Opciones

Semanario Económico y Financiero de Cuba

Gydema se alista para remontar el vuelo comercial

Renovar sus sistemas y tecnologías, recuperar sus capacidades para incrementar y diversificar producciones, hará que esa empresa cienfueguera responda con mayor eficiencia su cometido en el mercado nacional y pueda enfilar rumbo hacia las exportaciones

Un contrato con la firma española Profood Services, sellado durante la más reciente edición de la Feria Internacional de La Habana (Fihav 2018), permite a la Empresa productora y comercializadora de Glucosas, Almidón y Derivados del Maíz (Gydema) abrirse camino a la exportación, por primera vez, con productos de probada calidad, en esta ocasión a partir de ventas en frontera.

Profood es uno de los más de 40 usuarios con que cuenta hoy la Zona Especial de Desarrollo (ZED) Mariel, una empresa dedicada a procesar alimentos, diferentes tipos de bebidas y frutos secos, que es filial de la firma hispana Hotelsa Alimentación, proveedora de suministros a la industria turística cubana desde hace varios años.

Rafael Moya Rodríguez, director general de Gydema, explicó a Opciones  que las pruebas técnicas a sus producciones confirmaron el cumplimiento de todos los parámetros previstos para esos compuestos a escala global, por lo cual las ventas podrán ir in crescendo progresivamente en la medida en que las condiciones fabriles permitan aumentar los volúmenes a procesar.

Indicó que con la paulatina rehabilitación de la única fábrica de glucosa de maíz en Cuba, ubicada en la zona industrial No.2 Pueblo Griffo en Cienfuegos, en los próximos años se podrá incrementar la producción de los derivados del cereal y abrirse paso en el mercado internacional.

En esa planta se obtienen almidón y sus derivados en forma de mezcla seca para panetelas, arepas, natillas y siropes saborizados, con destino a las industrias confiteras, láctea y de conservas en todo el país, así como glucosa y una gama de surtidos para la producción de helados, caramelos y sorbetes, pienso como subproducto del maíz, entre otros.

Señaló que la instalación se remodela, se automatizan sus sistemas y se ponen a punto las máquinas y equipos, a partir del despliegue de una gran inventiva y creatividad de sus trabajadores, que cuentan con el apoyo de la industria sideromecánica nacional, y el liderazgo de la Organización Superior de Dirección Empresarial (OSDE), a la cual pertenecen.

En los esfuerzos por lograr un mayor rendimiento se priorizan, entre otras garantías, las materias primas suficientes para retomar el vuelo y, tras poder saturar en primer término el mercado interno, responder a las demandas del sector turístico y hasta compartir suerte en este nuevo negocio en la ZED Mariel, gracias a  esta oportunidad de aumentar las cotas de rentabilidad.

Desde los primeros meses de 2018 comenzaron los contactos de Gydema con Profood, interesado particularmente en el almidón y la glucosa, con expectativas que incluyen la participación de este socio extranjero en el millonario financiamiento de la automatización y el equipamiento que requiere esa planta para su recuperación gradual  hasta restablecer los niveles productivos y darle más vitalidad a su proceso fabril.

Todo debe estar listo en menos de un año, por lo que en noviembre de 2019 deben concretarse las inversiones de acuerdo con los plazos de entrega y el montaje del equipamiento que no requiere labores de gran magnitud como ocurre cuando se incluye una obra civil u otras estructuras.

“Pero -subrayó Moya- los planes conjuntos abarcan la decisión de construir una planta de residuales que, además de depurarlos, permita reutilizar en un grupo de actividades dentro de la fábrica (más del 50 % del agua vertida), como parte de todo un programa de sostenibilidad que abarca múltiples mejoras en alianza con el Ministerio de Industrias (Mindus) y el apoyo permanente de la OSDE que integramos, entre otras instituciones que han cooperado con la recuperación de las instalaciones y por ende, de las capacidades de producción.

“Reitero que aunque contemos con la participación de capital foráneo, siempre nuestra apuesta se encamina a promover el acompañamiento de la industria nacional pues tenemos pruebas de cómo aprovechar sus posibilidades y alcance en la restauración, por ejemplo, de partes y piezas complejas.

“Además se compran motores, válvulas, cables, reductores, varios insumos imprescindibles, y ya se tienen automatizados casi todos los procesos,  así como se remodelan las diferentes áreas y se aplican mantenimientos parciales, para alcanzar hoy rendimientos que nos permiten asumir los encargos del país y también salir al exterior con buena calidad del producto; que no se reduzca solo a la maicena, pues podrían sumarse otros renglones a la carpeta exportable”.

De acuerdo con sus potencialidades aún están lejos de alcanzar la plenitud pues la fábrica llegó casi a tocar fondo aunque -aseguró el directivo- aspiran a apretar el paso hasta recuperarse total e íntegramente. 

Cadenas productivas = Mayor eficiencia

Gydema, fundada por idea del líder histórico de la Revolución cubana Fidel Castro, en 1979, forma parte del polo industrial cienfueguero y pertenece al Grupo Empresarial Labiofam.

Es la única entidad del país que asume importantes encargos vinculados a la demanda de esa materia prima en varias industrias de Conserva, Confitería y Lácteos, lo cual ha significado un importante impulso a la recuperación gradual de esa fábrica, vital además en el sistema nacional de salud, en particular para quienes no pueden consumir lácteos.

Puntualizó Moya que se mantienen fabricando el almidón de maíz, la maicena, como se conoce, para varias empresas, y garantizan en primer lugar las entregas de un alimento para niños y adultos con dietas especiales por padecer distintos tipos de enfermedades,  de acuerdo con el Ministerio de Salud Pública (cubren la demanda del programa de atención a celiacos).

Según refiere el director de Gydema, laboran las 24 horas, en varios turnos de trabajo,  y mantienen un significativo encadenamiento productivo con otras entidades del país, al proveerlas de varios compuestos, como a Tecnoazúcar y otras plantas confiteras para la elaboración de caramelos, chocolaterías y la planta de sorbitol de Camagüey dedicada a la obtención de cosméticos y pasta dentrífica, entre otros clientes, que les permiten cumplir sus compromisos del balance nacional del mercado interno y del consumo social.

Hay otra cantidad de almidón que consume Gydema para sus producciones más reconocidas entre las que sobresalen las mezclas secas, para arepas y panetelas, natillas saborizadas, desayunos de chocolate, polvo y harinas de hornear, cremas de queso y otros, con destino al turismo y a las ventas en la red minorista para sustituir importaciones, todos con mucha aceptación. Hoy se esmeran por incrementar esos volúmenes para cumplir con el balance nacional y lograr satisfacer la elevada demanda de la población en el mercado interno.

Entre los retos más inmediatos, subrayó Moya la recuperación del material de envase para mejorar la imagen del producto e imponer su presencia en distintas lides comerciales y mantienen su participación en ferias y otros eventos especializados a nivel local y nacional.

La planta incursiona en una diversificación que le permita sostener la producción principal, por ejemplo, elaboran sirope envasado en formato de  uno, cinco y 20 litros, de fructosa y azúcar para la venta a organismos y a la población. También proveen un compuesto para la fabricación del Vimang en jarabe, en píldoras, en cremas; y se venden los residuos tanto líquidos como sólidos para alimento animal además de conformar una cantidad de pienso con subproductos del proceso del maíz y otros, para la agricultura, en particular la rama porcina.

Todo a partir del maíz y una parte de la corteza del mango (con destino al Vimang) y, ahora están recuperando capacidades en una estrategia por frenar el deterioro de la planta, aplicar mejoras tecnológicas que permitan asumir planes que, sin incluir la glucosa por la situación técnica de esa línea fabril, acrecienten la producción, pues la aspiración es obtener más de 2 000 toneladas de almidón, un récord en los últimos 10 años, que significa triplicar su capacidad fabril y aspiran llegar en 2020 a 4 500 toneladas aún sin alguna inversión.

Además de asumir como inversión la reparación capital de las plantas de glucosa y de residuales, para la adquisición de los sistemas productivos y de recirculación y tratamiento de desechos, esa industria prevé hasta el año 2020 extender su reparación hasta alcanzar en el futuro próximo, una capacidad de 20 000 toneladas de producciones totales, de las cuales 10 000 serían de glucosa con el fin de sustituir importaciones y ampliar las ventas de ese alimento hacia otras naciones, sobre todo del Caribe.

Desde septiembre del año pasado aplican el Perfeccionamiento Empresarial y cumplen con todas las exigencias que implica este proceso.

En cuanto a la estructura de la fábrica, con tecnología sueca y una capacidad instalada de 25 000 toneladas de glucosa, cuenta con unos 300 trabajadores en dos turnos, cuatro brigadas permanentes: una Unidad Empresarial de Base (UEB) de logística, otra de mantenimiento, servicios, una de producciones principales y otra de las alternativas o derivadas del almidón.

Tienen un capital humano de mucha calificación técnica y profesional, entre los que sobresalen ocho fundadores y, en este 2019, preparan un programa especial para celebrar los 40 años de la entidad.