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Semanario Económico y Financiero de Cuba

¿Grecia se escribe con D?

No piense usted que he perdido la razón. Pero de unos meses a la fecha, Grecia, oficialmente la República Helénica, parece haber incorporado una extraoficial D mayúscula a su nombre, en las figuras de "default" y devaluación

Si a lo anterior le sumamos otra D, como por ejemplo el nombre de la "locomotora europea" en su lengua nativa, Deustchland, definitivamente coincidirá conmigo que a la antigua Hélade le crece cada vez más esta letra, tomando en cuenta que el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, se arroga el derecho de pedir que "se suspendan las elecciones previstas para abril y que se instale un Gobierno tecnocrático sin partidos políticos..."

No es menos cierto que desde hace 60 meses decir Grecia equivale a crisis de la deuda soberana; de repetidas visitas de la "troika" Unión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional con sus drásticas recetas, traducidas en reiterados "apretones de cinto" para la mayoría de los habitantes; de vivir cada jornada a un palmo de la bancarrota. Puede afirmarse que los últimos cinco años, la República Helénica no deja de aparecer un solo día en los principales medios del mundo, a la espera de que sea la primera nación de la zona euro que se despida de ella.

Pese a que, finalmente, le fue concedido apenas 48 horas atrás el penúltimo "salvavidas"  de 14 5000 millones de euros (pues soy de los que opinan que precisará otros para no hundirse) con el que honrar el vencimiento de sus obligaciones, so pena de caer en suspensión de pagos el 20 de marzo, y le desbloquearon los 130 000 millones de la ayuda acordada en julio pasado, la desconfianza sobre la posibilidad de que Grecia sortee el "default" de su deuda crece entre los ministros de los Diecisiete, con Alemania echando gruesas brazadas de leña al fuego.

El más reciente calificativo fue que el país es como un "pozo sin fondo", a raíz de conocerse que el PIB se contrajo 7 % en el último trimestre, luego de concluir 2011 con 6,8 %. La prensa germana, a la que se ha sumando la belga, insisten en que su salida del euro es una opción a considerar.

Analistas consideran que hasta hoy, Grecia "ha jugado" con las consecuencias que su "default" tendría para la zona euro, justificando la ayuda que necesita y haciéndose perdonar los repetidos incumplimientos de reducir su déficit. La cuestión, ahora, no estriba tanto en cómo salvar a Grecia, sino cómo evitar la implosión del Grupo, visto por Alemania como suerte de chantaje que ya no parece surtir efecto.

Y después, ¿qué?

"Liberen a Willy" (en Cuba se vio con el título "Salvar a Willy") fue un filme dirigido en 1993 por Simon Wincer acerca de una simpática ballena que, luego de múltiples "rollos", termina siendo devuelta al mar gracias a la solidaridad humana.

Salvando las distancias, que conste, la situación griega cada vez me recuerda más a la tesis del filme... con la diferencia de que en este caso, salvar a Grecia como nación de la zona euro no significa que el pueblo deje de apretarse el cinto: todo lo contrario.

Luego de los "salvavidas" ya mencionados, lo más probable es que la tragedia griega (la de sus trabajadores, estudiantes, jubilados) se prolongue. La zona euro no ha conseguido disociar su futuro de lo que ocurra en la Hélade y la crisis griega, cual virus ébola de las finanzas, resulta una inquietante amenaza sistémica para otros países. Por tanto, dudo que ningún gobierno del Grupo asuma la responsabilidad de provocar de forma inmediata una situación que hasta ahora se quería evitar a todo precio.

¿Cómo resolver la situación en Grecia? ¿Qué remedio alternativo les queda a quienes sostienen el Gobierno técnico de Papademos?... Rechazar el plan de austeridad impuesto equivale a firmar la "D" del "default" en breve lapso. Es posible que al final no tengan más remedio, pero es difícil no calibrar las consecuencias de esa decisión. Y aunque se le condonara toda su deuda, Grecia seguiría teniendo déficit primario (antes de pagar los intereses) y tendría que seguir pidiendo prestado para financiar su gasto público. ¿Y quién se lo prestaría, y a qué tipo de interés? ¿Quién "salvaría a Willy"?

Los partidos políticos griegos pueden aceptar más recortes, reducción de salarios y alza de impuestos. Pero, ¿hasta cuándo? Reducir los salarios y las pensiones aún más agrava la recesión. Está demostrado. Cuando las bases imponibles se reducen, aumentar los impuestos no da más dinero, sino estimula a la economía sumergida. Y reducir las rentas disponibles es la forma más segura de provocar la recesión y aumentar el ratio de endeudamiento por disminución del PIB (el denominador de la ecuación).

El coste social y el sentimiento de que se distribuye de forma injusta pueden producir una explosión social, sobre todo sin perspectivas de crecimiento. Es difícil que Grecia escape a las dos "D": la devaluación, y el "default". Cualquiera de ellas deviene amargo camino para su pueblo.