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Un libro escrito a cuatro manos

El chupacabras de Pirque, policiaco para niños redactado por dos cubanos mediante correo electrónico. Se trata de Juan M. Betancourt (Betan) y José Pelayo, este último residente en Chile

Dos cubanos a distancia se pusieron de acuerdo por medio de Internet, y de allí surgió una noveleta policiaco-humorística que acaba de ser publicada por la editorial Alfaguara, de Chile.

Su título es El Chupacabras de Pirque, editada en la colección Próxima Parada Señal Naranja, con 80 páginas y dedicada para los niños de diez años en adelante.

Los cubanos Juan M. Betancourt (Betan) y José Pelayo, este último radicado en Chile, escribieron la obra a cuatro manos por medio del correo electrónico.

Betancourt es periodista, redactor humorista que filma bajo el seudónimo de Betan desde hace 42 años en la publicación Pa’lante.

Ha incursionado también en la novela policiaca, en la cual ha sido ganador de una mención en 1998, y un primer premio en 1999 en el concurso Aniversario del Triunfo de la Revolución.

Otras tres de sus obras en ese género, han sido llevadas a la radio en Cuba.

Pelayo, por su parte, fue miembro de La Seña del Humor de Matanzas, una de las más populares agrupaciones artísticas dedicada a ese género, y reside desde hace doce años en tierras c hilenas, casado con una habitante de esa nación.

En ese país ha actuado en teatros, televisión y centros nocturnos. Desde hace dos años comenzó a escribir y publicar libros de humor para los niños que han sido editados por Alfaguara y Grijalbo, y próximamente saldrán en Argentina.

Ambos, amigos y coterráneos, estuvieron sin noticias del uno del otro, hasta que un día por medio de la Internet establecen una correspondencia fluida.

Así Pelayo invitó a Betan para escribir a cuatro manos una novela de aventuras, mezclada con humor, para niños entre las edades de 10 y 13 años.

Primero hubo varios intercambios sobre cómo se iba a desarrollar la trama, hasta que el 30 de enero del pasado año Pelayo le envió los dos primeros capítulos de El Chupacabras de Pirque.

En el primero se describe el sitio donde transcurriría la acción: una comuna rural llamada Pirque, situada a 150 kilómetros de la capital chilena.

Ya en el segundo capítulo aparecen los protagonistas principales: un niño de 12 años nombrado Ricardo (Riky), amante de la aventura policial, que va de vacaciones a ese lugar, y Dante, un joven de 18, que vive allí con sus abuelos.

Con estos dos capítulos como pie, Betan comenzó a escribir los capítulos 3 y 4 y se lo manda a Pelayo por la misma vía.

En esos intercambios se va desarrollando la historia de esos dos jóvenes que deben descubrir quiénes están detrás de la muerte de varias cabras, a pesar de la afirmación de una adivina que plantea que es un chupacabras que merodea el lugar.

Capítulos van, capítulos vienen, sugerencias también van y vienen, así como comentarios jocosos de los que estaban haciendo, hasta que pusieron fin a la obra, después de 23 días de su inicio.

Cuando Pelayo se lo presentó a Literatura Infantil de Alfaguara se quedaron tan maravillados, que aunque el plan editorial ya estaba hecho, lo editaron y presentaron a finales del 2003 y se distribuyó como material de lectura en las escuelas chilenas.