El desastre para la juventud española
Dentro de la Unión Europea, que en su conjunto padece la mayor crisis económica desde su fundación, España ocupa el primer lugar en el desempleo
Las malas noticias económicas fluyen constantemente en España, donde las políticas neoliberales acorralan a sus habitantes y, en especial, a menores de 25 años, quienes ya sufren un desempleo de 52,1 %, cifra impensable para un país que aparece como la 13 nación del mundo por su Producto Interno Bruto (PIB).
Dentro de la Unión Europea, que en su conjunto padece la mayor crisis económica desde su fundación, la nación ibérica ocupa el primer lugar en ese negativo índice, aunque empatada con Grecia.
Según la oficina de estadísticas comunitaria Eurostat, las cifras de desempleo juvenil también son elevadas en Eslovaquia, 36,6 %; Portugal 36,4 %; Italia, 36,2 %; Lituania, 35,2 %; Gran Bretaña, 26 %. Los mejores ubicados son Alemania con 8,6 % y Holanda 8,4 %.
Frustración y desesperanza acompañan a los jóvenes sumidos en un abismo al tener que depender del exiguo presupuesto familiar para su manutención o pago de estudios y sin tener posibilidades de crear un hogar propio, según comentó un estudio de la Universidad Complutense de Madrid.
Eurostat destacó que en sentido general el desempleo en la zona euro (17 miembros) alcanzó 11,1 %, y en la Unión Europea (UE), 10,3 %. El paro en ambas zonas aumentó una décima con respecto a mayo y batió los máximos históricos de 1995 para la Eurozona y de 2000 en la UE.
España sobresale con la tasa de desocupados más elevada de la Unión, con 24,6 %, tres décimas más que en mayo pasado. El paro afecta a 17,5 millones de personas en la Eurozona y a 24,8 millones en la UE.
Y la situación carece de visos de mejoría, pues el propio primer ministro español Mariano Rajoy, quien encabeza un debilitado gobierno de derecha pro neoliberal, afirmó tajantemente que "el dolor de la crisis económica va a empeorar este año pese a la solicitud del auxilio financiero" de 130 000 millones de euros para salvar a los bancos.
El ministro de Economía, Luis de Guindos, fue más esclarecedor cuando a principios de este mes declaró a la prensa que "la recesión de la economía española se agrava, ya que los datos del segundo trimestre apuntan a una caída superior del PIB. En los tres primeros meses del año, retrocedió un 0,3 %.
Los rescates de capitales se destinan a los bancos para que estos paguen las deudas que el Estado ha adquirido con otros bancos en países como Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, lo cual provoca un mayor endeudamiento al adicionarse los nuevos altos impuestos.
A la par, la Troika, integrada por la Unión Europeo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Central Europea (BCE) obliga a que se tomen drásticas medidas de austeridad en el sector público y se privaticen las empresas y servicios estatales como fórmulas para disminuir la crisis.
El analista español y profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, Alberto Montero Soler, al referirse al millonario empréstito, significó: "En la medida en que no se reactive el crédito, las perspectivas de empeoramiento de la economía se agravarán; el desempleo seguirá subiendo y el proceso de deterioro de la economía española continuará en picada. Que nadie piense que hemos llegado al final del agujero; el pozo aún es más profundo".
Para el coordinador general de Izquierda Unida, Cayo Lara, "los ciudadanos serán quienes al final pagarán esta deuda mediante un doble rescate ya que el Estado es el que absorbe la deuda de las entidades financieras con problemas y quien se convierte en garante de la misma ante Europa".
De esa forma, añadió, aumenta su deuda y su déficit y por tanto, cada español va a tener una deuda individual de más de 2 000 euros que pagará por medio de los Presupuestos Generales del Estado.
Los datos oficiales son elocuentes: los precios de las viviendas han caído 25 % desde 2008; el sector bancario está altamente endeudado y casi todas las entidades están solicitando abultados rescates; uno de cada cuatro españoles se encuentra en riesgo de pobreza o de exclusión social. Esto ocurre en una nación que tiene un PIB de 1 411 billones de dólares.
Las medidas de austeridad que el gobierno de Rajoy ha impuesto al pueblo español (bajo presión de la Troika) menguan la producción real, aumentan el desempleo, disminuyen el poder adquisitivo y el consumo interno de la población, y por ende se diluyen las probabilidades de saldar las deudas contraídas.
En forma mesurada pero directa, el presidente de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Juan Somavia, declaró en una reciente conferencia que "los efectos de la crisis económica en los países en desarrollo, amenazan con agravar los déficits de trabajo decente para la juventud, de lo cual resulta un aumento del número de jóvenes condenados a la pobreza que mantendrá el ciclo por lo menos para una generación".
Sin el impulso de las jóvenes generaciones impedidas de acceder al mercado laboral en tiempo de crisis, el desarrollo económico se estanca y explota la estabilidad pues ocurren manifestaciones sociales como las que tienen lugar en España, Italia, Portugal, Gran Bretaña, mientras otros optan por emigrar en busca de mejores horizontes.
El Viejo Continente sufre las consecuencias de los códigos neoliberales que enriquecen a unos cuantos a costa de las grandes mayorías. Los jóvenes padecen las mayores consecuencias, pero también, a la larga son los que empujan a los nuevos cambios.