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Conserva su esplendor Viñales, Paisaje Cultural de la Humanidad

Conocido por sus mogotes jurásicos, el Parque Nacional Viñales, tesoro natural de Cuba, exhibe hoy el mismo esplendor de milenios atrás, a pesar de los azotes de frecuentes huracanes

En el privilegiado paraje del célebre Valle de Viñales confluyen relieves llanos y elevaciones en forma de cúpulas, sobresalientes por su singularidad biológica, geomorfológica y paisajística, reverenciada por artistas de la plástica, cantores y poetas.

Sus montañas cubiertas de vegetación junto a las vistas rojizas de la tierra labrada, recorrieron el mundo en los lienzos de Domingo Ramos, llamado el pintor del Valle de Viñales. No obstante los daños causados por recientes organismos tropicales como Gustav e Ike, el endemismo de la flora local supera 30 %, ha declarado Yoel Martínez, director del Parque Nacional Viñales.

La peculiar localidad del occidente cubano abriga plantas exclusivas de la zona como la palma corcho o Microcycas calocoma, considerada un fósil viviente. Moluscos terrestres y más de 30 especies de aves sorprenden a los caminantes entre senderos que desafían a la espesura.

Preservar la riqueza natural de esa región de 15 000 hectáreas es una de las misiones de los científicos, mientras expertos y pobladores continúan la restauración de esa demarcación, declarada Paisaje Cultural de la Humanidad en diciembre de 1999.

El poblado principal del municipio sufrió los embates de dos ciclones en 2008, que ocasionaron estragos en el paisaje y en el fondo habitacional, distinguido por su arquitectura vernácula.

Conservar los valores arquitectónicos del asentamiento es urgencia de las labores reconstructivas, que abarcan ahora un grupo de viviendas de la calle Salvador Cisneros, el museo y la Casa de la Cultura, antigua Colonia Española, edificación de dos plantas que data de 1902. (SE)