Mesié Julián y la trama nocturna habanera
Aunque con las raíces bien afincadas en Guanabacoa y un.desempeño escénico admirable en los principales teatros de la ciudad, Bola de Nieve arrastra consigo la condición de haber sido una de las criaturas míticas de las noches habaneras, destaca en su portada digital el diario Granma
Instalado Ignacio Villa -“chez Bola”- en el Monseigneur de los sesenta, en una década en la que el Vedado, consagrado como paradigma del movimiento moderno arquitectónico, ofrecía un itinerario único para la música de la época: filin, descargas, cuartetos vocales y figuras icónicas moviéndose entre el Imágenes y el Sherezada, el Pico Blanco y El Coctel, el Patio del Habana Libre y el Elegante del Riviera, el Atelier y El Gato Tuerto, La Red y el Johnny, y ahí estaban Elena, César y José Antonio; Frank Domínguez y Marta Valdés, el Cuarteto del Rey y Felipe Dulzaides, las dos Teresitas (Herrera y Fernández) y unos cuantos más.
En un disco antológico, José María Vitier rescató la memoria sonora de esos años.
Esta de ahora es otra Habana y no es cosa de detenernos en el tiempo, ni rumiar nostalgias, aun cuando en otro momento sea menester sacar cuentas para saber si la vida cultural nocturna de la capital pudo ser distinta.
Una valoración de esa trama en la actualidad no debe ignorar las circunstancias económicas del país, que inciden objetivamente tanto en la diferenciación de la capacidad de acceso de la población a los circuitos recreativos, como en el carácter de las relaciones mercantiles entre los centros que operan dichos circuitos y el talento artístico.
Pero también hubo y hay mucha grieta subjetiva por donde se cuelan la inercia, el facilismo, el populismo, la resignación, la mediocridad, el “mercachifleo” y la incultura.
No es posible admitir que unos cuantos musicalizadores (no les llamemos disc jockeys pues distan de ello), cinco o diez reguetoneros (los hay de excelente nivel, pero no se trata de estos), diez o 15 chistosos (que no comediantes ni humoristas) se conviertan en los dueños de la noche, apadrinados por administraciones permisivas y arropados por un público procaz.
Larga y tenaz ha sido la lucha para que esa situación no prolifere —los foros de la UNEAC y el diálogo de trabajo entre la organización y las instituciones turísticas lo atestiguan; y aquí vale el recuerdo de los desvelos del entrañable Enrique Núñez Rodríguez—, pero se está lejos de cantar victoria.
Desde finales de los noventa hasta hoy algo se ha hecho a partir de dos conceptos que deben articularse: caracterización y categorización. Bajo esos preceptos resurgieron La Zorra y el Cuervo y El Gato Tuerto y se fundaron Dos Gardenias y el Jazz Café. Sin embargo, esas experiencias quedaron marcadas por otra filosofía: la de ofrecer facilidades extrahoteleras a la industria turística, lo cual, con independencia de operar en moneda convertible, repercute en la percepción real de ser centros para extranjeros con presencia mínima de nacionales.
En los últimos tiempos ha comenzado un giro en la concepción de nuevos espacios: trabajar para los de casa, y si se suman los visitantes, mucho mejor. El peso cubano comienza a apreciarse, aunque todavía insuficiente, como en el resto de las actividades comerciales del país. Las entradas (cover) son menos onerosas. Pero en lo que se ha ganado es en imagen y proyección artística en El Sauce, el Café Bertolt Brecht, el Submarino Amarillo, el Barbaram y el Diablo Tun Tun de los sábados por la tarde.
Y es en ese horizonte en el que Bola de Nieve irrumpe con su presencia. En Quinta Avenida y Calle 30, Miramar, acaba de abrir un restaurante y piano bar con el nombre de Mesié Julián. La sucursal habanera de gastronomía de CIMEX y el Instituto Cubano de la Música asumen su funcionamiento; la primera con la mira puesta en la excelencia y accesibilidad del servicio y el segundo coordinando el talento artístico sin mediaciones. Beatriz Márquez, Ivette Cepeda, y el cuarteto de Jorge Reyes integran la nómina de partida. La música de Bola y su imagen, en un diseño de altos valores artísticos realizado por Santos Toledo, prestigian el sitio.
De la mano, caracterización y categorización. Todo un desafío, que si no se tiene claro desde un principio, frustrará la necesaria trama nocturna a la que aspiramos en tiempos no muy lejanos, cuando la vida económica tome el aire que deseamos y para el cual están definidas las bases en los Lineamientos del último Congreso del Partido. En otras palabras, de la responsabilidad con que en este campo se hagan las cosas hoy, dependerá lo que tendremos mañana.