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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Fidel y el cambio climático

Desde la década de 1960, el líder cubano Fidel Castro comenzó a llamar la atención sobre ese grave problema que amenazaba al mundo

Millones de personas y numerosos gobiernos del mundo han tomado conciencia en las últimas décadas de los graves peligros que amenazan a la humanidad debido a los violentos  cambios climáticos que están teniendo lugar en todo el orbe, y en ese magisterio universal han desempeñado un papel fundamental las denuncias y explicaciones efectuadas por el líder histórico de la Revolución Cubana, Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz.

En períodos recientes han ocurrido desastrosos terremotos en Japón, Haití, China, Chile, Indonesia, Paquistán, Ecuador, Italia; inundaciones en Bolivia, Colombia, Venezuela, Brasil, Australia, China, Vietnam, Bangladesh, Filipinas, Mali, Níger, Burkina Faso; enormes incendios en Rusia, América del Sur, Asia; desproporcionadas nevadas en Estados Unidos, México, Europa; elevación del nivel del mar y la casi segura desaparición de islas y grandes extensiones de tierra.

No por conocidas dejan de ser estremecedoras las conclusiones del Grupo II del Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de Naciones Unidas, que sesionó en 2014 en la ciudad japonesa de Yokohama bajo el título ¿Cuáles son los impactos del cambio climático y cómo podemos gestionar los riesgos?

El panel, considerado la red científica más extensa del mundo dedicada al estudio de ese fenómeno, aseguró que los cambios derivados del ascenso de las temperaturas en el planeta “ya son visibles en todos los continentes y en la mayor parte de los océanos”.

La temperatura media global se ha elevado 0,88 grados, un incremento que se ha acentuado en las últimas tres décadas.

Según estudios de todos los países del orbe que posteriormente fueron revisados por el IPCC, muchas regiones del globo terráqueo están experimentando con mayor frecuencia fenómenos -sequías, olas de calor, inundaciones- junto a severos impactos sobre la salud, la extinción de especies, la degradación de hábitat y una menor productividad de las cosechas.

En 2100, asegura el documento  del IPCC, de no adoptarse medidas, “centenares de millones de personas” serán víctimas de inundaciones costeras y se verán obligadas a abandonar sus hogares.

Prácticamente desde la década de 1960, el líder cubano Fidel Castro comenzó a llamar la atención sobre ese grave problema que amenazaba al mundo y en la Cumbre de la Tierra efectuada en Río de Janeiro en 1992 su discurso estremeció el auditorio cuando afirmó:

“Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre. Ahora tomamos conciencia de este problema cuando casi es tarde para impedirlo. Es necesario señalar que las sociedades desarrolladas son las responsables fundamentales de la atroz destrucción del medio ambiente”. 

A continuación, Fidel explicaba que con solo el 20 % de la población mundial, ellas consumen las dos terceras partes de los metales y las tres cuartas partes de la energía que se produce en el mundo. Han envenenado los mares y ríos, han contaminado el aire, han debilitado y perforado la capa de ozono, han saturado la atmósfera de gases que alteran las condiciones climáticas con efectos catastróficos que ya empezamos a padecer.

Y añadió en Río de Janeiro hace ya 24 años: “Los bosques desaparecen, los desiertos se extienden, miles de millones de toneladas de tierra fértil van a parar cada año al mar. Numerosas especies se extinguen. La presión poblacional y la pobreza conducen a esfuerzos desesperados para sobrevivir aun a costa de la naturaleza. No es posible culpar de esto a los países del Tercer Mundo, colonias ayer, naciones explotadas y saqueadas hoy por un orden económico mundial injusto”.

La revista Geophysical Research Letters, perteneciente a la Unión Geofísica Americana, informó en un reciente estudio  que seis enormes glaciares en la Antártida Occidental se están moviendo más rápido de lo que lo hacían hace 40 años, causando una mayor descarga de hielo en el océano y aumentando así el nivel global del mar.

El primero de los resultados estableció que la cantidad de hielo desprendida conjuntamente desde estos glaciares aumentó en un 77 % desde 1973 hasta 2013.

La publicación asegura que “casi el 10 % de aumento del nivel del mar en el mundo cada año proviene de solo estos seis glaciares y lo que encontramos fue un incremento sostenido de la descarga de hielo, que tiene un impacto significativo en el aumento del nivel del mar”.

Si en 2016 los miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) suman 193, se estima que dentro de pocos años la cifra se reducirá por la desaparición física de varias islas-estados.

El motivo de esa aseveración es que debido al cambio climático varios archipiélagos quedarán inundados por las aguas como son los casos de Vanuatu, Tuvalu, Marshall, Gilbert y Kiribati en el Océano Pacífico y de las Maldivas en el Océano Índico. Otras islas del Caribe también están gravemente amenazadas por la subida del mar.

Plagados de desafíos naturales se halla el globo terráqueo y para la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación  (FAO), la región del Caribe se enfrenta a agresivas sequías y ya la baja disponibilidad de agua impacta a la agricultura y los recursos hídricos, generando además un número significativo de incendios forestales.

Fidel explicó en la llamada Cumbre de la Tierra de Río: “Si se quiere salvar a la humanidad de esa autodestrucción, hay que distribuir mejor las riquezas y tecnologías disponibles en el planeta. Menos lujo y menos despilfarro en unos pocos países para que haya menos pobreza y menos hambre en gran parte de la Tierra. No más transferencias al Tercer Mundo de estilos de vida y hábitos de consumo que arruinan el medio ambiente. Hágase más racional la vida humana. Aplíquese un orden económico internacional justo. Utilícese toda la ciencia necesaria para un desarrollo sostenido sin contaminación. Páguese la deuda ecológica y no la deuda externa. Desaparezca el hambre y no el hombre.”

Doce años más tarde, en un discurso que pronunció en enero de 2004 en ocasión del 45 aniversario del Triunfo de la Revolución, Fidel alertaba: “Han pasado ya más de diez años desde la Cumbre de Río de Janeiro convocada por Naciones Unidas, y pese a la habitual proliferación de discursos, compromisos y promesas, muy poco se ha hecho. Sin embargo, la conciencia del mortal peligro crece. Debe crecer y crecerá la lucha. No hay alternativa”.

Ojalá los gobiernos de los países desarrollados del orbe acaben de aprender las lecciones para salvar al planeta y a  la humanidad emitidas en disímiles ocasiones por Fidel.

(Discurso pronunciado en ocasión del aniversario 45 del triunfo de la Revolución Cubana, teatro Karl Marx, 3 de enero 2004).