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Asafa Powell, vence pero no convence

Asafa Powell es el hombre más rápido del mundo. Sobre eso hay pocas dudas. Sin embargo, y a pesar de sus estratosféricos tiempos, el jamaicano no termina de hacer méritos para ser considerado el mejor velocista del planeta

Asafa Powell es el hombre más rápido del mundo. Sobre eso hay pocas dudas. Sin embargo, y a pesar de sus estratosféricos tiempos, el jamaicano no termina de hacer méritos para ser considerado el mejor velocista del planeta.

Pese a su juventud, el recordista mundial del hectómetro ve cómo el almanaque prosigue su paso inexorable y los éxitos en las grandes competencias continúan vedados para él, mientras crecen los rumores sobre su escaso temple.

El último récord mundial en los 100 metros planos estampado en el Gran Premio de la localidad italiana de Rieti ofreció una nueva muestra de sus dos rostros: por momentos se presenta como un portento capaz de todo, y en otros, no pasa de ser un corredor más.

Algunos expertos consideraron los 9.74 segundos como una revancha por su frustrante papel en la prueba reina en el Campeonato Mundial de Osaka; pero a otros les ratificó su criterio sobre la debilidad psicológica del caribeño.

En la final de la justa japonesa Powell sucumbió ante el estadounidense Tyson Gay y el bahamés Derrick Atkins, y además dejó una imagen de perdedor, al aflojar el paso cuando se vio sin posibilidades de alzarse con el título.

Unas declaraciones del atleta tras implantar el nuevo primado resumen su recurrente situación:

“Hoy corrí como debería haberlo hecho en el Mundial, pero en Osaka estuve muy tenso y aquí todo lo contrario. El verdadero Powell es este de hoy, no el de Osaka”.

El astro añadió que su nueva proeza era consecuencia directa del trabajo con su preparador, pues según aseguró, laboraron juntos para volver a la normalidad.

“Hoy salí y ejecuté mi técnica de manera correcta e hice lo que se debe hacer”, apuntó.

Pero cabría preguntarse hasta qué punto el ídolo de Jamaica logró resolver su dilema.

Siempre que no tenga oposición, pueden esperarse de él actuaciones colosales; pero en cambio es también capaz de protagonizar las mayores decepciones si mira a los lados y descubre un rival de respeto.

Hasta el momento el bólido antillano se mantiene en deuda en lides de alto nivel, con una descalificación en el Campeonato Mundial de París 2003, el quinto puesto en los Juegos Olímpicos de Atenas y el bronce en el reciente certamen universal en Japón.

Al margen de esas dificultades, la plusmarca establecida en el Grand Prix italiano mostró todas sus potencialidades, pues más allá de lo espectacular del registro resultó impresionante la forma en que lo realizó.

En el segundo heat semifinal del mitin, el deportista de 24 años de edad salió disparado desde su bloque de arrancada y cruzó la meta con una notable ventaja, que le permitió incluso relajar su ritmo de carrera en los últimos metros. Por si fuera poco, después de tomar una ducha y un breve descanso, regresó a la veloz pista de Rieti y dominó la prueba decisiva con un envidiable 9.78, a una centésima de su antiguo primado, que compartía con el estadounidense Justin Gatlin, suspendido ocho años por dopaje.

LA EXPLICACION

El renombrado especialista en Fisiología y Biomecánica del deporte, Antonio Dal Monte, señaló el nerviosismo como la principal causa de los mediocres resultados del corredor en justas de gran nivel.

La presión que Powell parece sufrir en las citas importantes, como Mundiales o Juegos Olímpicos, o cuando tiene a su lado a adversarios temibles, crea una resistencia en su organismo que curiosamente lo frena justo cuando intenta dar el máximo, explicó Dal Monte.

En contraste, el experto asegura que todo se transforma cuando su cuerpo está relajado, porque “tiene mayor facilidad de concentración y es libre de empujar todo el inmenso potencial velocístico”.

Esas aptitudes y su reciente demostración conducen a pensar en una posible reducción de la cota en un futuro, que el mismo “Power Powell” se siente en condiciones de llevar hasta 9,68.

“Es probable que lanzándose adelante habría podido bajar aún más el récord en algunas centésimas, pero estoy convencido de que ha sido justo la desenvoltura la que le permitió realizar ese crono”, agregó el especialista.

Quizá la mejor definición del asunto la ofreció el italiano Pietro Mennea, ex recordista mundial de los 200 metros, quien a pesar de calificar de incomparable la fortaleza de Powell apuntó que las medallas superan en importancia a las plusmarcas.

Por lo tanto, la cita olímpica de Beijing 2008 será su oportunidad de demostrar, bajo presión, que es el mejor del mundo, y consumar una verdadera revancha.

En la capital china tendrá el desafío de redimirse y dejar atrás el cartel de fracasado que arrastra como un pesado fardo.

Allí deberá destronar al actual rey mundial de la velocidad, el norteamericano Gay, si desea entrar de lleno en la historia del campo y pista mundial. (PL)