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Los séptimos juegos para Eugenio

Considerado por muchos el mejor entrenador del voleibol femenino del Siglo XX, Eugenio George no muestra fatiga alguna, a pesar de sus 71 años

Considerado por muchos el mejor entrenador del voleibol femenino del Siglo XX, Eugenio George no muestra fatiga alguna, a pesar de con sus 71 años

El cubano Eugenio George, mejor entrenador femenino de voleibol del Siglo XX, según encuesta de la Federación Internacional, se encuentra muy cerca de un momento trascendental: ¡sus séptimos Juegos Olímpicos¡

Quizás pueda resultar sorprendente un elemento para quienes no conocen los entretelones del deporte cubano: Eugenio y sus muchachas emplearon la mañana sabatina del Primero de Mayo para desfilar en la Plaza de la Revolución, y esa misma tarde, tuvieron una sesión de entrenamiento.

"El tiempo que falta para los Juegos Olímpicos es muy corto y muy importante", explicó.

Eugenio, siempre amable, y sin muestras de fatiga a los 71 años, llegó entonces a su casa y... encontró de forma inesperada esta solicitud de entrevista. Pero, no aplazó las respuestas...

En una entrevista a inicios del 2001, le preguntamos: "¿Cuántos Juegos Olímpicos le faltan?". Y respondió:"Los de Sydney-2000 deben haber sido los últimos".

"Hubo varias razones que me impulsaron a continuar hasta Atenas. Una de ellas fue la retirada masiva, tras Sydney, de un grupo de jugadoras que se mantuvieron durante muchos años a un alto nivel, lo cual se expresa en los éxitos en Barcelona-92, Atlanta-96 y Sydney.

"Esto nos hizo tratar de proyectar una nueva generación hacia este ciclo, que alcanzara la madurez deportiva, y cuya primera gran meta era conseguir de nuevo la clasificación olímpica. Hoy, clasificados, tenemos otras metas mucho más ambiciosas.

"Ha sido esta nuestra novena clasificación olímpica ininterrumpida desde Munich-72, y será la séptima participación, pues, debido a razones conocidas, nuestro país no asistió a Los Angeles-84 ni Seúl-88.

"Es importante destacar, como un mérito adicional, que los equipos de América constituyeron en todos estos años prácticamente el 50% de los representantes en las finales olímpicas. Me refiero, sobre todo, a Brasil, a Estados Unidos, en determinado momento estuvo rankeado Perú, también Canadá, como sede en Montreal-76.

"Otra de las tareas fue consolidar un colectivo técnico capaz de generar el desarrollo de los equipos cubanos y el mantenerse en los primeros planos".

¿Cuál ha sido su momento más alegre en citas olímpicas?

- Sin dudas, Barcelona, porque nuestro equipo resultó muy fuerte desde 1986, en que asumió la cima. Ese año las cubanas fueron segundas en el Mundial, pero después se produjo el retiro de algunas jugadoras chinas, y el ascenso de las nuestras al primer nivel. Esa generación se hizo más fuerte a partir de 1990, y era un grupo muy joven, que jugó hasta Sydney.

Cuando esas chicas llegaron a Barcelona se merecían el éxito y para nosotros fue algo grandioso. En Juegos Olímpicos resultó nuestro momento más importante, aunque en el voleibol eso ocurrió al ganar el Mundial de 1978.

"En Barcelona, Cuba tuvo que batallar duro frente a China y Estados Unidos, en partido de cinco sets, en pase a la final. Con Brasil fue difícil, 3-1, pero muy cerrados los parciales. Y así ocurrió también en la final contra la Comunidad de Estados Independientes.

Y también sucedió una de las anécdotas más interesantes de mi carrera. Después del partido final yo tenía una cita con el presidente de la Federación Internacional. Entonces vino a buscarme el entrenador de Estados Unidos. Me llevó hacia una pequeña habitación y al entrar observé que habían preparado un brindis.

"Allí se encontraban todos los directores técnicos que participaron en el torneo y expresaron sus sentimientos de amistad hacia uno por los años que llevábamos en el deporte. Algunos me dijeron: Todos queríamos ganar; pero todos estábamos de acuerdo en algo: Si no la puedo ganar yo, que gane Eugenio, que gane Cuba.

"Y en ese encuentro incluso estaba el ruso Nicolai Karpol, que podía sentirse hasta incómodo, porque hacia pocos minutos que había terminado la final. Yo recuerdo con mucho agrado esta anécdota".

¿El momento más tenso o triste?

- El juego en Atlanta-96 contra Brasil, fue muy reñido, muy tenso. Nosotros comenzamos perdiendo dos encuentros (ante Brasil y Rusia), pues tuvimos algunos desajustes en nuestra forma deportiva, por falta del entrenamiento de altura. No llegamos con el nivel que deseábamos, pero se fue creciendo.

"En ese choque contra Brasil pudimos lograr la victoria. Sabíamos que la final ante China iba a resultar más tranquila. La medalla de oro se decidió antes, en semifinales.

"A veces se piensa que el encuentro más violento fue el de Sydney ante Rusia, por el hecho de que perdimos los dos primeros sets, pero realmente los dos tiempos que perdimos se debieron a la ansiedad.

"O sea, el trabajo de dirección en esos casos es tranquilizar a las muchachas, aconsejarles jugar sin apurarse, señalarles los errores en los últimos puntos de cada set, o la ansiedad con la cual actuaron.

"Incluso llegamos a un acuerdo. Algunas dijeron: Yo no voy a hablar más. Si me ven así es porque estoy recobrando la tranquilidad, y buscando lograr más concentración en mi juego, que tiene que decidir el partido.

"Eso lo dijo Regla Torres, quien fue a una de las que le pedimos más tranquilidad".

¿Por qué el equipo cubano no va a llegar a Atenas con la misma fuerza con la cual lo hizo a las tres ediciones anteriores?

- Esta es una generación de deportistas que carece de la experiencia competitiva de la anterior. No puede resolver los planteamientos como aquella, ni implantar las soluciones. Es un equipo que ha crecido mucho desde el 2002, pues el 2001 lo pasamos buscando los elementos necesarios. En este año y medio ha aprendido mucho. En próximas competencias, antes de Atenas, va a mejorar muchísimo: está en un momento de maduración.

"Pero los mejores resultados se lograrán en el próximo ciclo, el que conduce hacia Beijing-2008".

Le vuelvo a hacer la misma pregunta del 2001:¿Cuántos Juegos Olímpicos cree le quedan?

- En las funciones actuales estos de Atenas deben ser los últimos. Pudiera mantenerme analizando los equipos, viendo las proyecciones, las perspectivas, pero no como entrenador principal ni auxiliar. Los compañeros nuestros han adquirido ya bastante madurez.

"Y pienso también que ya es hora de que uno disfrute un poco desde las gradas, aunque las tensiones siempre van a existir."