De vuelta a la recesión la España del PP
Ahora, al cabo de dos años, la economía del país ibérico vuelve a estar en recesión, en sintonía con los números preliminares adelantados por el Banco de España y el propio Instituto Nacional de Estadística en abril último
La economía española entró oficialmente en recesión en el primer trimestre de 2012, al registrar un descenso de 0,3 % del Producto Interno Bruto (PIB), confirmó en Madrid el Instituto Nacional de Estadística (INE), deviniendo segunda ocasión -luego del inicio de la crisis en 2008- que la península retrocede económicamente, ahora bajo la égida del conservador Mariano Rajoy.
El desplome del 3,0 % ocurrió entre los meses de enero y marzo, tras un fenómeno similar precedente (octubre y diciembre de 2011); con la contracción del primer trimestre, motivada por el retroceso de la inversión y el estancamiento del consumo, sobrevino la denominada “recesión técnica”, para la cual se requieren al menos dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo.
Recordemos que la baja interanual, ocurrida durante el primer trimestre respecto a idéntico lapso del año anterior, había sido de 0,4 %, aquejada por una mayor contracción de la demanda nacional y de una contribución menos positiva del sector exterior. Entre los meses de octubre-diciembre de 2010, y después de acumular dos trimestres de retroceso, el entonces gobernante PSOE pudo revertir la recesión al avanzar el PIB 0,2 %.
Ahora, al cabo de dos años, la economía del país ibérico vuelve a estar en recesión, en sintonía con los números preliminares adelantados por el Banco de España y el propio Instituto Nacional de Estadística en abril último. Al margen, el INE informó que las economías de la zona euro registraron crecimientos nulos durante el primer trimestre.
Salvo Alemania y Austria, que crecieron 0,5 y 0,2 %, respectivamente, Francia se estancó y el resto de las principales economías europeas sufrieron caídas en su PIB, con descensos contenidos en Holanda, Reino Unido y España y de mayor intensidad en el caso italiano (-0,8 %).
Medido en términos de puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo, el empleo de la economía disminuyó a un ritmo de 3,8 %, tasa medio punto superior a la del cuarto trimestre, lo cual presume una reducción neta de casi 655 000 plazas en un año. Este reflujo interanual de la economía íbera estuvo dada, básicamente, por la mayor desaceleración del gasto en consumo de las administraciones públicas y de la picada, más pronunciada que en el trimestre precedente, de la inversión.
Tras un débil repunte en 2011 de 0,7 % -pero a la cuenta del anterior gobierno, que conste-, al derechista Mariano Rajoy no le ha quedado otro remedio que reconocer una contracción de la economía española de 1,7 % del PIB en el conjunto de este año.
En medio de ese nebuloso escenario, la nación tuvo que adjudicar este miércoles 2 493 millones de euros en bonos y obligaciones, con el agravante de remontar de manera considerable el costo de financiación de su deuda soberana para cerrar con éxito la subasta. La puja tuvo lugar justo cuando aumenta la incertidumbre política en Grecia y proligeran las dudas sobre el sistema financiero nacional, donde persiste un cierto temor a que España no sea capaz de financiarse si sigue subiendo la prima de riesgo y termine clamando por ayuda a la Unión Europea.
En definitiva ambas circunstancias elevaron las tensiones entre los inversores y dispararon de nuevo la prima de riesgo, que la víspera había roto la barrera de los 500 puntos básicos.
Pero hay otra suerte de “fantasma” flotando sobre la península ibérica. Durante la crisis, allí se originó un marcado descenso del dinero depositado en los bancos, que los analistas no saben si atribuirlo al aumento del desempleo o a un miedo creciente. Y este último fenómeno le hizo recordar al economista y profesor Xavier Sala-i-Martín, de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, lo ocurrido en Argentina once años atrás:
“El corralito fue lo que impuso Argentina en diciembre de 2001, antes de la devaluación y suponía que los ahorradores solo podían retirar el equivalente a 250 dólares a la semana. Esto no es descartable en un país como España si hay pánico y los bancos no pueden dar dinero a todos los que lo solicitan", vaticinó.
Tras conocer la opinión de Sala-i-Martín, el ministro de Economía español, Luis de Guindos, respondió que era un "sinsentido". Pero no por gusto reza ese viejo refrán: Cuando veas las barbas de tu vecino arder (léase Grecia), pon las tuyas en remojo…