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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Monarca sin corona nacido en ambiente marginal

Eladio Valdés, conocido más tarde en el ambiente boxístico con el seudónimo de Black Bill, nació un día cualquiera -nunca supo dar la fecha exacta- del mes de junio de 1901 en el capitalino barrio de Jesús María

Los libros de la desaparecida Comisión de Boxeo y Luchas, fundada en 1921, recogen su debut el 19 de diciembre de 1920 en el parque de diversiones y circo Santos y Artigas.

La infancia de Black Bill transcurrió en un ambiente marginal, dominado por los juegos prohibidos, las bebidas y las riñas callejeras.

Antes de dedicarse de lleno a los trajines de “dar y que no te den” ganó popularidad en el vecindario como excelente bailador de los ritmos musicales estadounidenses de moda.

Aunque era un peleador de las divisiones pequeñas, a duras penas marcaba en la báscula 112 libras (unos 51 kilogramos), jamás rehuyó a los adversarios, sin importarle la diferencia en el peso y el alcance de estos.

Estaba dotado de una velocidad de piernas y brazos increíble, cualidad capaz de permitirle golpear y esquivar cuanto le tirasen sin asomo del mayor esfuerzo.

Luego de cruzar guantes en distintos escenarios consiguió colocarse en lugares privilegiados en las carteleras semanales.

Aunque algunos historiadores lo relacionan con los torneos infantiles de boxeo, creados para los pequeños vendedores de los diarios La Noche y La Lucha, desarrollados durante 1922 y 1923, de cuyos certámenes surgió Eligio Sardinas, Kid Chocolate.

Un simple antecedente da paso a la verdad histórica, porque al realizarse la proclamación oficial de los primeros campeones nacionales, 11 de mayo de 1922, Eladio Valdés fue nominado monarca en la división de 104 libras (alrededor de 47 kilogramos).

El muchacho nunca conoció la derrota en cuadriláteros cubanos y al firmar contrato profesional con Luis Felipe “Pincho” Gutiérrez, en 1925, de inmediato viajó a Estados Unidos, junto a Cirilín Olano, titular de la división ligera (135 libras, poco más de 60 kilogramos).

Black Bill debutó ante Bobby Ruttemberg y lo venció por decisión en diez rounds, y después realizó varias presentaciones contra peleadores de la talla de Antón Takis, Willie Woods, Joe Dillon, Sammy Blenfield y Corporal Izzy Schwaerz (dos veces).

La cadena de éxitos consiguió enriquecerla al imponerse de manera sucesiva a los bien ranqueados Newsboy Brown, de origen ruso, Martu Gold, Johnny McCoy, Harry Goldstein, Eugene Huat y Freddie Latanzio.

De igual forma, si bien rendía colosales faenas dentro de los encordados, fuera de ellos invadió la vida nocturna en el barrio de Harlem, donde dejó lo mejor de sus cualidades físicas y la mayor parte del escaso dinero ganado a puñetazos limpios.

Entre los mayores orgullos de Black Bill aparecía alardear de que a él nadie podía tocarle la cara con un par de guantes, e incluso invitaba a los rivales al cuerpo a cuerpo con la guardia baja.

Kid Chocolate también fue llevado por “Pincho” Gutiérrez a los rines norteños, en 1928, y allí se convirtió en el mejor amigo de Black Bill.

Precisamente el Kid era el único que sabía la pérdida de la visión en el ojo izquierdo del Black, como consecuencia de los golpes recibidos a lo largo de una exitosa carrera.

Aquella noche del 21 de marzo de 1930, Kid Chocolate, en el pleito semifinal de la velada, derrotó por KO en el segundo asalto a Al Ridgeway.

En contadas ocasiones el Madison Square Garden recibió tanto público en los graderíos para presenciar la discusión de un título en la división mosca (112 libras). Los rivales Black Bill y el italo-americano Midget Wolgast.

Las crónicas publicadas al día siguiente pusieron en claro que en 15 furiosas vueltas ninguno de los contendientes dio tregua, pero la victoria de Wolgast resultó merecida por estrecho margen.

En los meses posteriores llegaron los problemas de salud y el forzado retiro. Refugiado en el cuartucho de una humilde pensión vivió sus últimos días en absoluta miseria.

Nadie pudo explicar cómo consiguió Black Bill el revólver que le permitió suicidarse, de un disparo en la ingle, el 26 de febrero de l938.

Algún tiempo después, “Pincho” Gutiérrez y otros amigos costearon el traslado de los restos a la tierra natal.