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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Carretera Real; de Brasil a La Habana

Durante todo el mes de mayo estará abierta al público en el vestíbulo de la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, la exposición Carretera Real (Estrada Real), del reconocido fotógrafo y cineasta brasileño Paulo Laborne

Desde el 29 de abril último, y durante todo el mes de mayo estará abierta al público en el vestíbulo de la Sala Avellaneda del Teatro Nacional, la exposición Carretera Real (Estrada Real), del reconocido fotógrafo y cineasta brasileño Paulo Laborne.

Más de una veintena de fotografías a todo color y en gran formato recogen con gran autenticidad toda una cultura nacida en el gigante sudamericano en los siglos XVIII y XIX producto de la colonización.

Carretera Real es el camino que construyeron los “conquistadores” portugueses desde la costa, cerca de Río, hasta el legendario pueblo de Ouro Preto (Oro Prieto), donde descansaban los grandes yacimientos de diamante y del dorado metal. Este enlace terrestre que atraviesa al país hasta su mismo centro, trajo a su paso la construcción de villas, haciendas, mercados y otros asentamientos que aún hoy conservan la magia de aquellas arquitecturas, costumbres, y sobre todo el dolor de miles de esclavos africanos que fundieron con su sangre y espíritu lo que hoy podemos llamar identidad brasileña.

Esta inmensa carretera de más de 1 500 kilómetros guarda para sí, y de esta manera lo ha sabido expresar el artista, un gran pedazo de la historia de Brasil y de la humanidad.

Paulo Laborne, quien es oriundo de Minas Gerais, el estado donde se enclava Ouro Preto, muestra en su haber una inmensa cantidad de libros, documentales y muestras nacionales e internacionales a las que suma a una anterior visita a Cuba. Sobre este tópico comenta a Opciones:

“Volver a Cuba es estar en casa. Jamás he visto dos pueblos tan parecidos como el cubano y el brasileño. En todo, sus culturas, su composición étnica y en particular el valor que le conceden a la amistad. Siempre he encontrado en esta Isla un sentimiento solidario tan solo comparable con su inagotable fuente cultural.

“Esta exposición que ahora propongo para muchos puede parecer familiar porque están hechas con el deseo de mostrar la esencia de un momento histórico que aún, después del paso de varios siglos, se mantiene latente; y Cuba también vivió un proceso similar en sus albores como colonia.”

Paulo está muy agradecido a la embajada de su país en Cuba por el apoyo al proyecto y, en particular, a la dirección y trabajadores del Teatro Nacional de Cuba “quienes hicieron posible este sueño”, asegura el espigado fotógrafo que confiesa:

“No vine a Cuba de paseo, vine a trabajar. Además de la exposición, durante mi breve estancia he realizado muchas fotos con la idea de futuros proyectos que incluyen la arquitectura, los rostros y otras peculiaridades de esta inmensa y singular nación”.