Opciones

Semanario Económico y Financiero de Cuba

Luis Lorente, una poesía sobre lo cotidiano

Con el libro Esta tarde llegando la noche, el poeta ganó el máximo galardón en la categoría de poesía durante la más reciente edición del Premio Casa de las Américas.

Según sus propias palabras Luis Lorente escribe reflexiones sobre el diario vivir, sobre la cotidianidad, el ir y venir de un tiempo que de alguna manera siente que va acabando y debe ser contado para ser entendido por uno mismo y por los que lo rodean.

Este es el tema recurrente en sus últimos poemarios, y el tópico del libro Esta tarde llegando la noche, con el que ganó el máximo galardón en la categoría de poesía durante la más reciente edición del Premio Casa de las Américas.

En oportunidades, sus versos pudieran parecer notas salidas de un diario, que primero existen como contenido palpable y luego toman forma a partir del sentimiento, de la percepción, de una subjetividad muy peculiar en la que también se adivina el paso del tiempo.

Esta tarde llegando la noche consta de 31 poemas, escritos entre el año 1997 y el 2003. Los une precisamente esa preocupación sobre el transcurrir que pasa inmutable ante nuestros ojos, y sobre nosotros mismos.

“Era la primera vez que mandaba una obra al Premio Casa, un galardón que considero muy importante por el gran valor que tiene a nivel de continente. De alguna manera, su reconocida dimensión hace que uno mida muy bien un poemario antes de decidir someterlo a ese concurso”, explica el poeta.

Y justo en esta edición, en la que se presentaron 255 libros en la categoría de poesía, Luis Lorente se llevó el premio. “Soy además uno de los pocos cubanos que lo ha obtenido y eso me hace muy feliz”, comenta.

Le agrada también saber que sus versos recorrerán todo el continente, serán leídos en muchos sitios, gracias a las atractivas ediciones y a las actividades de promoción que Casa de las Américas realiza a raíz del premio.

De nacimiento y oficio

Lorente se declara poeta de nacimiento y de oficio, aunque ahora también trabaje como asesor de la Asociación de Escritores, dentro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

“Leo mucho desde que era niño y comencé a escribir sobre el 68 o el 69, con los aires de la revolución cultural, literaria y sociológica que soplaron entonces y nos empujaron a sentir y vivir de forma más abierta. Existía un gran afán por saber y conocer en aquella época, y todos los que nos vinculamos a ese mundo nos vimos en la necesidad de expresarnos de alguna manera.

“Yo escogí la poesía porque creo que se nace poeta, y ese fue el género en el que me sentí más cómodo desde mis inicios, me moví con más facilidad siempre en él, aunque la técnica la fui adquiriendo poco a poco, como es lógico”, argumenta.

Su primer libro Las puertas y los pasos fue galardonado con el premio David y se publicó en 1975, y el segundo, Café nocturno, vio la luz en 1976 gracias a la Editorial Unión. Luego le siguieron Ella canta en La Habana, con una edición muy limitada, Como la noche incierta, en colaboración con Aramís Quintero, y Aquí fue siempre ayer, también editados por Unión. Por supuesto, poemas suyos han aparecido en varias antologías sobre la poesía cubana de los últimos tiempos.

Al cuestionarle sobre sus influencias literarias Lorente no las desdeña. Todos los escritores tienen que beber en muchas fuentes, para poder crear la suya, explica, y las influencias están presentes en lo que hacemos apenas sin que uno se de cuenta.

“Sí reconozco que leí mucho a Eliseo Diego, por ejemplo, con quien me unió una amistad muy intensa. Me enriquecí con sus comentarios y sus recomendaciones de lecturas, aprendí de sus métodos de depuración, pero él miraba las cosas con mucha cautela y las describía a través de los versos con una precisión y una belleza difíciles de igualar.

“En mi caso, aunque vuelvo sobre temas de los que han escrito muchos, trato de hacerlo de una forma sincera, con todo el corazón, para que, como decía Martí, lo que se dice sea nuevo”, agrega Lorente.

¿Solo has escrito poesía?

“Básicamente he escrito y publicado poesía, aunque ahora estoy probando en serio con otra cosa. El libro en cuestión se llama Elogio a la locura y recoge cuentos, semblanzas y relatos sobre ciertas personalidades muy curiosas y cuestionadas de la historia nacional.

“Esta incursión en la prosa es como una forma de probarme a mí mismo, de explorar otros terrenos que me interesan y en los que tengo mucho que aprender”, concluye.