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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Comienza Irán a cerrar la tubería de petróleo

Para que no queden dudas, Irán denegó a Grecia la entrega de medio millón de barriles de petróleo, con lo que incrementa no solo sus medidas de represalia por las sanciones que le impuso la Unión Europea, sino también la ya muy crítica situación económica helena

El pasado 19 de febrero, el Ministerio Iraní de Petróleo anunció la suspensión de las ventas de crudo a las compañías de Francia y Reino Unido, al considerar a esos países los promotores de las últimas sanciones financieras y petroleras de la Unión Europea (UE) para que suspenda su programa nuclear con fines pacíficos.

Cuarenta y ocho horas después, el ministro iraní de Petróleo, Rostan Qasemi, advirtió a los países de la UE que Irán "les cortará en plazo muy breve el suministro de crudo si no firman contratos a largo plazo y con pago garantizado", en respuesta a la prohibición de adquirir petróleo iraní dictada por esa organización a partir del 1 de julio próximo.

Días antes, por cierto, el Ministerio de Exteriores de dicha nación había convocado a los embajadores de España, Italia, Francia, Grecia, Holanda y Portugal para comunicarles las nuevas condiciones de la venta de crudo, en reuniones que los medios locales interpretaron como advertencia de un eventual corte de suministro. No hay que ser especialista para reconocer que de estos, los más afectados serían Italia, España y, sobre todo, Grecia, que adquieren entre 13 % y 14 % del crudo que consumen.

Pues bien, Irán acaba de denegar la entrega de una carga de medio millón de barriles de petróleo a la República Helénica, con lo que incrementa de manera impredecible los problemas económicos de Atenas.

De acuerdo con la agencia persa Fars, "un petrolero que había venido para llevar 500 000 barriles de crudo a una refinería en Grecia ha tenido que volver vacío después de que Irán se negara a entregar la carga", con lo que las refinerías griegas, tras las de Francia y Reino Unido, serían las terceras europeas afectadas por la réplica de Teherán.

El buque tanque debía transportar el crudo hasta la refinería "Helenikas", según la fuente iraní, y Grecia, el país más golpeado por la crisis económica dentro de la Unión Europea, sería también el más afectado por la suspensión de los envíos de crudo iraní, calculado en 14 % de su consumo.

Como es natural, la medida puede desestabilizar en mayor grado la ya maltrechas finanzas helenas y también contribuir a la subida del preció del petróleo en los mercados internacionales.

Para Irán, la exportación de petróleo a Grecia es insignificante (apenas 1 % de sus ventas), mientras que los contratos con la UE representan 18 % de los 3,6 millones de barriles de crudo diarios que comercializa en los mercados internacionales.

Desde el pasado año tanto Naciones Unidas como Estados Unidos y la Unión Europea desataron una política de hostigamiento que terminó por imponer sanciones a Irán para que suspenda su programa nuclear, so pretexto de que tiene una "vertiente militar" que nadie ha podido comprobar, a lo cual el gobierno iraní ha respondido una y otra vez que no abandonara su programa, "pues es exclusivamente civil y pacífico".

Al ver las barbas del vecino arder, el coordinador federal del partido español Izquierda Unida (UI), Cayo Lara, dirigió una pregunta escrita al Gobierno para pedir explicaciones sobre los posibles planes que se hayan diseñado con el objetivo de garantizar el suministro petrolero al país en el caso de que se dificulte el tráfico marítimo por el Estrecho de Ormuz.

Lara tiene motivos para preocuparse, habida cuenta de que una prohibición de venta de crudo iraní a Europa como represalia por las sanciones, "afectaría en gran medida a España, que recibe 15 % de su suministro de este país".

La pregunta que el también diputado dirigió al Gobierno se interesa por conocer los motivos por los que España apoya este embargo y también pregunta si se ha previsto "algún plan para cubrir las necesidades energéticas del país ante una eventual falta de este producto por problemas en el tráfico marítimo de la zona", amén de cuestionar si existe algún plan de ahorro y eficiencia energética para "esta situación extraordinaria".

En efecto, Irán ya comenzó a cerrar la tubería de petróleo ejerciendo su derecho de réplica ante un paquete de medidas lesivas a su economía y absolutamente injustificadas, al no existir ni una sola evidencia de que su programa nuclear responda a fines militares.

Pero como casi siempre sucede –para no pecar de absoluto-, el barril... perdón, la soga siempre rompe por el lado más débil, en este caso representado por una población griega que desde hace cinco años no ha tenido un solo día de paz y tranquilidad, al menos en lo que a social y económicamente respecta.