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Óscar 2014, jugada cantada

Doce años de esclavitud (Steve McQueen) mejor película, y Gravity (Alfonso Cuarón), mejor director, además de embolsillarse este último filme otros premios en los acápites de mejor banda sonora, fotografía y edición

McQueen, que es un excelente director afrobritánico, había realizado solo dos filmes, pero memorables: Hambre y Vergüenza. Ahora vino por el Óscar, se olvidó de su cine anterior e hizo exactamente el tipo de película que Hollywood (y mucho público) reverencia: clásica, melodramática, excesiva, monumental, destaca en su portada digital el diario Granma.

El tema es muy noble: la feroz esclavitud en los Estados Unidos, pero el tratamiento artístico, aun con los valores que le impregna un cineasta talentoso, bastante discutible.

Gravity tiene una excelente visualidad y es de esos filmes "del espacio" agradables de ver, pero su historia destila una terneza demasiado dulzona, además de que los grititos de Sandra Bullock a lo largo de casi toda la trama (como la científica en el espacio que no sabe qué hacer con "tanto aparato") son bastante insoportables.

El Óscar, muy merecido, de interpretación femenina, lo obtuvo Cate Blanchett por su desempeño en Blue Jazmin, de Woody Allen, un personaje que el director creó a partir de la Blanche Dubois de Un tranvía llamado deseo. El masculino correspondió a Matthew McConaughey por Dallas Buyers Club.

En actuación secundaria se impusieron Lupita Nyong’o por Doce años de esclavitud y Jared Leto, por Dallas Buyers Club.

Como mejor película extranjera se seleccionó la italiana La gran belleza, de Paolo Sorretino, vinculada con La dulce vida, de Fellini.

Hubo en la ceremonia otros galardones, bromas, glamour, tropezones de estrellas y mucha promoción en función de que el Óscar siga siendo lo que es, un gran mercado que pretende dictar sus valores al mundo, a partir de películas buenas, regulares, y malas, aunque estas últimas se alcen también con no pocos premios.