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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Ni revoltoso, ni picante, sino dulce y sensual

Del 25 al 28 próximos se celebrará el Festival Internacional del Danzón en la capital cubana y en la cercana provincia de La Habana. Habrá conferencias, paneles y un concurso de baile en el cual pueden participar bailadores del patio y extranjeros

Como “degeneración de nuestra danza”, calificó el historiador Serafín Ramírez (1853-1907) al danzón, uniéndose así al coro de los que a partir de su nacimiento lo calificaron, despectivamente, de “revoltoso y picante”.

En realidad ese género, a 125 años de su estreno en un Liceo de Matanzas, capital de la provincia del mismo nombre, carece de los males que se le achacaron. Por el contrario, su expresión danzaria se acerca más a un baile de figuras, dulce y sensual, donde los bailadores tienen que dar muestra de sus destrezas al marcar los pasos.

Es por ello su vigencia no sólo en nuestro país sino también en otros como México, donde hace unos años se filmó una película, protagonizada por María Rojo, que llevaba el título de Danzón. En la capital azteca existen varios de salones a los cuales asisten residentes y visitantes para oír y danzar al compás de ese ritmo.

SUS INICIOS

Las alturas de Simpson, del matancero Miguel Faílde, es el nombre del primer danzón que se dio a conocer en el ya mencionado Liceo.

La orquesta, dirigida por el propio Faílde, constaba de los siguientes instrumentos: dos violines, dos clarinetes, cornetín, trombón, figle, contrabajo, timbal y güiro.

Failde nació el 23 de diciembre de 1852 y falleció el 26 de diciembre de 1921.

Era compositor, cornetista y director de orquesta. Otros números de su autoría son Antón Pirulero, A La Habana me voy, La Malagueña, La diosa japonesa, así como también compuso danzas, valses, pasodobles y marchas.

En diciembre 15 de 1881 en los altos del entonces Café del Louvre, se celebró un bailable aparentemente en homenaje al patricio cubano Juan Gualberto Gómez, pero en realidad era con objeto de recaudar fondos para los preparativos de la guerra contra España.

Esta relación de esta música con aquella campaña libertadora tiene su mayor expresión cuando en diciembre de 1895 el músico oriental Rafael I. Inciarte Ruiz, organiza y dirige la Banda de Música del Ejército Libertador de aquella región y que no sólo interpreta marchas e himnos, sino también danzones.

Estos hechos no escaparon a la mirada de los españoles y en 1904 en un baile celebrado en el Casino Español de Ciudad de La Habana en honor del Rey de España, no se tocó el danzón porque era cubano y en su lugar se interpretaron los two steps, de origen estadounidense.

Otro hecho importante en la historia del danzón, fue la llegada a La Habana, de Antonio María Romeu, quien introdujo el piano en la orquesta danzonera de Leopoldo Cervantes.

No contento con esto, formó también su propia orquesta y creó más de quinientos danzones, algunos de los cuales alcanzaron amplia popularidad como Ay, que me vengo cayendo, La flauta mágica ( en colaboración con Alfredo Brito), El servicio obligatorio, Jibacoa, El mago de las teclas y otras.

El tiempo fue dándole un mayor espacio a este baile y destacados músicos cubanos crean números como El Erial (Sindo Garay), Si muero en la carretera, La Mora y El pescao, de Eliseo Grenet. Incluso el compositor francés Darius Milhaud escribe su obra Saudades do Brasil, utilizando temas del danzón Ojos triunfadores, de Antonio María Romeu.

Compositores cubanos de música culta también añadieron este ritmo a sus creaciones como Alejandro García Caturla que estructuró como un danzón la obertura de su ópera Manita en el suelo.

Tanto en la música popular como culta, el danzón mantiene su presencia y ejemplo fehaciente de ello es el Ballet Nacional de Cuba que estrenó la obra Dan-son, música de Rodrigo Prat, basado en su zarzuela Amalia Batista.

Para finalizar digamos que el pianista Chucho Valdés tiene entre sus creaciones varios danzones, entre ellos Guajira, Una tarde en Alamar y Valle de Picadura.

BAILABLES Y CONFERENCIAS

Las conferencias se efectuarán en el Museo de la Música en La Habana Vieja el día 25 , mientras que 26 y 27 será en el Salón Gelabert, del Hotel Habana Riviera, e intervendrán destacados músicos como Richard Egües, Celso Valdés, Julio García Espinosa y Pepe Reyes, entre otros.

El concurso de baile tendrá lugar del 25 al 28, en los jardines del Restaurante 1830, a partir de las 8:30 pm.

Otros sedes serán el Hurón Azul de la UNEAC y el Salón Benny Moré, de la Tropical.

Entre las orquestas que actuarán se encuentran La Aragón, América y Sublime.