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La imaginación de fiesta
Marta Valdés, Premio Nacional de la Música
24
de Diciembre del 2007
Pedro Herrera Echavarría
Un comentario desfavorable la reafirmó en su línea musical. Su primer bolero
A aquella jovencita, que apenas si daba sus primeros pasos como autora, se le vino el mundo abajo cuando el empresario de la disquera RCA Víctor, le dijo que sus composiciones carecían de algún valor.
Aquello fue como un disparo sorpresivo cerca del oído, y en unos segundos se esfumó su esperanza de escuchar el número nada más y nada menos que en la voz de Elena Burke.
No obstante, aquel hombre de negocio apellidado Rivera Conde, le tendió un puente de plata: que le hiciera determinados arreglos a su canción para hacerla más comercial.
Entonces, Marta Valdés tomó una determinación que la acompañaría hasta hoy: “Si usted quiere no grabe mi número, pero no cambio el estilo de mis obras, de mis boleros, así los hice y así se quedan”.
El número en cuestión era En la imaginación, pieza que en la voz de Vicentico Valdés, “lanzaría” a este cantante al estrellato internacional.
Recuerdo esta anécdota ahora que a la compositora, intérprete y guitarrista se le otorgó el Premio Nacional de la Música, por un jurado presidido por Juan Formell e integrado además por Harold Gramatges y Digna Guerra.
UNA MUJER, UNA HISTORIA
Nacida el seis de julio de 1934, creció en un mundo sonoro, pues su padre, arquitecto, era aficionado a tocar el violín, y su mamá tenía preferencia por la música clásica.
Sin embargo, lo que más la impactó según confesión propia, fue conocer, mediante la radio, “aquella contagiosa música cubana de los años 40”.
La lista de sus preferencias incluye la Orquesta Casino, con Faz, Rolito, Espí, Ribot y el mexicano Fernando Fernández. A este último lo consideraba por encima de Pedro Vargas porque su estilo interpretativo era más íntimo, más personal.
Se siente marcada por dos boleros en la voz de Benny Moré: Oh vida, de Yañez y Gómez y Tú me sabes comprender, de Ricardo Pérez, aunque en lo interpretativo quien más la conmovía era Roberto Faz.
Dentro de estas líneas no pueden faltar dos nombres de autores mexicanos de quienes se siente deudora en grado sumo: Vicente Garrido y Ramón Armengol. A estos agrega dos del patio que trabajan para el conjunto Casino llamados Ñico Cebedo y Cristóbal Dubal.
SU PRIMER BOLERO
En sus primeros años de juventud Marta nunca pensó dedicarse al arte de escribir canciones. Fue la casualidad quien la puso en contacto con ese mundo, al tener como vecina a una profesora de música.
Como parte de un grupo de niños instrumentistas aprendió a tocar música tradicional, de la trova y la ejecutaba en escuelas, instituciones benéficas. Tenía solo 11 años de edad.
En 1955 ya formaba parte del Coro de Cuca Rivero y una noche después de actuar, al regresar a su casa tomó la guitarra, hizo algunos acordes y le salió su primer bolero Palabras.
A partir de allí nada detendría su labor musical. Cuca Rivero le presentó a la repertorista y cantante Renée Barrios y es ella quien le hizo la transcripción y además le presentó a una serie de personajes de la farándula como Elena Burke, Frank Domínguez, Giraldo Piloto, Alberto Vera y otros.
A la vez, surgirían varios números, cantados por diferentes intérpretes: Tú no sospechas, No es preciso, Tú dominas, No te empeñes más, Deja que siga sola, Tú no hagas caso, Por si vuelves y Llora, llora, entre otros.
Muchos han sido los intérpretes de su obra, entre ellos Elena Burke, Bola de Nieve, Doris de la Torre, Cheo Feliciano y Renée Barrios.
Marta incursiona también dentro de la interpretación, con esa forma suya que la identifica con el llamado filin y que crea una magia de emociones en los espectadores que acudimos a verla con la misma unción con que los creyentes van al encuentro de un lugar sagrado.
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