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Exhibe Cuba alentadores resultados ambientales
16
de Junio del 2007
Ledys Camacho Casado
Se esfuerza el país por implementar tecnologías y sistemas de manejo dirigidos a la sostenibilidad agraria en sus suelos productivos y por reducir y detener los efectos de la desertificación y la sequía
Continuar implementando la agricultura sostenible para contribuir a alcanzar la seguridad alimentaria del país y reducir y detener el efecto de los procesos de degradación de los suelos, son propósitos esenciales de la estrategia ambiental nacional diseñada para el período 2007- 2010.
En medio de las celebraciones en todo el planeta este 17 de junio del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, la mayor isla antillana exhibe indicadores de salud medioambiental satisfactoria que en materia de suelos, bosques y otros recursos naturales, se prioriza mediante planes y programas inmediatos y de largo alcance.
Entre ellos se citan el Programa Nacional de Mejoramiento y Conservación de Suelos, el de Lucha contra la Desertificación y la Sequía y el de Producción de Materia Orgánica, además del conocido como Plan Turquino-Manatí con el fin de repoblar las zonas montañosas y más intrincadas del país.
Para contrarrestar el deterioro de los suelos se beneficiaron más de 50 000 hectáreas entre 2003 y 2005 con medidas de conservación y mejoramiento de ese recurso, se incrementó la cobertura boscosa y las fincas forestales integrales, se confeccionó el mapa de riesgo ante la desertificación y el perfeccionamiento del sistema de alerta temprana contra la sequía agrícola y meteorológica.
Hoy no se admite un análisis o evaluación medioambiental sin considerar la cantidad y calidad de los recursos naturales en su vínculo con el desarrollo social y económico del país, según admiten reconocidas autoridades en la materia.
La reducción de la superficie del archipiélago cubano dañada por factores que pueden provocar procesos de desertificación, la aplicación de un sistema de monitoreo sobre los suelos y la realización en un 80% del control de plagas y enfermedades en los cultivos del país con el uso de productos naturales o biopreparados, constituyen metas inmediatas e impostergables.
Ante los procesos erosivos que dañan a 2,5 millones de hectáreas de suelos, el alto grado de acidez, la elevada salinidad y sodicidad, la incidencia de la compactación y los problemas de drenaje, se considera que un 60% de la superficie del país está afectada por esos y otros factores detonantes de los procesos de desertificación.
Los avances para revertir esa situación en los últimos cuatro años han sido discretos pero los esfuerzos ingentes por mitigar las consecuencias del deterioro de los suelos, en lo cual han influido las dificultades económicas arreciadas por el período especial y el bloqueo estadounidense contra la Isla.
También han incidido negativamente en la conservación de las tierras, fenómenos naturales intensificados en los últimos tiempos como la sequía y los huracanes, con las consiguientes inundaciones, lavado de las superficies y movimientos de masa, sumados a la nocividad propia de los terrenos cultivados en los que la falta de rotación, un mal manejo agrotécnico o en el riego, pudieran agotar el vital recurso suelo.
La cubierta forestal del territorio nacional se ha incrementado y al cierre de 2005 el índice de boscosidad era de 24,54%, con la persistencia aún de las secuelas de años de explotación irracional en etapas anteriores al triunfo revolucionario de 1959 y con la incidencia actual de los incendios forestales como la mayor causa de perjuicio a los bosques.
El 40% de los residuales sólidos y líquidos de la agricultura cañera y no cañera son reutilizados para evitar su incorporación como contaminantes de suelos y aguas, y la cubierta forestal para el año 2010 debe incrementarse hasta 2 943 576 hectáreas para alcanzar un índice de boscosidad de cerca del 30% del territorio nacional, significativa contribución a la conservación de la biodiversidad.
En este año se espera concluir la reforestación de las fajas hidrorreguladoras de ríos y embalses y ya se dispone de una metodología para evaluar las áreas boscosas como sumideros de carbono, entre otros esfuerzos que se materializan en la agricultura urbana y en la elaboración de proyectos para el manejo sostenible de las tierras.
ALARMANTE DEGRADACIoN DEL MEDIO AMBIENTE MUNDIAL
La desertificación no es solo uno de los mayores problemas ecológicos del planeta, también es uno de los principales obstáculos para la atención de las necesidades básicas del hombre en las tierras áridas, al poner en riesgo la salud y el bienestar de 1 200 millones de personas en más de cien países.
En un mensaje que debía ser escuchado e interiorizado muy bien por las grandes potencias mundiales, la ONU reconoce que muchas de las personas más pobres del mundo son también quienes sufren más directamente los efectos de la desertificación (dos terceras partes de los pobres viven en tierras áridas, y alrededor de la mitad habita en lugares donde la degradación ambiental amenaza la producción agrícola de la que depende su subsistencia).
“La Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación, aprobada un 17 de junio hace 13 años, tiene por objeto promover la adopción de medidas concretas mediante programas innovadores de nivel local, nacional, subregional y regional y de asociaciones internacionales de apoyo”, especifica el texto publicado por Naciones Unidas.
No obstante, advierte que la degradación del medio ambiente mundial continúa a un ritmo alarmante y tiene graves repercusiones sociales y económicas por lo que resulta cada vez más urgente la eficaz aplicación de la Convención, en la que se integran intereses tanto ambientales como de desarrollo.
El tema del Día Mundial de Lucha contra la Desertificación de este año, “La desertificación y el cambio climático – un reto mundial”, recuerda que el cambio climático y la desertificación interactúan en diversos niveles y son manifestaciones de un mismo problema, además de amenazar seriamente nuestra capacidad para alcanzar los objetivos de desarrollo del Milenio en 2015.
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