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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Precio del petróleo en picada

La cotización del crudo cayó la semana anterior hasta 34,8 dólares por barril en la canasta de la Organización de Países Exporta-dores de Petróleo (OPEP)

La caída del precio del petróleo se ha convertido en los últimos tiempos en una constante para el sistema financiero mundial y una amenaza para los países productores que ven cómo se diluyen sus entradas de capitales.

La cotización del crudo cayó la semana anterior hasta 34,8 dólares por barril en la canasta de la Organización de Países Exporta-dores de Petróleo (OPEP), el mínimo desde julio de 2004 cuando llegó a 34,75, debido a varios factores en el escenario internacional.

El primero, la reducción de las importaciones en algunos importantes países consumidores como son Estados Unidos y China, así como de otras naciones en desarrollo, junto a una oferta de crudo en el mercado, un poco mayor que la demanda.

En segundo lugar, el fracaso de la reciente cumbre de la OPEP, al no lograr sus miembros un acuerdo para adoptar una reducción conjunta de la extracción que se mantiene en 31,5 millones de barriles diarios.

Esa Organización no fue capaz ni de fijar una oferta común pues, según declaraciones de uno de sus principales funcionarios, cuando a principios de 2016 se levanten las sanciones contra la industria petrolera iraní, las extracciones crecerán.

Como se conoce, en esa fecha entrará en vigor el acuerdo alcanzado entre Teherán y seis grandes potencias sobre su programa nuclear que ha tenido en vilo durante meses a la comunidad internacional.

Datos de organizaciones internacionales indican que los miembros de la OPEP producen solo entre 35 % y 40 % del crudo mundial y 60 % proviene de otras naciones.

La OPEP no se reunirá nuevamente hasta junio de 2016. La Organi-zación mantuvo el tope máximo de extracción en 30 millones de barriles diarios (mbd) pero la cifra se supera hasta llegar a 31,4 mbd pues no existe compromiso para ajustarse a las cuotas y retirar los barriles adicionales como exigieron Venezuela, Argelia y Ecuador.

Los analistas señalan que los intereses de países individuales han empezado a diferenciarse de los de la OPEP de forma muy drástica, lo cual puede continuar aumentando en los próximos meses.

En los últimos tiempos se visualiza que aquella mínima cooperación existente entre sus miembros se ha ido deteriorando y pone en crisis a la Organización. 

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, afirmó recientemente que el país petrolero perdió el 68 % de los ingresos en divisas debido a la caída del combustible y calificó el 2015 como un año terrible por los ataques de los que, dijo, fue víctima su Gobierno.

Maduro aseguró que hubo una guerra contra el mercado petrolero "con el objetivo de vencer a Rusia y golpear a Venezuela", lo que generó el desplome de los ingresos del país sudamericano que depende casi totalmente de los beneficios por la venta del hidrocarburo.

Arabia Saudita se negó rotundamente a cualquier reducción en la extracción y con sus grandes reservas de crudo y poca población apuesta por mantener los precios bajos del crudo para afectar a otros productores no aliados como Rusia e Irán.

También intenta que Estados Unidos reduzca sus producciones de crudo por el sistema fracking cuyo proceso es más costoso. Este consiste en extraer gas y petróleo atrapado en el subsuelo para lo cual se fracturan las rocas de esquisto (pizarra), ubicadas entre 4 000 y 5 000 metros de profundidad y entre 1,5 y 3 kilómetros de longitud horizontal.

Como indican los analistas, en una guerra por controlar el mercado, todo es posible.

Otro factor determinante ha sido que Estados Unidos ha apostado por convertirse no solo en productor sino también en exportador de crudo y para esto ha incrementado las extracciones de petróleo de esquisto y a la par reducido las importaciones. 

La tecnología del gigante norteamericano para realizar el fracking o rompimiento de napas geológicas, se ha depurado y con ello ha aumentado considerablemente la extracción.

La Agencia de Información Energética de Estados Unidos (EIA por sus siglas en inglés) informó que la producción de petróleo de esquisto en ese país aumentó en octubre en unos 100 000 barriles por día (bpd) debido a los crecimientos que se producen en las formaciones de Eagle Ford y Bakken.

La EIA augura que antes que finalice 2015 el gigante norteamericano producirá unos 9,6 millones de barriles diarios de crudo , aproximadamente la mitad provendrán de hidrocarburos de formaciones compactas. Mientras, la producción de gas natural de esquisto se ubicará en 43 000 millones de pies cúbicos.

Las principales preocupaciones por la utilización de esa técnica son los daños que provoca al medio ambiente. Por ejemplo, algunas de las 260 sustancias químicas presentes en alrededor de 197 productos utilizados son tóxicos, cancerígenos o mutagénicos que pueden contaminar el agua debido a fallos en la integridad del pozo y a la migración de contaminantes a través del subsuelo.

Entre el 20 % y el 80 % del líquido inyectado para provocar la fracturación de las rocas de esquisto retorna a la superficie y el resto permanece bajo tierra con todas las sustancias contaminantes ligadas, a las que se suman los metales pesados ya existentes en el subsuelo como  hidrocarburos y elementos naturales radiactivos.

Ahora bien, en sentido contrario, los bajos precios del crudo ayudan a las economías de los países dependientes de esas importaciones, o sea, lo que es bueno para algunos, a la inversa afecta a otros.

La solución final será llegar a un convenio de estabilidad en los precios, asequible a los importadores a la par que se busquen técnicas de energía renovable (eólicas y paneles solares) que permitan a las futuras generaciones vivir en un mundo menos contaminado.

No obstante, la caída no solo beneficiará a España, sino a la mayoría de las economías occidentales y del sudeste asiático (especialmente a Japón y China), todas importadoras netas de petróleo. En el caso de la zona euro, probablemente constituya un factor decisivo, junto a la adquisición de forma continuada por parte del BCE de deuda pública, para superar de forma definitiva la crisis macroeconómica que empezó a fines de 2008.

En relación con China, ayudará a mitigar el negativo impacto sobre el PIB que sufrirá el país como consecuencia de la transición de un modelo basado principalmente en las exportaciones a otro sustentado esencialmente en la demanda interna. Incluso, si el precio continúa a un nivel inferior o similar al actual durante el resto de la década, no es descartable que la economía mundial entre en una nueva fase de intenso crecimiento económico, tal y como sucedió durante el período 1986-1989, una etapa en que el precio del petróleo cayó en promedio un 43,61 % en relación con los años comprendidos entre 1982 y 1985.