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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Guantánamo: como una dama encantadora

Los atractivos naturales y autóctonos de este territorio cautivan a los visitantes que empiezan a descubrir un destino turístico pleno de cultura, historia, tradiciones y paisajes

Como toda mujer, Guantánamo, la provincia más oriental de Cuba,  presume de sus encantos. Es la meca de esa armonía ideal entre paisaje, historia, tradiciones y cultura. Al decir de Wider Velázquez Martínez, director general de Islazul en el territorio, es un diamante en bruto que hay que descubrir y pulir.

Y precisamente en ese empeño de promover los atractivos naturales y humanos de esa zona, que se hace cada vez más seductora, se afanan las entidades locales en una comunión integral, donde prima el deseo de mostrar confort, seguridad, alegría, música, danzas, platos tradicionales, excursiones y mucho más.

Su gente y su comida son dos grandes hechizos. Una población autóctona, con predominio de mestizos, y platos típicos en los cuales abundan las salsas, los guisados, tamales de maíz y de plátano -llamados bacanes- y los productos de la tierra en cocción muy exclusiva.

Andar sus calles es como atravesar una especie de laberinto con salidas casi siempre hacia el centro o conglomerado de comercios, plazas, iglesias, establecimientos y oficinas. El parque Martí, antigua plaza fundacional, conserva ese ambiente de reuniones y encuentros, aglutinador de generaciones que lo transitan de un lado a otro, catedral por medio.

Prima la limpieza y una disciplina de responsabilidad, uso y cuidado de esos espacios públicos que lucen al visitante y que ordenanzas municipales legislan y custodian con recelo.

De la mano de Islazul

Desde cualquier parte del mundo resulta tentador conocer la tierra cubana por donde nace el sol, Guantánamo, la inspiradora de esa guajira que se canta o tararea en todo el orbe y dedicada a la mujer de ese terruño, conquistadora de muchas miradas por su figura y cualidades típicas.

Su nombre significa tierra de ríos y fue fundada en 1797. Región muy vinculada a las luchas independentistas, cuna del Segundo Frente Oriental y escenario de pasajes históricos que hoy revive la gama de museos. La influencia de emigrantes franceses provenientes de Haití marca la autenticidad del terruño donde también sobrevive la única comunidad de descendientes de aborígenes.

Tres Patrimonios de la Humanidad atraen por sí solos el deseo de llegar hasta allí: La Reserva de la Biosfera Cuchillas del Toa -con su núcleo en el Parque Nacional Alejandro de Humboldt-,  la Tumba Francesa y la Ruina de los Cafetales Franceses. O los fascinantes paisajes de montaña que bordean ciudades y carreteras.

Y como un paraíso de historia y fantasías aguarda, con sus reliquias del devenir de 505 años, la ciudad primada de Cuba, Baracoa, situada en el extremo más oriental de la Isla.

Tierra del coco, y el cacao, exhibe paisajes sin igual y balnearios de arena dorada y hermosas barreras coralinas.

Desde distintos puntos de Guantánamo miradores naturales son ventanas a ese universo turístico casi virgen. Porque es un destino en franco desarrollo y promoción. La cadena hotelera Islazul se encarga del confort en sus cuatro instalaciones estrella, con miras a crecer en cantidad y calidad del servicio desde la concepción moderna de imbricar paisajes, cultura y tradiciones a ese producto turístico en ascenso.

Con su estilo colonial el Hotel Martí se encuentra en el mismísimo centro de la ciudad de Guantánamo. En forma de U se ubican 21 habitaciones dobles y sencillas con una cuidadosa decoración y ambiente acogedor. Desde la terraza, en el piso más alto, hay vistas panorámicas hacia los cuatro puntos cardinales con el deleite de un bar cafetería.

Llama la atención el Palacio Salcines, en cuya cúspide señorea la efigie La Fama, que representa una deidad femenina y es símbolo de la ciudad.

La Villa La Lupe, a orillas del río Bano, es un conjunto de cabañas con piscinas, ranchones típicos campestres y un ambiente de tranquilidad acompañado de ese sonido de fondo tan musical y bohemio que produce el cauce de las aguas.

El hotel Guantánamo se rejuvenece y de forma gradual aumenta su comercialización, convirtiendo los tantos espacios abiertos de su concepción original en atractivos para los diferentes gustos como la Cava de vino, el bar piscina, la cafetería, el lobby bar, el salón de eventos  o la terraza de descargas musicales.

Su cocina está entre las mejores del territorio en el rescate de los platos típicos de esa región del país. El rabo encendido, el ajiaco, los llamados postres caseros y las sazones naturales dejan al viajero el mismo deseo de volver que despierta el recuerdo del trato sencillo y hospitalario de sus trabajadores.

Conocer y degustar los cócteles del barman Diosmel Mendoza, conocido como El Puro, es un privilegio, joven prometedor que se adentra en la técnica de la mixología molecular con tragos tan exóticos como el Oro Gourmet, premiado en el Festival Varadero Gourmet 2015.

Caimanera, más que una rada

Escasos kilómetros separan a Caimanera, una de las bahías de bolsa más grandes del mundo, territorio de la principal salina de Cuba y de excelente ambiente costero con su pueblo de pescadores y tradiciones marinas. El hotel homónimo con sus miradores, arquitectura típica y una paz generosa es el lugar ideal para el descanso.

La ocupación de la mayor parte de la zona por la ilegal base estadounidense en Guantánamo limita la comercialización de este espacio único, pues para llegar hasta el pequeño paraíso de 362 kilómetros cuadrados se requiere de permisos especiales.

"Caimanera es donde el aire de mar choca al rostro", definió Widder Velázquez a este lugar encantado y acogedor. Islazul, con su estilo de trabajo en equipo, le despierta a este joven soñador constantes motivaciones, iniciativas y un interés marcado por ubicar su producto con un mejor posicionamiento en el mercado turístico.

Zoológico de piedra

Único en el mundo el Zoológico de Piedra es la excursión ideal desde cualquier sitio del territorio guantanamero. Vale descubrir ese mundo real maravilloso salido de las manos de Ángel Íñigo, un escultor autodidacta bautizado como el loco por los vecinos que le vieron adentrarse  en aquel monte de pendientes, donde talló cada piedra encontrada a su andar y a tamaño natural creó una selva mágica de leones, tigres, cocodrilos, búhos y las más pequeñas especies  hasta completar 426 esculturas visibles a ambos lados de un trayecto que sube y baja pendientes de abundantes rocas calizas, las ideales para tallar.

Su hijo Ángel continúa la gran obra con un nuevo estilo que inserta al hombre en su medio natural desde los remotos aborígenes hasta los arrieros y hombres que mediante mulas deambulan hoy por esos parajes.

Para José Adrián Rivas, director comercial de Islazul, el sendero natural Los Monitongos, con su conjunto de montañas rocosas, enamora en sus casi dos kilómetros de recorrido por la combinación mágica del ambiente semidesértico y las aguas que descienden como manantiales desde fuentes y canales naturales, paisaje para conocer por sus especies endémicas de flora y fauna, mientras la vista hacia el valle de Guantánamo o la bahía es una opción única desde el mirador situado en su mayor elevación.

Recorrer la Reserva de la Biosfera Cuchillas del Toa, el río más caudaloso del país, o adentrarse en el Parque Nacional Alejandro de Humboldt con su contraste verde- azul entre vegetación y cielo por más de 69 300 kilómetros de extensión y con ecosistema autóctono de llanuras, mesetas y montañas de gran altura son otros valores añadidos.

También cautivan seguir el Sendero del Cacao, el safari hasta la Punta de Maisí, donde un faro marca el extremo más oriental de Cuba, o los recorridos de ciudad hasta la Casa de la trova, la del son y la del changüí -ritmo típico del territorio-,  la plaza Mariana Grajales, el bulevar Guantanamera, o hasta la Tumba Francesa Pompadour, patrimonio de la cultura francohaitiana, cuya sede en el barrio El Chivo  ofrece un variado programa  a los visitantes.

Ese es el alto oriente cubano: un paraje signado para convertirse en uno de los principales atractivos turísticos de la Isla, el diamante en bruto que poco a poco se pule despertando el deseo de explorar y conocer las musas inspiradoras del cantautor cubano Joseíto Fernández, quien nos legó ese estribillo con melodía sonera  tan cantado en los cinco continentes: “Guantanamera, guajira guantanamera”.