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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Llaman a impulsar una globalización justa y equitativa

Otorgan la medalla conmemorativa Aniversario 70 de la Cepal al presidente cubano Miguel Díaz-Canel, al secretario general de la ONU, Antonio Guterres y al dignatario mexicano, Enrique Peña Nieto. Asume la Mayor de las Antillas la presidencia pro témpore de esa Comisión hasta 2020

El llamado a impulsar una globalización equitativa ante los desafíos de toda índole que hoy enfrenta la humanidad resonó durante la celebración del XXXVII período de sesiones de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y la conmemoración de los 70 años de esa institución, en el Palacio de Convenciones de La Habana.

Con la presencia del secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, y el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, la Cepal  efectuó su reunión bienal para reafirmar su voz auténticamente latinoamericana y caribeña, su historia institucional entrecruzada con los vaivenes de la historia regional y su apoyo pertinente, oportuno, riguroso y comprometido a los gobiernos y pueblos desde el respeto a su autonomía soberana para edificar un proyecto de desarrollo con horizonte claro: igualar para crecer y crecer para igualar.

Durante la sesión inaugural, Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de la Cepal, entregó la medalla conmemorativa Aniversario 70 de ese ente, al Presidente cubano, al Secretario General de la ONU y al mandatario de México, la cual fue recibida por Francisco Guzmán Ortiz, jefe de la Oficina de la presidencia de esa nación.

Del 7 al 11 de mayo se efectuó la cita bienal que contó con la asistencia de ministros, viceministros y enviados especiales de los 46 estados miembros y 13 asociados de la Cepal, una representación del cuerpo diplomático en nuestro país y la destacada participación de los ex secretarios ejecutivos de la Cepal, Enrique Iglesias, Gert Rosenthal, José Antonio Ocampo y José Luis Machinea.

Cuba asume la conducción por dos años de la Cepal y según expresó el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, lo hace con el compromiso de trabajar por el avance de la integración y exaltar la relevancia de la paz para el desarrollo, así como de la complementariedad y la cooperación. La Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz traza una ruta indispensable. Sabemos que no habrá desarrollo sin paz, ni paz sin desarrollo.

Además el país antillano preside para el período 2018-2020, dos de los órganos subsidiarios de la Cepal: el Comité de Cooperación Sur-Sur y el Foro de los Países de América Latina y el Caribe sobre Desarrollo Sostenible.

Como el período de sesiones más importante de la Cepal caracterizó Alicia Bárcena al que transcurrió en La Habana, con la rendición de cuentas de la labor de esa entidad, la presentación del informe de sus actividades en la última etapa y los resultados de otras reuniones intergubernamentales, así como la realización de paneles y seminarios sobre la cooperación Sur- Sur, oportunidades y lecciones aprendidas de las experiencias cubanas, además de la implementación de la Agenda 2030, desarrollo sostenible con igualdad.

Precisamente recordó que a partir de 2010, la Cepal ha posicionado a la igualdad como un valor fundamental del avance y como un principio ético irreductible, en consonancia con la creciente relevancia del tema en las demandas ciudadanas.

La igualdad está en el centro del crecimiento, y en este encuentro, según explicó Bárcena, se da un paso más en esa dirección con propuestas de políticas expresadas en el documento La ineficiencia de la desigualdad, que se presentó como eje conductor del evento.

En el citado texto se aduce a que la desigualdad no solo es injusta sino ineficiente e insostenible. Ineficiente, porque genera y sustenta instituciones que no promueven la productividad ni la innovación, al premiar o castigar la pertenencia de clase, etnia, o género y porque genera una cultura de privilegio que refuerza estas desigualdades, las incorpora a las relaciones sociales como algo aceptable y natural y las reproduce en el tiempo.

“Apostamos por un nuevo régimen de bienestar”, aseveró Bárcena, y abogó por una macroeconomía que preserve la estabilidad real y la financiera, a lo cual debe sumarse la lucha contra la corrupción. Instó además al incremento de las tasas de inversión en los países de la región, una tarea pendiente en América Latina y el Caribe.

En particular, ilustró con los niveles de la formación bruta de capital fijo que  se sitúan por debajo de los registrados en otras zonas del mundo desarrollado y en desarrollo. Mientras que en América Latina se han ubicado, en promedio, en torno al 20 % del PIB en las dos últimas décadas, en Asia Oriental han alcanzado niveles entre 26 % y 28 % del PIB.

“La Cepal ha proyectado para este año una moderada recuperación para las economías latinoamericanas y caribeñas, con un crecimiento del 2,2 %. Si bien el comercio repunta levemente a un 4 % con mejores precios de las materias primas, nuestra integración regional se devela aún muy insuficiente y ante el contexto global es más urgente y necesaria que nunca”, afirmó.

Que el evento tuviera a la inequidad social como centro de su agenda y sus debates, responde a la desafiante realidad de que, América Latina sin ser la región más pobre del mundo, sí es la más desigual, según las cifras aportadas por esa Comisión adscrita a la ONU.

Al respecto, Bárcena señaló que toda nuestra singular riqueza en recursos naturales y en capacidades humanas sigue sin traducirse en una vida digna para la mayoría de los habitantes, pues en 2017 más de 187 millones de personas aún seguían viviendo en la pobreza y 62 millones padecían de pobreza extrema.

“Proponemos -dijo- un gran impulso ambiental que propicie políticas industriales y tecnológicas que desplieguen el abanico de actividades productivas bajas en carbono como el caso de la energía renovable.

“Proponemos mayor integración con industrias que nos conecten, que nos enlacen por la vía de cadenas productivas y estimulen el crecimiento”.

Instó a una nueva generación de políticas fiscales con instituciones renovadas y a superar un estilo de desarrollo que se expresa en ineficiencias ambientales y que está expuesto al impacto creciente del cambio climático.

En ese sentido, se refirió a eventos catastróficos recientes y en particular a sus efectos en la zona del Caribe, muy vulnerables a  huracanes como los del año pasado, Irma y María, de gran magnitud histórica.

Los costos económicos del cambio climático en América Latina y el Caribe en 40 años, calculados desde ahora hasta 2050, se sitúan entre el 1,5 % y el 5 % del PIB regional; en algunas naciones caribeñas este cálculo alcanza hasta el 10 %.

Indicó la secretaria ejecutiva de la Cepal como apremiante que la Agenda 2030 ubique a la igualdad en el centro de su atención, con identidad y domicilio en América Latina y el Caribe.

“Que desde nuestra historia, desde nuestra rica diversidad, desde nuestras esperanzas compartidas, y desafíos comunes, le demos rostro propio, instituciones nuestras, y le imprimamos las urgencias que nuestra realidad reclama”, subrayó. 

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible perfila un camino para poner en marcha una nueva generación de políticas y avanzar hacia un nuevo estilo de desarrollo que permita alcanzar un círculo virtuoso de crecimiento, igualdad y sostenibilidad para las generaciones presentes y futuras.

A Cuba le agradeció su confianza en la Cepal para la implementación de los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución, así como calificó de injusto el bloqueo de Estados Unidos que ya le cuesta al pueblo cubano más de 130 000 millones de dólares, a precios corrientes, y que ha dejado una huella indeleble en su estructura económica.

 Al iniciar esta nueva etapa con la presidencia de la Mayor de las Antillas, la Cepal tiene plena conciencia de que hay que enfrentar los desafíos del mundo mediante el multilateralismo, precisó al afirmar “Se trata de estar mejor preparados para encauzar la agenda 2030 y encarar retos como el cambio climático.”

Desde el triunfo de la Revolución Cubana, esta es la primera vez que La Habana es sede del encuentro de mayor importancia de la Cepal (antes sirvió de escenario durante el II período ordinario de sesiones en 1949).  

Redefinir el concepto de desarrollo

Tras felicitar a Miguel Díaz-Canel por asumir la presidencia de la Isla y agradecer la cordialidad de Cuba, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres calificó a la  Cepal de paladín progresista y voz autorizada de la justicia social en la economía mundial.

“La Comisión ha desempeñado un papel precursor en la integración de las dimensiones económicas, sociales y ambientales del desarrollo y ha promovido con constancia y valentía una visión del desarrollo que considera la igualdad como motor impulsor del crecimiento”, exaltó.

“Se han centrado -indicó- en un significado más profundo de la igualdad; han puesto la mirada más allá de los ingresos como medida del bienestar y prueba decisiva de la cooperación para el desarrollo.

“Setenta años después de su fundación, la Cepal sigue presente donde siempre lo ha estado: en la primera línea de los esfuerzos para impulsar una globalización equitativa, presentando políticas de base empírica, análisis técnicos y conocimientos dirigidos a forjar una transformación económica estructural progresista”, confirmó Guterres.

Al abundar en los desafíos de nuestro mundo, puntualizó que la globalización ha reportado numerosos beneficios, pero hay demasiadas personas que han quedado atrás.

Por más de una generación, los ingresos del 1 % más rico del planeta han crecido a un ritmo dos veces mayor que los del 50 % más pobre.

“Nos guste o no, el aumento de la desigualdad se ha convertido en el rostro de la globalización y ha generado descontento, intolerancia e inestabilidad social, sobre todo entre nuestros jóvenes”, argumentó.

Llamó a  aprovechar el potencial de la Cuarta Revolución Industrial, y protegernos, al mismo tiempo, de los riesgos que plantea. En un mundo cada vez más complejo y multipolar, “debemos redefinir el concepto de desarrollo, sobre todo en las regiones de transición y los países de ingresos medianos, como los de América Latina y el Caribe.

“Necesitamos una economía mundial que beneficie a todos y cree oportunidades para todos. Necesitamos construir una globalización equitativa”, sentenció.

También se refirió a los efectos del cambio climático e ilustró con 2017, cuando el costo económico total de los desastres relacionados con el clima alcanzó la cifra récord de 320 000 millones de dólares.

“Necesitamos adoptar medidas colectivas para apartarnos de ese camino que nos lleva al suicidio", señaló y anunció que en septiembre de 2019 convocará en Nueva York a una cumbre sobre el clima en la que se reunirán dirigentes de todos los ámbitos para cumplir los compromisos de París y elaborar planes más ambiciosos para el desarrollo sostenible, que se basen en la inversión en un desarrollo resiliente y bajo en carbono.

Esta es la primera visita de Guterres a Cuba en calidad de secretario general de la ONU. En noviembre de 1999, cuando ejercía como primer ministro de su país, Portugal, viajó a la Isla para asistir a la IX Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno.

Cuba, un faro que irradia luz en Latinoamérica

“Sabemos que no habrá desarrollo sin paz, ni paz sin desarrollo”, afirmó el presidente cubano, Díaz-Canel, al intervenir en la 37 sesión plenaria de la Cepal.

“No hay más opción que avanzar en la integración regional y el desarrollo con equidad, que nos conduzcan a revertir la pirámide por la cual, en los principales países de la región, el 1% más rico de la población se apropia de una enorme parte de las riquezas. La desigualdad tiene no solo implicaciones económicas, sino también políticas, sociales y culturales”, destacó. 

Subrayó que esa Comisión ha constituido, durante décadas, un referente del conocimiento económico y social a nivel regional y global, y ha contribuido decisivamente a situar la equidad en el centro del desarrollo.“Habrá que enfrentar asimismo serios desafíos que incluyen el lento crecimiento de la productividad, la falta de diversificación de la estructura productiva y la pobre modernización tecnológica”, alertó.

Cuando en febrero de 2010 se decidió la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), con la que los países de Nuestra América destacaron la intención de promover la unidad en la diversidad, el compromiso fue “concentrar los esfuerzos de política social en la población en situación de mayor vulnerabilidad para responder al desafío de la pobreza, la desigualdad y el hambre, y alcanzar el mayor desarrollo económico y social de los pueblos latinoamericanos y caribeños sobre la base de la integralidad, la no discriminación y el reconocimiento de la persona como sujeto de derecho”.

Se continuarán impulsando, por lo tanto, políticas de desarrollo social para asegurar dentro de los ámbitos nacionales un enfoque que priorice los programas dirigidos a la reducción de la pobreza, la desigualdad y el hambre.

“A pesar de las dificultades que enfrenta la economía cubana, muy particularmente debido al recrudecimiento del bloqueo impuesto por casi seis décadas, seguiremos enfocados en las metas de desarrollo fijadas con el fin de preservar, ampliar y profundizar los logros obtenidos”, afirmó Díaz- Canel.

Se trabaja en la elaboración de un Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta 2030, cuyos ejes estratégicos están entrelazados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, como parte del proceso de actualización del modelo cubano, iniciado en el año 2011, regido por la premisa inviolable de no dejar desamparado a ningún ciudadano.

“Pondremos nuestros esfuerzos en apoyar la vocación de la Cepal de impulsar la búsqueda de un mundo justo, equitativo e inclusivo que reconozca a las personas como el elemento central del desarrollo sostenible. Nos esforzaremos por promover la unidad dentro de la diversidad”, enfatizó.

Reconoció al Gobierno mexicano por el trabajo desarrollado desde el trigésimo sexto período de sesiones durante su mandato como Presidente pro témpore de la Comisión y reiteró el firme compromiso de Cuba con la integración latinoamericana y caribeña, con la hermandad y la solidaridad entre nuestras naciones y en la lucha común por el desarrollo económico y social de la América Latina y el Caribe, ratificando la tesis de  José Martí: “es preferible el bien de muchos a la opulencia de pocos”.

Francisco Guzmán Ortiz, jefe de la Oficina de la presidencia de México, luego de transmitir un saludo del dignatario mexicano Enrique Peña Nieto, al nuevo presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, se refirió a la gestión de su país al frente de la Cepal durante los dos últimos años y la satisfacción al desempeñar ese rol, así como la confianza en que Cuba aportará talento, compromiso y liderazgo a la institución.