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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Ciencia para un sustento esencial

Alimentos presentes casi desde el propio inicio de la humanidad han sido los cereales, a tal punto que no son pocos quienes afirman que marcaron el devenir histórico de las civilizaciones pues las culturas europeas se formaron en torno al trigo, los pueblos del extremo oriente alrededor del arroz y los de América, del maíz

Especialmente en Cuba la tradición alimenticia y culinaria está considerablemente ligada a los cereales y sus valores nutricionales. Para dar cauce a tan importante sector del desarrollo agrícola de la nación surgió en los albores del triunfo revolucionario el hoy Instituto de Investigaciones de Granos (IIG).

Con énfasis en el desarrollo integral del arroz y otros granos, el objetivo principal del centro consiste en dar respuesta a la alimentación humana y animal, facilitando tecnología y conocimiento. Así pues, las líneas directrices se dirigen a acrecentar y preservar la variabilidad genética, producir y cimentar procesos que faciliten el desarrollo sostenible, potenciar nuevas variedades de alto valor productivo, así como velar por la calidad.

Concebido para regir tecnológicamente cultivos como los mencionados y garante de la producción de semillas, la profusión tecnológica y el extensionismo agrario en pos de la sostenibilidad productiva -mediante la creación científico-técnica-  no son pocos los esfuerzos que a lo largo de los años ha protagonizado el IIG ante tan importantes objetivos y los nuevos desafíos que impone, a su vez, el presente.

Acompañar técnicamente el programa de desarrollo de los granos en el país constituye uno de los principales  retos del instituto, lo cual significa sustituir gran parte de las importaciones actuales: cifra importante del presupuesto que se eroga para importar alimentos lo ocupan los granos, entre arroz, maíz, frijol y soya.

Sustento que ramifica

Telce A. González Morera, director general del IIG,  respecto a los principales rubros de la entidad especializada, refiere que "en particular el arroz está entre los que estamos trabajando con mayor ahínco, pues lidera la dieta alimenticia del cubano y hoy la ingestación es de 70 kilogramos per cápita anualmente. Existe un programa de mejoramiento que ya ha logrado más de 40 variedades creadas en la Isla con calidad, alto potencial de rendimiento, tolerancia a la sequía, la salinidad, a plagas y enfermedades. Algunas de esas se hallan muy difundidas por el país y muchas se utilizan  también en otras regiones latinoamericanas como Bolivia, Nicaragua y Guatemala”.

Pese a que todavía se precisa masificarlas con el propósito de sustituir importaciones, algunas localidades del país reciben ya estas nuevas propuestas que también se pueden encontrar en  mercados agropecuarios. Refieren los especialistas que con frecuencia se incluyen dentro del concepto de "arroz criollo" y con ello, el de mala calidad, cuando este último aspecto  concierne no solo al cultivo, sino también a su procesamiento, muchas veces en molinos artesanales, que no garantizan un producto final óptimo.

El directivo del Instituto señala por otro lado que, si bien es atractiva la cifra de variedades con que se cuenta, como respaldo al programa de desarrollo del cereal, lo esencial en estas fechas es producir lo que exigen la demanda y la necesidad, pues el país importa más de 400 000 toneladas al año, para lo que se articula un proyecto mediante el cual, dentro de cinco años, llegaría a sustituirse, más de 50 % de lo importado en la actualidad; solo entonces, a su modo de ver, será factible pensar en diferentes estándares de calidad o selectividad.

El acceso de los productores a las nuevas propuestas tuvo lugar de forma descentralizada, según declara el titular, de modo participativo, otorgándole al trabajador la capacidad de seleccionar las más afines con sus condiciones y geografía, para así potenciar su desarrollo. La distribución y reconocimiento de las variedades por el grupo técnico asesor del Instituto funciona en estos casos como aval científico y favorece la difusión.

"En este entorno resulta esencial la disponibilidad de semillas, pues la producción de estas es elemental para que la política vegetal se cumpla. El IIG trabaja para garantizar toda la simiente original y básica de las variedades de arroz, pero el sistema de producción de las semillas es aún deficiente en sus restantes escalones y atenta contra el proceso como un todo. En el mejoramiento de estas condiciones en el país el sector cooperativo-campesino identificado por la ANAP ha sido un gran baluarte que debe seguir expandiendo logros en pos de la excelencia y productividad imperiosas; solo la existencia y propagación de una buena semilla logrará alcanzar los rendimientos potenciales", explica el especialista.

Los cambios climáticos sitúan la agricultura ante una situación cada vez más delicada en la que la ciencia humana puede ser también de gran utilidad. En el caso particular del arroz un asunto neurálgico es la disponibilidad de recursos hídricos. Con estas previsiones también se implica el IIG, mediante las denominadas "variedades de bajos insumos", algunas de las cuales llevan menos agua y nitrógeno y cuyos niveles de ahorro pueden ser significativos, como demuestran los resultados de algunos productores, mientras nuevas variedades se proyectan para el futuro inmediato.

Cereales en la mirilla

En inicio, dedicado solo al arroz, en la actualidad el IIG asume los cereales en su conjunto, rectorándolos, aglutinándolos y coordinando todo el trabajo que con ellos se vincula. Dicha modificación im-plica un paso de avance en un te-rreno en el cual se hacía necesario un perfil científico abarcador para facilitar el conocimiento a los productores y también mejorar los resultados.

Otros granos como el frijol en sus variaciones negro, blanco y rojo también proliferan bajo la tutela de la entidad, que igualmente identifica las principales dificultades técnicas que limitan hoy los rendimientos como son los problemas en la densidad de plantación. Lo mismo sucede con el maíz.

"Inevitablemente hay mucho costumbrismo, y si bien las cosas van cambiando, el hombre va conociendo y descubriendo nuevas cuestiones y hoy está bien descrito cuál es la cantidad de plantas por hectáreas que llevan estos cultivos, pero aún prevalece en muchos productores otra manera de interactuar con sus sembrados, que muchas veces redunda en alto rendimiento por planta, mas no así por área en proporción directa, detalla González Morera.

"Desconocimiento, tradición, o por condiciones particulares, este es un tema en que debemos actuar con mucha cautela y sobre todo respeto por aquellas personas que laboran la tierra, pues probablemente lleven toda una vida sembrando de ese modo. Ante situaciones como esta son varias las soluciones, una es la mecanización, y otra, de mayor alcance, capacitar, instruir, consensuar conocimientos. Aspectos como la densidad de plantación limitan  nuestras producciones y subsanar esto es también competencia del instituto", agrega. 

El maíz es otro de los granos que según los especialistas padece el influjo de mitos o tabúes semejantes, en particular relacionado con sus volúmenes, la productividad y el clima. Expertos aseguran que Cuba tiene potencialidades como todos los países del trópico para tener altos rendimientos en este cultivo, mas requiere, como todos, atención y cuidados pues su carácter tolerante y adaptable no garantiza grandes cifras finales y experiencias con variedades incluso tradicionales demuestran que, con la atención requerida, pueden ser alcanzadas cuatro, cinco o seis toneladas por hectáreas de maíz de grano seco.

En particular con éste ha influido mucho el hábito cubano de consumo del grano tierno, y el productor que  usualmente siembra  bajas densidades de población buscando un mayor tamaño de la mazorca que es la unidad de comercialización, lo cual se le hace rentable económicamente. Mientras, todo el maíz utilizado para consumo animal se importa; una práctica que según alertan los especialistas, debe cambiar urgentemente porque no resulta rentable.

Para los expertos es aún insuficiente la producción de dicho gra-no seco, pero coinciden en que la nación está llamada a incentivar la experiencia y acrecentar los rendimientos; de hecho, existen  programas con pasos seguros en este sentido para producir en los próximos años parte de lo que también hoy se importa con destino a la proteína animal.

Enfatiza el director del Instituto que "hoy en el mundo el comercio de maíz se hace cada día más incierto, dudoso, en muy poco tiempo  los precios casi se han duplicado y la tendencia es a seguir incrementándose. El mercado se concentra en menos países, son pocos los grandes exportadores, en su mayoría del Primer Mundo, y los grandes importadores de maíz también pertenecen a los países desarrollados porque son los mayores consumidores de carne, competencia en la cual no somos beneficiados. A esto hay que sumar la aberración de que se utilice el maíz para producir biocombustible. Todo esto nos lleva a la necesidad de buscar alternativas, pues es probable que en algún momento, no muy lejano, no haya donde comprarlo.

"Por ello estamos trabajando, potenciando variedades que en un futuro puedan tener alta repercusión en la producción. Tenemos mucho por hacer en todos los sentidos. Aún no nos abastecemos de arroz y el resto de los granos nos sitúan ante nuevas incertidumbres. Por lo tanto, lo que estamos haciendo es insignificante y el Instituto tiene que lograr que sus resultados trasciendan más a la producción, interactuar más con quienes laboran la tierra, capacitar más.

"Hoy con el decreto ley 259 se suman una cantidad de usufructuarios que carecen de experiencia agrícola, que desconocen, y que están  ansiosos por obtener conocimientos sobre los resultados de la ciencia y la técnica. Aquí radica una de nuestras potencialidades, porque si empiezan bien, van a trabajar bien toda la vida -dijo-  finalmente aseguró: Sería muy favorable que continuara un impulso como este dentro del sector agrícola y en especial con los cereales, que tocan tan de cerca un asunto tan neurálgico para Cuba y el mundo como es la seguridad alimentaria".