Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible Río+20 Autor: Internet Publicado: 21/06/2021 | 09:25 pm
Por esos días, exactamente el 8 de enero, en su reflexión titulada La marcha hacia el abismo, Fidel Castro Ruz señalaba: “Podría incluso hablar de una marcha ‘inexorable’ y estaría seguramente más cerca de la realidad. La idea de un juicio final está implícita en las doctrinas religiosas más extendidas entre los habitantes del planeta, sin que nadie las califique por ello de pesimistas. Considero, por el contrario, deber elemental de todas las personas serias y cuerdas, que son millones, luchar para posponer y, tal vez impedir, ese dramático y cercano acontecimiento en el mundo actual”.
Según el líder de la Revolución cubana, dos eran los peligros que amenazaban decisivamente a la humanidad: la guerra nuclear y el cambio climático, los cuales estaban “cada vez más lejos de aproximarse a una solución”. Y advertía: “Ninguna otra época de la historia del hombre conoció los actuales peligros que afronta la humanidad”.
En medio de tan graves vaticinios, del 20 al 22 de junio se desarrollará en Río de Janeiro la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, más conocida como Conferencia Río+20, al cumplirse veinte años de la histórica Cumbre de la Tierra de 1992 en la citada ciudad brasileña.
Casualmente, par de días antes los mandatarios del G-20, cuya presidencia temporal ocupa México, se reunirán en la ciudad costera de Los Cabos, en el estado de Baja California, para tratar políticas contra la crisis económico-financiera que mantiene en jaque al Norte, la seguridad alimenticia, el crecimiento verde y el combate al cambio climático, entre otros temas.
Uno de los puntos álgidos de su agenda será la actual crisis alimenticia, agravada por el uso del maíz y otros granos en la producción de etanol, cuyo impacto a nivel mundial y, en particular, precisamente en la nación azteca, lidera el estudio "Agrocombustibles: fogoneros del hambre. Cómo las políticas de Estados Unidos para el etanol de maíz aumentan el precio de los alimentos en México", patrocinado por la oficina estadounidense de la ONG ActionAid International.
"Hemos visto alzas de precios muy fuertes de los alimentos desde finales del 2000, luego se repitieron en 2007 y volvieron en 2010 y 2011", destacó Timothy Wise, director del Programa de Investigación y Política del Instituto de Desarrollo Global y Medio Ambiente de una universidad estadounidense, coautor del informe.
Marie Brill, directora de políticas de ActionAid y también coautora del documento, aseguró que solo México perdió, desde 2005 hasta 2011, entre 250 millones y 500 millones de dólares anuales al tener que importar el grano en un escenario regido por constantes alzas de precio.
Y lo confirma el Departamento de Agricultura de Estados Unidos: el pasado año se consumieron en ese país 53 302 millones de litros de etanol de maíz, para cuya elaboración se destinó 40 % de la cosecha del grano. Considerado hoy el mayor productor y exportador de maíz del mundo, en Estados Unidos se aplica una política de protección arancelaria a favor del biocarburante local, entrega de subsidios a los productores y un mandato de mezcla de gasolina con hasta 10 % de etanol.
Habrá que esperar casi un mes para escuchar qué opina Barack Obama al respecto, aunque bien pudiera suceder que lo haga “a puertas cerradas” (a contrapelo de algunos videos filtrados que le restaron puntos a su carisma), como sucedió en la pasada Cumbre de las Américas de Cartagena de Indias.
Otro punto sensible
El desarrollo sostenible deviene otro de los puntos clave en el cónclave de Río+20, en el cual vienen trabajando muy seriamente los Gobiernos de las pequeñas islas del Pacífico, el Caribe y la costa africana, para presentar en la conferencia un mensaje orgánico capaz de sensibilizar al resto del mundo sobre la importancia de tan imperiosa necesidad de nuestros días.
“Es esencial que los pequeños estados insulares en desarrollo obtengan los recursos requeridos para volver accesibles a bajo costo las energías renovables", reclamó el primer ministro de Barbados, Freundel Stuart, a los delegados presentes en la conferencia que tuvo lugar en Bridgetown días atrás, patrocinada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Stuart dijo que Río+20 será “una oportunidad de oro para que los pequeños Estados insulares hablen con una sola voz y transmitan la urgencia de abrazar plenamente el desarrollo sostenible, unidos en torno a una agenda común para garantizar su cumplimiento”.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, envió un mensaje a la conferencia reconociendo que el diverso grupo de países está unido por vulnerabilidades especiales, que van desde el cambio climático y el mayor riesgo de desastres hasta los mercados restringidos y los altos costos de la energía convencional, que pueden obstaculizar el desarrollo.
“Los pequeños Estados insulares en desarrollo tienen que dejar de depender de las importaciones de combustibles fósiles y transformarse para armonizar las fuentes energéticas modernas, eficientes, limpias y renovables”, señaló, admitiendo que "el desarrollo sustentable no es posible sin una energía sustentable".
Esta "puede sacar a las personas de la pobreza, fortalecer la igualdad social y proteger nuestro ambiente", planteó Ban, añadiendo que "la energía sostenible debe figurar de modo destacado en el resultado de la reunión de Río”.
Nuestro planeta y sus habitantes estamos al borde del abismo. Los eventos por desequilibrios climáticos se han multiplicado por 40 veces en un breve lapso, y cada nueva catástrofe es una herida por donde mana sangre inocente, la de los desposeídos, de los pueblos indígenas, de los niños y adolescentes, de las mujeres y los ancianos ante las calamidades precipitadas por esta crisis medioambiental. ¿Pondrá remedio a este panorama la Conferencia Río+20? No me atrevo a asegurarlo…








