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Poseído por el amor a la música

El destacado pianista y compositor cubano Frank Fernández afirma que con el reciente concierto de Moscú concluye una etapa de su vida artística

Cuando todavía llegan desde todas partes del mundo ecos de su presentación única en el Conservatorio Tchaikovski, de la capital rusa, el maestro subió al escenario del cine-teatro Cárdenas, en la provincia de Matanzas.

Esta fue su primera aparición en público, luego del éxito mundial de la interpretación del Concierto número dos de Serguei Rachmaninov, acompañado por la orquesta sinfónica moscovita, dirigida por Vladimir Ponkin, el seis de marzo último.

"Esto que pasó en Moscú, es como un fin de una etapa. Yo sueño mucho y en ese mundo de sueños en el que he vivido desde que en Mayarí me dijeron que no podía ser concertista porque había que nacer en La Habana. De pronto, a los 63 años me exhibo en la cuna del piano, en la escuela rusa...

"Cuando supe que era invitado por Latinoamérica a los 140 años del conservatorio, me llené de entusiasmo, luego me dije "el dos de Rachmaninov" y pensé es o para matarme o para salvarme, pero tuve mucha suerte... "¿Por qué planteo que finalizo una etapa?, pues porque esperé, me preparé como un estudiante, pero recibí mucho más, lo considero también el comienzo de otra, porque hasta que uno se muera está creando."

En la sala del conservatorio ruso el maestro Frank Fernández tuvo que salir siete veces a la escena, e interpretar dos obras fuera de programa, algo verdaderamente difícil.

Entre los momentos más emotivos de su triunfo en Moscú, sobresale el encuentro con su profesor Víctor Merzhanov, quien le impartió conocimientos entre los años 1966-1971.

"Mi profesor es una persona de 87 años y constituye una leyenda viva de la escuela rusa, todavía sigue tocando el piano. "Ese hombre que durante un lustro me enseñó, estimuló, criticó, guió, y que casi nunca estaba conforme con nada, como son los grandes maestros, entonces verlo emocionado, oírle decir que yo era el orgullo de la cátedra y que tengo que ir todos los años a Moscú a dictar clases magistrales, es indescriptible".

Luego de materializado este sueño y del laurel bien justo en la meca de la pianística mundial, el maestro Frank Fernández pretende repetir la interpretación de los cinco conciertos de Luwing Van Beethoven, que hiciera hace algunos años, pero ahora en compañía del profesor Enrique Pérez Mesa, experimentado director orquestal.

Y sobre un próximo disco que llevará el título El canto de mis abuelos, el artista explicó: "es un disco que le debo a mi sangre. Creo que puedo combinar la influencia española y la cultura Yoruba, de Africa; dos elementos culturales que siempre me han fascinado, puedo ligar esos mundos, porque están mezclados en mi sangre."

Seguramente dará que hablar el disco. Imaginémoslo ya en el escenario, vehículo entre raza e instrumento, el sudor centelleando en la frente, las manos ágiles, mágicas sobre el teclado. Insalvablemente poseído por el piano.