La Habana: de nuevo Festival del Bolero
Será del 20 al 24. Un género con una historia donde se entreteje la realidad y la leyenda. Habrá también un evento teórico sobre Elena Burke, Lino Borges, Fernando Alvarez y Roberto Sánchez
Ahora del 20 al 24 vuelve a las calles de la capital cubana ese modo de cantar y sentir que bajo el nombre de boleros ha destruido el viejo prurito de que los hombres no lloran.
Se trata del XXI Festival Internacional de Boleros de Oro, que primero se ha estado celebrando en las principales ciudades del país, antes de “carenar” aquí. Las presentaciones en Ciudad de La Habana serán en los teatros Payret, América, Mella y Nacional.
Este encuentro, auspiciado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), cuenta, además, con la colaboración del Instituto Cubano de la Música y está dedicado a Colombia. En la lista de artistas foráneos se encuentran el español Moncho, el gitano del bolero; Marcela Gutiérrez, Mario Bustillo, Olga Valquiria, Harlam Vernnes, el trío Santa María, Washington Frayle y Miriam de Alba, colombianos; Elena Gil y Gisela Molina, venezolanas; el trío Caribe, panameños; Goyo Tabío y Pier, españoles.
Pero la gran sorpresa entre los invitados es Rodrigo de la Cadena, un joven que no llega a los 20 años de edad, y que ya tiene dos álbumes grabados: Nuevamente…el bolero (sello Orfeón) y Boleros con orquesta.
También estarán los intérpretes cubanos, tanto los consagrados como los noveles que se consideran herederos legítimos de los que parecen ser sus verdaderos creadores que se remontan al primer bolero impreso, Tristeza, del santiaguero Pepe Sánchez.
Eso fue en 1883 y desde entonces para acá ha llovido mucho, tanto que el género ha ido sufriendo sus propias transformaciones y por lo tanto hoy contamos con boleros-mambo, boleros-son, canción- bolero, bolero-beguin, bolero-moruno, bolero-ranchera, bolero tango-bolero-cha.
UNA HISTORIA QUE CONTAR
En esa arena movediza que es el tiempo, el bolero se nos aparece a veces como algo misterioso, una especie de esfinge que nos ofrece más de una respuesta al hombre que trata de adentrarse en su camino.
Esto se desprende cuando uno lee la ponencia presentada por el musicólogo Leonardo Acosta, quien afirma que se trata “de un género algo errático, escurridizo, de perfiles borrosos”.
Y añade: “La ubicuidad en espacio y tiempo del bolero y sus inexplicable metamorfosis son muestras de esa indeterminación. En el momento de su más decisiva expansión internacional (1926-1935) tiene como principales exponentes a compositores de tres países: México, Puerto Rico y Cuba”.
Hay una nota curiosa sobre el tema del propio Acosta, que justifica sus apreciaciones: “…George Gershwin escribió un número que tituló Argentina, que tiene más de bolero que de tango; y otro grande, Cole Porter, compuso Begin the beguine, que poco tiene de beguin y sí mucho de bolero”.
Claro que el bolero es más conocido por sus intérpretes que por sus compositores y algunos pasaron como un meteorito, dejando tras sí una historia de leyenda. Tal es el caso de Freddy, la gorda que le bastó algunas presentaciones en el cabaret habanero Las Vegas y un disco, para quedar para siempre en la memoria de tal forma que fue personaje de una novela y el cineasta español Pedro Almodóvar la tiene entre sus favoritas.
Ahora serán recordados cuatro intérpretes cubanos, ya fallecidos: Elena Burke, Fernando Alvarez, Lino Borges y Roberto Sánchez.
La primera es considerada por muchos como la Ella Fitzgerald cubana. La artista fue una intérprete de altos quilates que aunque abordó los más disímiles géneros, sin embargo era en el bolero, en esa canción íntima, donde alcanzaba sus mayores vuelos.
Fernando Álvarez, quien viniera desde Santiago de Cuba para actuar con su compadre Benny Moré, pronto hizo tienda aparte y más de un número fueron hits en su voz.
Lino Borges, por otro lado, era un hombre tímido en lo personal que se crecía cuando subía al escenario y su voz constituía su mejor tarjeta de presentación lo mismo aquí que en Latinoamérica, especialmente en Venezuela.
Roberto Sánchez fue un caballero, que había hecho suyos como nadie los boleros morunos.
Para saber más de ellos habrá que ir del 20 al 22, en horas de la mañana al evento teórico que tendrá lugar en el Centro Hispanoamericano de Cultura, Malecón número 1, esquina a Cárcel. Participarán expositores de Cuba, Colombia y Venezuela.