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Semanario Económico y Financiero de Cuba

El euro en su año clave

Dicen los que saben que 2011 fue un 'annus horribilis' para la zona euro. Transcurrido el primer mes de 2012, con su rosario de calamidades económicas y sociales, el recién estrenado año resulta clave para saber si la moneda común europea perdurará o escribirá el último capítulo de su historia

En diciembre último, el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, se preguntó: "¿Qué quedará de Europa si desaparece el euro? La pregunta es pertinente por demás: al cabo de diez años de vida, los ciudadanos del grupo euro se encuentran ante una situación desesperada, en la que ante todo deben recuperar la credibilidad perdida.

Vayamos a 2009, debut de la peor crisis de la deuda del Viejo Continente  cuando Grecia, que constituye sólo 2,8 % de la economía de los Diecisiete, se confeso "culpable" de manipular sus estadísticas fiscales, que le habían permitido vivir durante años muy por encima de sus posibilidades.

Cual virus agresivo, no pasó mucho tiempo en infectar a Portugal e Irlanda,  hasta que en 2010 aceleró su contagio por todo el continente al punto de amenazar seriamente a España e Italia, dos economías demasiado notables para caer y ser rescatadas, y que ahora se financian en los mercados a tasas insostenibles.

Al respecto, Janis A. Emmanouilidis y Fabien Zuleeg, especialistas del Centro de Política Europeo (EPC) basado en Bruselas, han dejado sentado en un documento que "estamos ante un momento crucial: los próximos días y semanas determinarán el futuro del euro... No solo la estabilidad de la Eurozona pende de un hilo, sino todo el conjunto del proyecto europeo".

De no ser dominada, la crisis soberana europea deviene el ultimátum de una recesión mundial de consecuencias económicas, políticas y sociales aún peores que la de 2008. La zona euro se encuentra asfixiada, con sus bancos ávidos de dinero fresco, sus gobiernos dictando nuevos y más drásticos recortes, lo cual alimenta el descontento y la frustración social que ya tiene un nombre a nivel del planeta: Indignados, movimiento surgido en España en mayo último.

Por si no bastase, la crisis ha engullido a dirigentes de diez países. Los últimos, los de Grecia e Italia, sustituidos por tecnócratas. En tan crucial momento, los expertos advierten contra el aumento del populismo tanto de derecha como de izquierda. Está claro entonces que 2012 será un año determinante para los diecisiete que apostaron al euro como moneda.

Ahora, naturalmente, llueven las críticas a la moneda única. Algunos apuntan a la falta de reacción e inoperancia de sus dirigentes; otros a sus bases fundacionales y varios, entre ellos los llamados "euroescépticos", no se cansan de repetir que "ya lo habían advertido". La vida está demostrando que una unión monetaria no puede funcionar sin una unión fiscal ni un banco central prestamista de última instancia.

Pero también está demostrado que el endurecimiento de la disciplina fiscal en los países que adoptaron la unión monetaria, que contempla la posibilidad de imponer sanciones automáticas para los países infractores cuyo déficit supere 3% del Producto Interno Bruto, tampoco es muy viable que digamos.

"Es posible llegar a una solución: pero habrá que pagar un precio. No solo los países de la Eurozona deberán acordar 'más Europa' (...) pero también deberán permitir la intervención del Banco Central Europeo", recomiendan Emmanouilidis y Zuleeg.

A fin de cuentas, todo indica que la solución tardará en llegar, aunque algunos economistas son en extremo radicales con sus vaticinios: o el euro supera su crítica situación este año, o el mundo se precipita a una catástrofe de impredecibles consecuencias.