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Camagüey: la lozanía del tiempo

Gracias al cariño y cuidado que le profesan sus hijos, portadores de un arraigado sentido de la identidad y de la cultura, esta ciudad, Monumento Nacional desde el 10 de octubre de 1978, llega a los 493 años, renovada y pletórica de buenos propósitos. Su historiador, el licenciado José Rodríguez Barreras, desanda sus pasos por el largo camino recorrido hacia la reconciliación definitiva del legendario Camagüey con su pasado y su futuro socio-cultural e histórico

¡Oh, Camagüey, oh suave comarca de pastores y sombreros! (Tomado de Elegía Camagüeyana, Nicolás Guillén)

Cada vez que un lugareño se aleja, al retornar lo embarga la sensación de haber llegado a una ciudad nueva, aunque lo asedien a cada paso los adoquines y las balaustradas de siempre; las casonas con sus techos rojos a dos aguas; las plazas y plazuelas; las callejuelas y callejones, con ese entramado sinuoso y enrevesado, carente de arboledas, que diferencian a Camagüey de cualquiera de las otras seis primeras villas fundadas por los colonizadores españoles en la Cuba del siglo XVI.

Y es que en el caprichoso trazado urbano, con sus ríos circundantes, suerte de remedo de las funciones de contención que cumplían en un castillo medieval los muros y los fosos, sorprende por aquí el complejo gastronómico y comercial La Soledad abrigo de poetas y pintores. Por allá, otro complejo, La Bigornia, cobija de la bohemia devota del jazz que prefiere nombrarlo Bigjazz; acuyá, de estreno, el estudio Fotopríncipe, con su tecnología de primera para imprimir las instantáneas de la vida que no queremos olvidar.

El vetusto y abandonado edificio del callejón de Correa y la populosa República, fue trocado por la magia del humanismo y el amor, en consultorio del médico y la enfermera de la familia; muchas paredes de la ciudad presumen los colores y la alegría de vivir de la paleta y la brocha de Ileana Sánchez, de Joel Jover y otros tantos renombrados del pincel que tienen su Galería Rodante en la veintena de bicitaxis, de la Empresa Santa María de la OHCC, cada uno de los cuales exhibe una réplica de obras originales.

Más al centro, deleita el antiguo Convento de las Madres Ursulinas, enclavado en la emblemática Plaza del Carmen, funcional y bellamente remodelado como sede la Oficina del Historiador, con su Galería de Arte Fidelio Ponce de León y su Sala de Conciertos Jorge Luis Betancourt.

Yendo para la Plaza de la Revolución, situada en predios del Camagüey más joven, escenario de los regocijos cívicos del pueblo, se conserva la Casa Natal del científico Carlos J. Finlay, testimonio vívido de que somos y seremos un país de hombres de ciencia y, frente a la otrora Plaza de Armas, hoy Plaza de Ignacio Agramonte o, mejor, tributo imperecedero al hijo más cabal de estas tierras, se remodela otra edificación destinada al Centro de Antropología Cultural que se inaugurará próximamente, y ya se dedica a estudiar los nexos de la región con el resto del mundo y el país.

EMPEZAR DE CERO

José Rodríguez Barreras -Joseíto- es el director de la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey desde hace ocho años, y la cual cumple el 24 de febrero una década de creada.

“Cuando se dispone la creación de la oficina, dada la riqueza histórica, arquitectónica y cultural de Camagüey, se determina también la constitución de la Empresa Provincial de Restauración y Conservación. Tuvimos que crear, en primer lugar, toda la infraestructura técnica y productiva, capacitar y preparar al personal necesario, recuperar oficios que habían desaparecido y estas labores. Sencillamente, era hacerlo todo, empezar de cero. Sin medios de trabajo, sin local, radicábamos en unas ruinas en San Juan de Dios.

“La misión fundamental era, y es, la restauración y conservación del patrimonio histórico-cultural del Centro Histórico y la riqueza monumental en el resto de la provincia, priorizando los restos de los antiguos ingenios azucareros, entre estos El Oriente, donde se alzó Ignacio Agramonte, el 11 de noviembre de 1868, considerada la ruina azucarera mejor conservada del país, ubicada en Sibanicú; los sitios históricos vinculados a las Guerras de Independencia, especialmente los Potreros de Jimaguayú, las Clavellinas y la Matilde, así como los relacionados con la Guerra de Liberación Nacional.

“A partir del año 1999, comenzó la etapa de conformación de una nueva estructura que tomó las experiencias de otras ciudades cubanas, sobre todo, de La Habana, Santiago de Cuba y Trinidad y se conformó un modelo que se ajustara a las características y condiciones de Camagüey, especialmente de su Centro histórico, y a la idiosincrasia de su gente.

“Se necesitaba estructurar un equipo de investigadores que estudiaran la ciudad, sin el cual es imposible hacer un trabajo científico argumentado. Por otra parte, se dieron los primeros pasos para crear un sistema de manejo adecuado a las circunstancias de hoy. Así surgió el equipo llamado Plan Maestro, encargado de atender y controlar las políticas de actuación en el Centro Histórico.

“Tenemos la Escuela de Oficios Francisco Sánchez Betancourt, que se dedica a la formación de 42 jóvenes, entre 15 y 18 años; se trabajó en la acentuación de la Oficina como institución cultural, creando el esquema de trabajo y construyendo una red de instituciones culturales; se comenzó la consolidación del equipo que se encargaría de las labores de restauración y conservación de monumentos, que había surgido en 1999, y era necesario dotar a esta empresa poco a poco de los recursos, los medios, conocimientos y personas que ejecutarían los planes de intervención en el Centro Histórico.

“Asimismo, se precisa del cumplimiento de un programa de trabajo que nos permita crear un esquema de financiamiento como soporte de todos las acciones que la institución realiza; la Oficina se nutre del 1 % de los ingresos de las entidades enclavadas en las zonas priorizadas para la conservación, que perciben ingresos en moneda nacional, y del 2 % de aquellas que operan en divisas. “Se propuso al país la creación de una segunda empresa subordinada a la OHCC, la comercializadora Santa María, que provee a la Oficina de fondos a partir de su propia gestión. Brinda servicios comerciales, de gastronomía, transporte; e incluye el restaurante El Ovejito, el Parque de las Leyendas y Las Cinco Esquinas, una de las 30 del Camagüey antiguo, animada con cafés, bares, tiendas y restaurantes.

“Completan la concepción de trabajo de la entidad, la Oficina de Proyectos de Arquitectura para la Restauración y Conservación, el Departamento de Inversiones y el Departamento de Investigaciones Históricas Aplicadas.

“Como sistema, la Oficina da empleo a unas 600 personas, entre directivos, trabajadores, investigadores, restauradores, conservadores, gastronómicos, vendedores y custodios, entre otros.

MARCADOS POR LA HISTORIA

“En esta segunda etapa se traza la estrategia para la intervención de los lugares relacionados con la vida de Ignacio Agramonte, comenzando por la antigua Plaza de Armas, hoy Parque Agramonte y después por el sitio histórico Potreros de Jimaguayú. Debido a la falta de información y documentación de las circunstancias en que ocurre la muerte de El Mayor y del silencio en que se vieron sumidos esos sucesos era impostergable comenzar una investigación, cuya dificultad es que no puede contar con testimonios, además de que los documentos de las guerras del 68 y el 95 fueron llevados a España y son de difícil acceso para los investigadores cubanos. “Se convocó a la consulta nacional de expertos que por dos años han trabajado en el esclarecimiento del hecho y las circunstancias en que ocurrió, llegando a conclusiones hasta donde fue posible y recogidas en un volumen en preparación.

“Esto dará la posibilidad de concluir la segunda etapa de la intervención del sitio histórico, que contará con una maqueta, a fin de que las actuales y futuras generaciones de cubanos posean una visión más aproximada del hecho que ha estado envuelto en la leyenda durante todos estos años. El volumen se titula Ignacio Agramonte y el combate de Jimaguayú”.

CONSOLIDACION DEL PENSAMIENTO

“Hemos llegado a una etapa de consolidación del pensamiento de la institución, profundizando en su labor científica con la incorporación de la Arquelogía, de licenciados en Ciencias Sociales e Historia, y los estudios referidos a la antropología cultural.

“Poseemos un sistema de publicaciones, incluida una radio base, que nos permitirá influenciar más en los sentimientos de apropiación del patrimonio cultural e histórico. Para eso se han creado las condiciones técnicas y tecnológicas y de recursos humanos, vamos a transmitir ahora una hora semanal, con aspiraciones a que sean más. Habana Radio se ha extendido a casi todo el país y Eusebio Leal decidió darle ese espacio a la oficina de Camagüey, ya hay casi tres programas preparados, con la colaboración de la oficina provincial, algunas trasmisiones se han hecho ya, pero esas se van a originar desde Maceo, allí está la cabina.

“Es muy importantes la consolidación de la revista Senderos y la publicación de las Memorias, nombre provisional, que resume los diez años de trabajo de la institución y las relaciones de esta con su ciudad.

“El 24 de febrero queremos presentar el sitio web de la Oficina, con la colaboración de la Asociación de Comunicadores Sociales.

“Tenemos todavía que completar el paso de Agramonte por Camagüey y sitios muy relevantes como Rescate de Sanguily y Potreros de Jimaguayú, la casa natal de Ignacio y la de Amalia Simoni, su esposa.

“El tema del patrimonio edificado es inagotable y siempre requerirá los mayores esfuerzos, sobre todo en las viviendas, que no solo tienen que ver con la preservación del edificio histórico, sino con el mejoramiento de la calidad de vida de la gente, es una prioridad salvar edificaciones que tienen uso doméstico y darle un uso social y cultural.

“Otra prioridad es profundizar más en las expresiones artísticas que denotan una transmisión de la herencia cultural anterior; el trabajo con los investigadores, escritores y la vanguardia artística en sentido general, que tiene una importante misión en la sociedad, es imposible construir una sociedad y alcanzar metas eficientes, una tarea de rehabilitación como esta, sin su participación, sin pretensiones elitistas, porque no lo es. El pueblo es el dueño y principal protagonista de esta obra.

“El tratamiento de la figura de Gertrudis Gómez de Avellaneda es otra deuda que tenemos con nuestra ciudad, en primer lugar el teatro que lleva su nombre”.

¿SATISFACCIONES?

“La mayor satisfacción es la de trabajar en un lugar como este, donde es imposible marcar metas, se debe trabajar con objetivos, propósitos, porque el trabajo es infinito.

“Hace ocho años miraba la ciudad de manera distinta. Hoy, para preservar sus virtudes, busco los defectos que tiene; creo que en eso está el porvenir de su sostenimiento, además de trabajar sobre sus fortalezas que son sus cualidades.

“Las expectativas de los lugareños son ambiciosas y reclaman cuando no llegamos, pero al propio tiempo mantienen una postura consecuente para con el bien patrimonial. Les duele cuando algo no se hace bien, y agradecen cuando ven que el resultado es bueno. El camagüeyano ama su ciudad y lo que toda ella entraña y representa.

“Tenemos más insatisfacciones que aquellos que nos reclaman, no por lo hecho, sino por lo que queda por hacer: no alcanza una vida entera.

“Hoy, digamos, no somos todavía un destino turístico, somos paso, de 1,3 días de estancia.

“Hay un grupo de cosas que nos faltan aún en nuestra labor científica y que, evidentemente, requerimos poner a tono con los procesos de este tipo en la modernidad: tenemos el reto de constituir el Centro de Estudios Juan Torre Lasket, que va a agrupar a todos los historiadores e investigadores del sistema y va a radicar allí el Gabinete de Arquelogía.

“El Centro de Antropología Cultural está ubicado al lado de la Casa de la Trova, es un edificio de muchísimo valor, es de los exponentes más importantes que tiene el centro histórico, no solo por su estilo y la rareza de sus rejas, sino también porque tiene pinturas murales, frescos, trabajos en escayolas, es un edificio de mucho valor, que a pesar del nivel de deterioro y mal uso a que fue sometido el mármol de los pisos es de Carrara, entonces es un proceso de restauración muy importante al que no nos habíamos enfrentado, es una obra que se abrió hace casi un año, hubo que detenerla y someterla a un riguroso proceso de investigación técnica por un equipo de la Universidad e ingenieros y arquitectos de la Oficina.

“A pesar de lo que ven ustedes, que es superior comparado con otros organismos e instituciones, estamos insatisfechos con el empleo de nuevas tecnologías que sustituyen materiales tradicionales, por ejemplo, hoy no se fabrican tejas ni elementos de barro con calidad en la provincia, hay que salir a buscarlos a Sancti Spíritus y Pinar del Río.

“Debemos trabajar en la culminación, en los próximos dos años, del proceso inversionista del proyecto Santa María, la empresa comercializadora nuestra.

“Ahora, como frentes abiertos, está el edificio Pérez Collado. La Maqueta es un proyecto de la oficina que ejecuta la EPIA 11, cuenta con cuatro cuadrantes terminados, se trabaja en el quinto y en el sexto. La maqueta es la ciudad en miniatura.

“Esta obra tiene que ver con que nosotros podamos terminar la cafetería frente al parque Agramonte que será una donación a la Empresa Provincial de Gastronomía.

“Cuando comience a prestar servicios de excelencia esa unidad, se nos entregará el local que ocupa hoy El Mogambo para completar el Complejo de Maqueta. Ahí frente al Gobierno municipal estarán el Equipo Técnico de la Maqueta y el equipo del Plan Maestro, que es un edificio de tres pisos. Esa concepción implica la demolición total de El Mogambo, cuyos servicios se trasladan para la otra unidad.

“Entre el manejo y el diseño de cualquier ciudad, sea histórica o no, está el plan de luz, iluminar aquellos ejes que interconectan los lugares más importantes. La iluminación de esta ciudad está sustentada sobre los postes del tendido eléctrico, no hay una iluminación de ciudad, y echando a andar ese plan de luz estamos trabajando el eje Ignacio Agramonte, en una primera etapa, hasta la Plaza de los Trabajadores, donde deben ponerse 14 luminarias vehiculares.

“Es un proyecto con la OBE, la parte técnica, eléctrica, la están poniendo ellos, se van a quitar todos los brazos de iluminación de carretera y a sustituir por farolas, luminarias, fundidas en hierro, importadas de España, con una estética apropiada a las características de la ciudad.

“Esos son los retos más importantes. Dichos así parecen pocos, es como madurar en el pensamiento, hay suficiente experiencia y contamos con la gente para hacer mejor el sueño de un Camagüey congruente con su pasado y su futuro”.

Tipicidad lugareña

Coinciden los estudiosos en que el origen toponímico es Camagua, arbusto muy común en la vegetación lugareña con atribuciones tanto curatorias como míticas religiosas concedidas por los aborígenes, unida al término bax, que en lengua arahuaca se traduce como linaje.

Su casco histórico clasifica como el más extenso de la Isla con cerca 300 hectáreas, que atesora una arquitectura colonial de esmerada conservación, en la que destacan 12 templos católicos de construcción típica con preponderancia de ladrillos, en medio de un trazado para algunos caótico, que rompe las concepciones urbanísticas propias de hispánico América. El tinajón fue y persiste quizá como la figura ornamental y utilitaria más recurrente, tan identificativo como el Casino Campestre, por demás el parque urbano más grande del país.

Y dueña de tanta lírica, Camagüey fue cuna del Poeta Nacional, Nicolás Guillén, quien la alabó como su comarca querida, que entregó más de una veintena de generales en las guerras independentistas, encabezadas por El Mayor, Ignacio Agramante y Loynaz, y un presidente de la República en Armas, Salvador Cisneros Betancourt.