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Detección de vaca loca en EE.UU. fue golpe de suerte

El hallazgo, anunciado el martes último, representa el primer nuevo caso de la enfermedad en Estados Unidos desde 2006

HANFORD, California, EE.UU.- Un edificio ordinario en el corazón de la zona lechera de California se ha convertido en el punto medular de un minucioso análisis luego que se detectó encefalopatía en una vaca muerta.

El hallazgo, anunciado el martes último, representa el primer nuevo caso de la enfermedad en Estados Unidos desde 2006.

En respuesta, dos de los minoristas principales en Corea del Sur suspendieron la venta de carne de res de Estados Unidos.

Sin embargo, no hubo reacciones en el resto de Asia y Japón aseguró que no existen razones para restringir la importación de esta carne.

La detección de la enfermedad fue en sí un golpe de suerte. Los exámenes son efectuados solamente a una pequeña cantidad de animales muertos que se trasladan a la estación de transferencia en el centro de California.

La vaca murió en una de los cientos de lecherías de la región, pero no mostró los síntomas externos de la enfermedad: inestabilidad, falta de coordinación, un drástico cambio de conducta o una baja producción de leche, de acuerdo con funcionarios.

Pero cuando el animal llegó a las instalaciones el 18 de abril, en un camión lleno de otras reses muertas, su fresco cadáver de más de 30 meses de edad la hizo idónea para los exámenes realizados por el Departamento de Agricultura de EE.UU.

"Elegimos al azar un número de muestras a lo largo del año, y esta resultó simplemente ser una que analizamos de manera aleatoria", dijo Dennis Luckey, vicepresidente ejecutivo de Baker Commodities. "No mostró señales" de la también llamada enfermedad de las vacas locas.

Las muestras fueron enviadas al laboratorio de seguridad alimentaria de la Universidad de California en Davis, y los análisis indicaron que la vaca podría presentar la encefalopatía espongiforme bovina (EEB), enfermedad mortal para las vacas y que puede causar una fatal enfermedad cerebral en humanos que ingieran la carne contaminada. (AP)