanidad de La Habana.

 En esta cueva se mantiene una exposición que explica cronológicamente los sucesos de la Crisis de Octubre o de los misiles, en 1962. Según Yamila Fúster cuando los visitantes ven en el jardín tal esclarecimiento se quedan asombrados, pues se trata de un aporte con nuevos conocimientos de gran interés para personas de todas partes del mundo. “Aquí descubren parte de la historia universal”, puntualizó.

 Al respecto refirió que además del confort que pueden encontrar en las habitaciones, la mitad de estas con vista al mar, se les ofrecen estos valores agregados, que son muy bien recibidos por la clientela, la cual siempre expresa su satisfacción.

Ofertas de verano

En esta instalación emblemática del turismo se sigue la misma práctica de verano de Cuba, al ofrecer programas especiales con rebajas de precios y otras cortesías para los clientes de la temporada, habitualmente estudiantes, jóvenes, niños y parejas que deciden pasar vacaciones al estilo del Hotel Nacional de Cuba.   

“Por eso hasta el 31 de agosto ofrecemos precios un poco más económicos para las personas jóvenes que vienen a conocer el país”, indicó Fúster.

Durante la actual etapa estival, según dijo, en el cabaré Parisién se mantendrá  una oferta especial, en la cual las damas no pagan los domingos; igualmente gratuitos para las féminas son los conciertos en la sala 1930, los martes y jueves.

En el Centro de Negocios se facilita el acceso a internet a los clientes externos que llegan a conocer la instalación y necesitan esa conexión que siempre está disponible para los huéspedes en todas las habitaciones. En ese sitio se ofrecerán algunos servicios gastronómicos y en la mesa bufé se brinda una propuesta por un precio de 20 cuc, que incluye un líquido en el horario de la cena.

Algo especial en La Barraca

La Barraca, restaurante de comida cubana, se reconoce por sus precios módicos, pero este verano sugiere algo muy especial; “incluimos una propuesta a 25 cuc para dos personas con el mismo menú clásico que ofrecemos: un saladito compuesto por vianda frita, croquetas de moringa, bolitas de papa empanadas y dos platos principales: ropa vieja y cerdo o ropa vieja y pollo; además de arroz blanco, frijoles negros, moros y cristianos, vianda, postre y un líquido incluido”, confirmó a este semanario Nelson Cano, administrador del restaurante.

Aseguró que esta propuesta ha tenido buena aceptación y explicó que el menú habitual se caracteriza por la comida criolla, por eso el plato principal es cerdo asado y todas las carnes se cocinan al carbón para lo cual están disponibles dos hornos, en el situado en la parte exterior del restaurante los clientes conocen del proceso de asado.

 La Barraca, con 120 capacidades, es un ranchón al estilo campestre imbricado entre los árboles del jardín del hotel, a pocos pasos del amplio balcón con vista al Malecón habanero, elogiado y preferido por los visitantes, quienes disfrutan de una imagen inolvidable de este litoral, obsequio gratuito cual postal hermosa que conforta el alma.