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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Pelotas y peloteros, por longevidad

El lanzador zurdo de Ciudad de La Habana se lamenta de la política de sustitución de figuras veteranas

Luis Felipe Díaz no pudo alcanzar las 100 victorias. El lanzador zurdo de Ciudad de La Habana, siempre enrolado en la nómina de Metropolitanos -uno de los 16 equipos del béisbol de primera fuerza en Cuba- se lamenta de la política de sustitución de figuras veteranas.

“El año pasado sustituyeron a varios hombres que se acercan a los 40 años; sin embargo, la presencia en las Grandes Ligas de Estados Unidos de Roger Clemens (44 años) o Randy Johnson (41) son muestras de que la edad no es un impedimento.

Según Luis Felipe, una adecuada preparación física y el empleo de la técnica hacen longevos a los beisbolistas. El fue -hasta hace un año- un jugador que en medio del rigor de las competencias encontró tiempo para graduarse como profesor de Educación Física, más tarde como Licenciado Universitario en la misma especialidad, y además cursó un posgrado especializado en el área de pitcheo.

Luis Felipe señala un error recurrente en el béisbol de Cuba: “Jugamos los 90 partidos del campeonato nacional, de noviembre a mayo, con bolas oficiales, pero muchas veces nos entrenamos con otras sintéticas, que son veneno para los brazos. No tienen el peso exacto, no se logra con ellas el agarre ideal, y los lanzadores deben entonces esforzarse adicionalmente en su faena”.

Los partidos diurnos -porque algunos equipos carecen de alumbrado artificial en sus estadios- atentan también contra la salud de los brazos, opina el veterano habanero. “Cuando se juega prolongadamente de día, se pasan por alto las sesiones de entrenamiento. El deporte del siglo XXI no permite estas lagunas”.

El hombre que hizo su tesis de grado universitario estudiando a los lanzadores de Industriales -el primer equipo de la provincia de La Habana, 11 veces campeón del país en 46 años- aprecia un ineficiente trabajo de fortalecimiento físico de los lanzadores.

Un ejemplo salta a las claras. El diestro Luis Borroto, de la selección de Villa Clara (participó con Cuba en el I Clásico Mundial, el año pasado), uno de los hombres que lanzan pelotas con mucha velocidad, necesita ganar peso corporal.

“No hay en Cuba suficientes especialistas en el trabajo con pesas. Los lanzadores del béisbol profesional, en general, tienen abundante masa muscular, y no creo que sean numerosos los casos de ingestión de sustancias prohibidas; en el I Clásico, al menos, no se detectó ninguno”.

LA MADUREZ

Luis Felipe reitera que en ocasiones se apresura el retiro de los beisbolistas cubanos, cuando en todos los circuitos organizados del mundo se aprecia una maduración de las facultades atléticas a partir de los 25 años y hasta los 40.

En Cuba, donde la población ha comenzado a envejecer, se hace imperioso prolongar la forma atlética de los deportistas. “Si en diez años no hemos alcanzado una política coherente de reproducción, nos veremos más en los velorios que en los cumpleaños de los niños. Con la disminución de los jóvenes seremos una sociedad vieja, sin esa riqueza intangible que son la frescura, el entusiasmo, la vitalidad y la rebeldía”. (Tomado del artículo Vientre sin semilla, en el diario cubano Juventud Rebelde, 21 de mayo de 2006, pág. 4).

“La mitad de los cubanos entre 18 y 24 años estudia en las Universidades… mientras que en América Latina solo el 20 por ciento tiene esa posibilidad”. (Del artículo Tremenda Mitad, Juventud Rebelde, 6 de junio de 2006, portada). No cabe duda, el deporte de alto rendimiento en Cuba suele entrar en conflicto con los estudios superiores; solo la carrera vinculada a la Educación Física ha logrado ofrecer cursos regulares muy dilatados, permitiendo que los educandos aplacen sus exámenes durante algunos años.

INTELIGENCIA

Solo un trabajo inteligente podrá dar respuesta a estos apremios. A dos años del II Clásico Mundial de Béisbol -será en marzo de 2009- los jugadores cubanos se enfrentan hoy a numerosos contratiempos, como un clima muy lluvioso que obliga a interrumpir los torneos provinciales -antesala del espectáculo cumbre de cada año, la Serie Nacional- o la escasez de pelotas, una de las consecuencia del bloqueo económico impuesto a Cuba por Estados Unidos.

Fíjense si los torneos provinciales son importantes, que en ellos participan 169 clubes (uno por cada municipio, repartidos en las 14 provincias de la nación) y más de 4 000 practicantes, los cuales tributan a sus mejores atletas a la Serie Nacional Cubana, que concluye con 16 equipos y 512 jugadores.

Es necesario enfrentar a la naturaleza, comprar pelotas -a despecho del bloqueo-, evitar lesiones y fortalecer los músculos, todo ello en uno.

Y no podemos, por lo tanto, desechar por “viejos” a los beisbolistas que se encaminan a su cuarta década de vida. A hombres como Luis Felipe Díaz, que abandonaron el terreno de juego con la frustración de no alcanzar 100 victorias.