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09 de Junio  2026 

Presidente griego no acepta críticas de ministro germano

Visiblemente molesto, Karolos Papoulias reprochó a Wolfgang Schaeuble por los casi diarios “sermones sobre las finanzas” desde Berlín en relación con el grave estado de la economía helena


Jueves 16 de Febrero de 2012 | 01:00:00 AM 

Autor

Luis Ubeda

Karolos Papoulias, octogenario que luchó contra la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial, considera que el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, parece alimentar el resentimiento público al sugerir en repetidas ocasiones que Grecia podría caer en suspensión de pagos, y también atacó las críticas hacia su país en Holanda y Finlandia.

"No puedo aceptar que el señor Schaeuble insulte a mi país", dijo Papoulias en un discurso en el Ministerio de Defensa, y a continuación preguntó: ¿quiénes son los holandeses y quiénes son los finlandeses para sumarse a esas críticas?"

La airada intervención del presidente heleno deviene poco habitual incursión en controversias de este corte, quien normalmente se mantiene alejado del debate político cotidiano. El resentimiento por la dura postura alemana sobre el fracaso griego en alcanzar metas trazadas por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, a cambio de la ayuda financiera, ha crecido en los últimos meses.

Grecia ha sido testigo las últimas semanas de manifestaciones en contra de la “locomotora alemana” y de su figura líder, la canciller Angela Merkel, a través de la quema de banderas germanas y de publicar en los diarios imágenes distorsionadas en computadora de la Merkel con uniforme de oficial nazi.

En otra parte de su alocución Papoulias señaló que los europeos han luchado juntos en el pasado, y dijo que deberían trabajar juntos ahora durante la crisis griega. "Siempre hemos estado orgullosos de defender no solo nuestra libertad y nuestro país, sino también la libertad de Europa", puntualizó ante el ministro de Defensa y la alta cúpula militar del país.

Por su parte, Finlandia ha exigido a Grecia que reúna garantías para los préstamos de rescate, mientras que los políticos holandeses también han adoptado una dura línea contra la caótica situación helena.

Y el otro cuarto se alquila…

Mientras en Grecia su presidente le salió al paso a las advertencias alemanas, la Comisión Europea comenzó a expedientar a España por considerar que acumula desequilibrios económicos excesivos “capaces de agravar la crisis de deuda”. Se trata de la primera vez que se activa el nuevo procedimiento por tal concepto, cuya función es detectar y corregir a tiempo problemas económicos que amenacen el crecimiento.

Según trascendió, la península ibérica supera los umbrales máximos en seis de los 10 indicadores empleados por el Ejecutivo comunitario para identificar riesgos económicos con el nuevo. De este modo, se sitúa -junto con Irlanda, Chipre y Portugal, que también sobrepasan el límite con igual dígito- entre los Estados miembros con mayor número de desequilibrios.

En materia de desequilibrios externos y pérdida de competitividad, España está en “rojo” en el déficit por cuenta corriente (-6,5 % de media en los últimos tres años, frente al umbral de -4 %); posición neta de inversión internacional (-89,5 % del PIB, frente al límite de -35 %) y pérdida de cuota de mercado exportador (-11,6 % frente a -6 %).

Por el lado de los desequilibrios internos, la economía íbera registra dificultades con su deuda privada (220 % del PIB, frente a un límite de 160 %), deuda pública (61 % frente a 60 %) y nivel de paro (16,5 % de la población activa de media en tres años frente a un límite de 10 %).

En el caso de que España no corrija a tiempo los desequilibrios señalados por el Ejecutivo comunitarios, este puede proponer medidas correctivas que de ser ignoradas por el gobierno de Rajoy, provocaría el inicio de un procedimiento sancionador, que podría desembocar en una multa de hasta 0,1 del PIB (1 000 millones de euros en el caso español).

Sin embargo, cabe señalar que además de la península, la Comisión ha dado el primer paso para sancionar a Italia, Chipre y Hungría, que acumulan múltiples desequilibrios; así como a Francia, Reino Unido y Bélgica fundamentalmente por pérdida de cuota exportadora; a Dinamarca, Suecia y Finlandia por la aparición de una burbuja inmobiliaria y también a Eslovenia y Bulgaria.

Nada, que no escampa para los diecisiete de la moneda única.

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