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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Con el aniversario 500 como pretexto

En La Habana se impulsan cerca de 30 programas entre esos, recuperación de instalaciones de salud, educación, gastronomía, turismo, iluminación de avenidas, vivienda, producción local de materiales de la construcción, informatización, así como incremento de espacios y actividades culturales y recreativas

Cada año, el 16 de noviembre, locales y foráneos, creyentes y ateos, se reúnen para dar tres vueltas a la ceiba del Templete, en el Centro Histórico de La Habana, y pedir sus deseos. Una tradición habanera que algunos no se pierden nunca.

Con el reloj descontando las horas hacia el 16 de noviembre de 2019, la capital cubana proyecta, define prioridades, calcula, coordina, corrige el tiro y ejecuta obras por su medio milenio. Sin embargo, el aniversario 500 no es meta, sino un pretexto para desarrollar un programa que la ciudad demanda y se ha ganado.

“La intención y la propuesta para el aniversario 500, está en hacer de La Habana, entre otros, una ciudad más bella, ordenada e higienizada, con un pueblo más disciplinado, para lo cual se ha llamado a hacer, por La Habana, lo más grande”, destacó Luis Carlos Góngora, vicepresidente del Consejo de la Administración Provincial.

Unas 10 000 acciones constructivas en todas las esferas sociales y a todos los sectores económicos, se acometen en la capital a propósito del aniversario 500, que se celebrará en noviembre de 2019.

Según explicó, por su vital importancia, este acontecimiento debe contribuir al desarrollo económico social de la ciudad, al conocimiento de su historia, a incrementar el sentido de pertenencia y el amor por parte de sus habitantes y de todo el país a La Habana.

En ese propósito, indicó que se siguen las precisiones realizadas por el Presidente cubano Miguel Díaz-Canel, acerca de revertir la situación de la capital y restañar sus heridas, al recuperar espacios y sitios emblemáticos, perfeccionar la relación del trabajo del gobierno central con la provincia, para atender los problemas de forma conjunta.

Asimismo, mantener el sistema de trabajo que se implante para el 500, recuperar el Plan Director de La Habana y trabajar por este, con un criterio de planificación quinquenal, así como tener en cuenta las experiencias de La Habana Vieja y extenderlas a otros territorios, empezando con el municipio de Centro Habana.

En un encuentro con empresarios nacionales y extranjeros durante la recién finalizada Feria Internacional de La Habana, se explicaron los programas que mejorarán la situación de centros de educación, salud, deportivos y culturales, instalaciones turísticas, redes hidráulicas, transporte, viales e intersecciones más emblemáticas, las entradas a la ciudad, los parques, entre muchas otras obras.

A su vez, se dio a conocer la existencia de una treintena de proyectos cuya ejecución sería posible mediante el apoyo de la colaboración internacional, algunos de los cuales atañen a sitios emblemáticos: Palacio de la tecnología y la recreación sana en la Finca de los Monos, acciones de restauración y socio-ambientales en el Castillo Madrid y los Jardines de La Tropical; restauración y valorización del Complejo Monumental Antiguo Monasterio de Santa Clara para Centro de formación de la restauración para jóvenes de Cuba y el Caribe y claustro del antiguo convento de Belén, entre otros.

Motivos

Reynaldo García Zapata, presidente del gobierno en la capital, recordó los argumentos que le dan a La Habana su grandeza: la postergación de sus necesidades con el fin de desarrollar provincias menos favorecidas, su historia, la participación de sus jóvenes en las luchas libertarias y revolucionarias, la contribución de personas de todas las edades en la Campaña de Alfabetización, así como los médicos que desde aquí partieron a todos los lugares de la Isla, incluidos los más recónditos para llegar donde nunca antes había llegado la medicina.

Sobre el aniversario, Luis Antonio Torres Iríbar, primer secretario del Partido en la capital, destacó: “lo mejor que tiene La Habana es su gente, el habanero es extraordinariamente afable, comprometido con su ciudad y su pueblo.

“Cuando se habla de los baches, los edificios, la basura, esa es una minúscula parte. Esta Habana no es real y maravillosa por gusto, lo es esencialmente por su gente, por su pueblo, sus tradiciones, su cultura. El que quiera sentir ese ajiaco del que hablaba Fernando Ortiz, tiene que estar en Cuba, pero tiene que estar en La Habana”, enfatizó.

En ese ajetreo, en varios puntos de la geografía habanera se ejecutan obras: en el alumbrado de la Plaza de la Revolución, las calles de La Habana Vieja, hoteles en el Vedado, viviendas en toda la ciudad.  El principio es que la revitalización de la capital se extienda más allá del aniversario 500.