|
 |
|
Foto: Ariel Cardoso Bermúdez
|
|
|
|
Las maravillas de Mary y Guille
20
de Enero del 2008
Chabela Fernández Garrido
Atesoran premios por su excelente trabajo de Conservación del Patrimonio y su riguroso ciudado del medio ambiente
Entrar a la casa de Guille y de Mary, es como montarse en la máquina del tiempo, regresar a los inicios del siglo pasado, recorrerlo y poco a poco acercarse a la fecha en que vivimos.
Muchas veces, cuando visitaba mí querido terruño, pasaba, casi sin mirar para la casa de esta pareja que ha hecho de su morada un lugar para olvidarse de los males que acosan al mundo de hoy.
Como la mayoría de las viviendas de los centrales azucareros cubanos, está construida de madera, y sufrió los embates del tiempo. Más, estas dos personitas trabajaron duro para que la suya no perdiera la belleza. Pusieron manos a la obra y la mantienen con las mismas líneas arquitectónicas con que fue edificada en 1919, y por su estado de conservación mereció el Premio Nacional en esa materia.
Guille y Mary decidieron que algo más había que agregar a su obra, y lo consiguieron. Hicieron crecer su jardín, en el que ahora viven frondosas 500 especies diferentes de plantas ornamentales, entre las que destaca el Ave de Paraíso, la más exótica de las que abundan en Cuba.
En el patio, entre otras muchas, hay 80 variedades de orquídeas, 22 tipos de palmas, entre ellas, y tengo fe en que se haya logrado, una de la Palma Corcho, fòci viviente, por origen prehistòrico, endémica en la región occidental del país, 24 diferentes helechos, 18 de crotos y 12 de anturios, la mayor cantidad existente en el país, según dicen los expertos. No por gusto ostentan la condición de patio de Excelencia Nacional.
Ubicada en una céntrica calle del Central Primero de Enero, en la oriental provincia de Ciego de Avila, puede convertirse en un lugar de parada obligada para los que visiten aquellas tierras, por la riqueza cultural que atesora, -las paredes de la casa también muestran excelentes obras de pintores y artesanos del lugar-, y por ese paraíso botánico de su patio.
Imprimir
|