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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Jardines del Rey y sus impresionantes fondos marinos

Situada en el litoral norte de la central provincia cubana de Ciego de Ávila, está formada por varios cayos, entre los que sobresalen Coco, Guillermo y Paredón Grande: los dos primeros únicos con instalaciones hoteleras

Jardines del Rey, considerada una de las regiones turísticas más importantes de Cuba, sobresale, no solo por sus bellas playas y la exuberante flora y fauna terrestres, sino también por su naturaleza sumergida.

Fuentes especializadas en turismo y visitantes extranjeros declararon a la prensa que esta región turística de Cuba es una de las zonas más bellas del país.

Situada en el litoral norte de la central provincia cubana de Ciego de Ávila, está formada por varios cayos, entre los que sobresalen Coco, Guillermo y Paredón Grande: los dos primeros únicos con instalaciones hoteleras.

Los casi 50 kilómetros de playas paradisíacas, en su mayoría en estado natural, saltan a la vista por sus finísimas arenas de origen coralino, suaves corrientes, cálidas aguas color turquesa y poca pendiente submarina.

Según el portal Daily News Dig, la playa cubana de Cayo Coco, aparece entre los 10 lugares de aguas más cristalinas en el mundo.

Indica que a ello se une los excelentes fondos marinos, rodeados de una barrera coralina del tipo frontal de casi 100 kilómetros de largo, donde afloran corales en retingas o cabezos, aspectos que le dan gran importancia al lugar.

Es precisamente por esa zona donde se encuentra la segunda barrera coralina más extensa del planeta, después de la Gran Barrera Coralina Australiana, la cual está ubicada entre una y tres millas frente al litoral de los cayos.

Unos 30 puntos de buceo se localizan a lo largo de 20 kilómetros del muro coralino, sitio con excelentes condiciones y abundancia de peces de gran colorido y variedad.

Mediante paseos en bote, catamaranes con fondos de cristal y lanchas rápidas a través de las claras aguas los turistas pueden deleitarse con las bellezas que dotó la madre natura a las profundidades de los mares que rodean los cayos del norte de la región central de la Mayor de las Antillas.

La pesca, una opción más

Anualmente visitantes de diversas nacionalidades viajan a Cuba, no solo en busca del cálido clima y de los baños de mar, sino también para realizar una aventura náutica, por eso optan por la pesca deportiva.

La modalidad ha cobrado fuerza en los últimos tiempos con la celebración del Torneo Internacional de Pesca Deportiva Jardines del Rey, Big Game Trolling, que cada año se realiza en Cayo Guillermo.

En ese islote dotado de recursos naturales que lo convierten en una rica zona para la pesca de alta mar cercana al Canal Viejo de las Bahamas, abundan grandes perálgicos, como son agujas de abanico, casteros, agujas blancas, petos y dorados.

Según declaraciones de Juan Miguel Romero, especialista comercial de la marina Marlin en la región, la pesca se realiza bajo la técnica de Tag and Release, o marcar y soltar, con la finalidad de preservar las especies marinas, principalmente las de pico.

Apuntó que lo fundamental es no descuidar las medidas de conservación de los ecosistemas para contribuir a la protección del medio- ambiente.

La Marina internacional Marlin de Cayo Guillermo es la principal promotora de que cada año asistan al torneo pescadores profesionales y aficionados, de Canadá, Reino Unido, España, y otros países.

La entidad cuenta con diversos tipos de embarcaciones, entre lanchas y yates de pesca acondicionados y con un personal técnico bien capacitado para ese tipo de actividad.

El español José Barrios, quien participó en la última competencia en Jardines del Rey, precisó que el torneo es ecológico y según las reglas de la Federación Internacio-nal de Pesca Deportiva, las especies se cogen, marcan, fotografían y devuelven rápido al mar para que no peligre su vida.

Precisamente el área norte-nordeste entre los Cayos Coco y Guillermo se denomina la ruta de Hemingway, porque rememora las pericias del autor del Viejo y el Mar por esos mares del norte de Cuba.

Fue por la década de 1930 del pasado siglo, cuando el escritor norteamericano recorrió en su yate Pilar toda la zona de cayo Guillermo y se deleitó por las bellezas del mar y la abundancia de peces idóneos para una buena pesca. (PL)