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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Ciencia sostenible para el avance económico

La IX Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo sesionó la semana última en el Palacio de Convenciones de La Habana, con la participación de más 1 100 delegados de unos 40 países

Contar con la dimensión ambiental a la hora de planificar la economía resulta prioritario para un país como Cuba, pequeño Estado insular de escasos recursos naturales, asediada durante más de cinco décadas por el férreo bloqueo estadounidense y enfrascada hoy en actualizar su modelo de desarrollo fundamentado en el socialismo.

Elba Rosa Pérez Montoya, ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), afirmó que la ínsula caribeña goza de autoridad y reconocimiento internacional en esta esfera, cuyos resultados contribuyen al progreso de la nación y a elevar la calidad de vida de sus ciudadanos, como aparece plasmado en varios de los más de 300 Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido, reflejo de la relevancia de tan vital tema.

Al intervenir en la IX Convención Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo, que reunió en el capitalino Palacio de Convenciones a más de  1 100 delegados de unos 40 países, la titular precisó que existe una proyección de largo alcance, con acciones dirigidas fundamentalmente a promover y desarrollar investigaciones integrales para proteger, conservar y rehabilitar el entorno natural  y adecuar la educación y política ambiental a las nuevas proyecciones socioeconómicas.

Para enfrentar los problemas de la contaminación y lograr un uso sostenible de los recursos naturales, con un diseño de escenarios previstos hasta el año 2030, se anticipan estudios para el enfrentamiento al cambio climático, y se cuenta desde 1997 con la Estrategia Ambiental Nacional que hoy se aplica para el período 2011- 2015.

Una evaluación resumida de los resultados de su empleo indica un mejoramiento de diferentes indicadores ambientales, entre estos el crecimiento sostenido de la cubierta boscosa que hoy alcanza 27,5 % del territorio nacional (apenas rebasaba 14 % al triunfo revolucionario de 1959); en el abasto de agua potable, recibida por 92,3 % de la población y una cobertura de saneamiento que alcanza 95,8 %.

Se fortalecen los vínculos entre la gestión ambiental y los planes y programas de desarrollo económico y social con énfasis en la seguridad alimentaria, el despliegue de las energías renovables y la adaptación al cambio climático, y se promueve un enfoque ecosistémico del desarrollo de la producción más limpia y el consumo sustentable.

Como un bien abarcador se reconoce el sistema nacional de áreas protegidas, que cuenta con 253 de esas zonas amparadas, tanto terrestres como marinas, de las cuales 91 son de significación nacional y 162 locales, gobernadas todas con fines de conservación bajo algunas de sus ocho categorías, entre estas, las reservas naturales, los parques nacionales y los refugios de fauna.

Sobre cómo se comporta la administración de estos sitios y su pronta reorganización para lograr un manejo más racional y eficiente, profundizó Maritza García, directora del Sistema Nacional de Áreas Protegidas, quien disertó en el cónclave acerca de la conservación in situ del patrimonio natural cubano.

Asimismo se destacó el fortalecimiento sistemático de la institucionalidad ambiental tanto a nivel nacional como territorial, con refuerzo del marco legal y las acciones de control.

Alerta temprana

En la esfera de los desastres naturales, el conocimiento científico se conjuga con la superior organización social de que dispone el país para ofrecer al pueblo un avanzado y eficaz sistema de protección y de alerta temprana, prevención, mitigación y adaptación ante eventos naturales adversos, sean estos huracanes, sequías, intensas lluvias, inundaciones costeras o eventos sísmicos.

Este sistema de enfrentamiento a los desastres para la protección de la población y la economía bajo la dirección superior de la Defensa Civil, ha sido distinguido internacionalmente por sus favorables resultados (entre 1998 y 2008, Cuba fue azotada por 16 huracanes con pérdidas económicas calculadas en 20 564 millones de dólares, lo que demuestra la intensa actividad de esos fenómenos naturales).

Hace años se asumen los estudios de Peligro, Vulnerabilidad y Riesgo (PVR) ante eventos hidrometeorológicos, lo que se ha materializado mediante la integración de diferentes centros científicos que toman en cuenta la condición de archipiélago y el peligro real que implica el ascenso del nivel del mar debido al cambio climático (se han ejecutado complejas investigaciones y asimilado modelos que evalúan diversos escenarios de impacto para 2050 y 2100, lo cual abarca todo el territorio nacional).

Actualmente se ejecuta en el país un programa de enfrentamiento al cambio climático, aprobado a nivel de gobierno sobre la base de estos estudios que incluye, además de la problemática ambiental, diversas acciones en la esfera de la educación, el perfeccionamiento de la base legal y las medidas requeridas de adaptación, mitigación y enfrentamiento a este fenómeno por los diversos sectores y entes sociales y económicos.

Cuba jerarquiza un macroproyecto sobre la adaptación y reducción de vulnerabilidades costeras ante los efectos adversos del cambio climático para el período 2050-2100, con especial atención al ascenso del nivel medio del mar.

Es esta una muestra valedera del compromiso de la ciencia cubana con el desarrollo sostenible del país, que mantiene una activa participación en la esfera global al exponer y defender sus principios de política exterior en esta materia, y brindar su solidaria cooperación con América Latina, el Caribe y África, esencialmente.

Margarita Astrálaga, directora de la Oficina para América Latina y el Caribe del Programa de la ONU para el Medioambiente (PNUMA-ORPALC), ofreció una conferencia magistral en la que se refirió al estado del patrimonio natural regional e hizo un análisis de políticas efectivas en su conservación.

En ese sentido, subrayó que solo Cuba organiza cada dos años estas reuniones múltiples, muestra de cuánto tiene la isla antillana que enseñar en materia de prevención, y de cómo evitar la pérdida de vidas humanas, teniendo en cuenta que las pequeñas naciones insulares caribeñas son las primeras víctimas de las modificaciones climáticas.

Al evaluar la coyuntura ambiental mundial y regional consideró que, aún cuando se han hecho grandes esfuerzos, todavía son muchos los desafíos para lograr el avance económico sin degradar la naturaleza y dañar los ecosistemas, considerando que todavía se ha conseguido poco en cuanto al cumplimiento de las metas y objetivos ambientales más importantes.

Solo en cuatro de esos se obtienen avances significativos, como son la eliminación paulatina de la producción y uso de sustancias que agotan la capa de ozono,  supresión del plomo de la gasolina, acceso a un mejor abastecimiento de agua y fomento de la investigación para disminuir la contaminación del medio marino.

La funcionaria se refirió a los males que actúan de forma negativa en el medio natural, como la salinización, las inundaciones, la desertificación y la sequía, la mayor ocurrencia de eventos extremos y la pérdida de biodiversidad, entre otros, e hizo referencia a la actual situación de los arrecifes de coral (amenazados por las altas temperaturas y la acidez de los mares), la reducción de los glaciares andinos, y el aumento progresivo de las tormentas y huracanes con el consiguiente efecto negativo en los asentamientos humanos.

Explicó que hoy se pueden revertir algunos de estos procesos, y destacó iniciativas tales como el Corredor Biológico Mesoamericano y el del Caribe, que fomentan la interacción entre países, y subrayó la necesidad de delinear políticas que prioricen el capital natural y no promulguen un progreso a costa de la degradación ambiental, como es común observar en los patrones de consumo de las naciones desarrolladas.

La oradora puso de ejemplo la cooperación Sur-Sur, tema en el cual la mayor isla antillana tiene muchas experiencias y conocimientos que trasmitir.

Coordenadas que indican al Sur 

El panel de  Ministros de Medio Ambiente de naciones de América Latina, África y el Caribe se efectuó durante una jornada del encuentro y permitió un acercamiento a la situación ambiental global, en lo que la comunidad internacional reconoció el relevante papel de la cooperación Sur- Sur, tal como se refleja en reuniones de la ONU o de grupos como los 77 y el Movimiento de Países No Alineados.

Entre los objetivos prioritarios se puntualizaron el apoyo de los esfuerzos nacionales y regionales de desarrollo, el reforzamiento de la capacidad institucional y técnica, y el incremento del intercambio de experiencias y conocimientos que propicie la colaboración en todo el orbe, y se propuso la cooperación como una herramienta para fortalecer la independencia económica de los países en desarrollo, lograr su progreso y garantizar su participación equitativa y efectiva en el nuevo orden económico mundial.

Ejemplos de experiencias prácticas de la asistencia ofrecida por Cuba durante años, en el contexto de la cooperación Sur-Sur (que no persigue el lucro sino que se otorga como expresión solidaria y en la medida de lo posible, a partir de costos compartidos) se concretan en la ayuda en calidad de donación a los estados más pobres.

En el contexto de la Convención de las Naciones Unidas para la Lucha contra la desertificación y la sequía, durante los últimos 10 años expertos de la Mayor de las Antillas han desarrollado acciones dirigidas a lograr la unidad y el equilibrio en su implementación entre países de la región, y propiciar la celebración periódica de seminarios y talleres de capacitación, más el intercambio de especialistas en temas afines en Venezuela, Colombia, Panamá, Costa Rica, Guatemala, Nicaragua, Haití, República Dominicana, Jamaica y San Kitts y Nevis, entre otros.

Cuba constituyó en 2008 junto con Brasil y Argentina, la Iniciativa Latinoamericana de Ciencia y Tecnología, escenario vital para intercambiar  conocimientos entre los 33 países latinoamericanos, mientras grupos de estudiosos han transmitido sus experiencias en la implementación del manejo sostenible de tierras con sus homólogos de Brasil, Argentina, Nicaragua, República Dominicana y Perú.

De relevancia ha sido el intercambio con la región africana sobre la base de la plataforma de cooperación América-África y en el acercamiento de estos temas con diferentes países de la región, en especia Senegal, Túnez, Sudáfrica, Mali, Burkina Faso y Kenya.

En el ámbito del convenio integral Cuba-Venezuela, desde 2003 a 2012 se han ejecutado 184 proyectos,  23 de estos desarrollados de conjunto con el Ministerio del Poder Popular para el Medio Ambiente bolivariano, como por ejemplo  la concreción de un centro de capacitación y administración de desastres sanitarios en el sector agropecuario, la recuperación del área del Caribe en proceso de desertificación, tratamientos de aguas contaminadas por fotocatálisis, y otros.

Se suman los diseños del sistema automatizado para la gestión integrada de las zonas costeras de Venezuela y de la estrategia nacional de educación ambiental y participación comunitaria; la conservación y manejo de los bosques de bambú; el diseño e implementación de un programa piloto para la estimulación de precipitación; un laboratorio piloto para radares meteorológicos, y el diagnóstico y evaluación de áreas de manglar del hermano país.

Se señala la iniciativa trinacional del corredor biológico del Caribe como parte de los nexos Sur-Sur con el apoyo financiero del PNUMA y la Unión Europea, la cual consiste en una plataforma de trabajo conjunto e integración en temas ambientales de los gobiernos de Haití, República Dominicana y Cuba.

Entre sus objetivos indican la contribución a la preservación de la biodiversidad de los tres países a partir de acciones comunes que contribuyan a la reducción de la pobreza, mediante el empleo sostenible de sus recursos naturales con énfasis en Haití.

El continente africano es una de las áreas priorizadas en la formulación de la política exterior cubana, y como resultado se estrecha la colaboración con naciones como Angola mediante la firma de un convenio en 2011 en esta materia, dirigido a la formación de especialistas y a dar respuesta a solicitudes de asistencia técnica en la administración de áreas protegidas y la evaluación del impacto ambiental de la prospección de petróleo en aguas profundas. Además se ha aportado en la creación del servicio meteorológico nacional de Angola, incluido su sistema de gestión de la calidad de acuerdo con las normas ISO.  

En Guinea Ecuatorial se mantienen sostenidos nexos a partir del envío de asesores al Ministerio de Pesca y Medio Ambiente desde 2003, y en general, en materia de gestión para la reducción de riesgo de desastre se presta colaboración para la realización de estudios de peligro, cambio climático y evaluaciones de impacto en El Salvador, Haití, San Kitts y Nevis y San Vicente y las Granadinas, entre otras acciones.

Ciencia sostenible y próspera 

Sobre el concepto de sostenibilidad científica disertaron varios expertos asistentes a la Convención, entre los que sobresalieron Ismael Clark Arxer, presidente de la Academia de Ciencias de Cuba y Gordon A.  McBean, presidente del Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU, por sus siglas en inglés), una organización no gubernamental creada en 1931.

Según la presidenta del Comité Organizador, doctora Gisela Alonso Domínguez, el evento permitió promover la cooperación entre los países así como el intercambio de experiencias y conocimientos que aseguren un futuro económico, social y ambientalmente sostenible para las generaciones presentes y futuras.

Asimismo, se hizo un llamado a la necesidad de  construir sociedades más justas y establecer un orden internacional más equitativo, basado en el respeto al derecho de todos, asegurar el desarrollo sostenible a las naciones, especialmente del Sur, y poner los avances de la ciencia y la tecnología al servicio de la salvación del planeta y de la dignidad humana, señaló Alonso Domínguez.

La IX Convención constó de varios congresos y coloquios, entre estos los relacionados con Áreas Protegidas, Gestión Ambiental, Manejo de Ecosistemas y Biodiversidad, Política y Derecho Ambiental, Ordenamiento Ambiental, Manejo Sostenible de Tierra, Regulación y Control Ambiental, al igual que un simposio sobre museos de historia natural.

Igualmente sesionó el IV Simposio sobre desarrollo comunitario y local, mientras que en el III Congreso sobre transformaciones del clima se dio a conocer la reciente constitución en La Habana del Centro de Creación de Capacidades para la Reducción de Riesgos y la Adaptación al Cambio Climático. También se ofreció información acerca de los recientes informes del Panel Intergubernamental sobre cambio climático, relacionados con las energías renovables y los eventos extremos y un panel sobre cambio climático en Centroamérica, además de varias conferencias magistrales impartidas por reconocidos expertos, presentaciones orales y mesas redondas sobre temas prioritarios de la agenda ambiental.

La Agencia de Medio Ambiente del Citma, de conjunto con otras entidades e instituciones, organizó este encuentro que contó con la participación de investigadores, autoridades, educadores, especialistas, gestores, empresarios, profesionales, productores y demás interesados en trabajar por la sostenibilidad del planeta.

La convención permitió promover la cooperación entre los países, el intercambio de experiencias y prácticas sostenibles, la transferencia de conocimientos que aseguren el compromiso con el desarrollo sostenible y la promoción de un futuro económico, social y ambientalmente sostenible para las generaciones presentes y futuras, en tanto devino espacio idóneo para valorar los avances del nexo entre la ciencia y las políticas y nuevas vías de creación de capacidades.