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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Sortear los extremos

Aunque la situación cambió en comparación con los primeros ocho meses del año, los expertos llaman a la cordura, al uso eficiente y al cero derroche

Si se busca en un diccionario la definición de la palabra cachumbambé, puede leerse: m (masculino). Cub (Cuba). Juego de niños también llamado subibaja o balancín. Aparato de un parque de diversiones infantil que consiste de un tablón sostenido en su centro por una base y cada niño se ubica en un extremo, permitiéndoles equilibrarse. Esa definición tiene cierto símil con lo que ha ocurrido en Cuba, este 2017, con las lluvias. Para enfrentar los vaivenes, el país ha tenido que moverse en dependencia de la brújula de las precipitaciones.

Hasta finales de agosto llovían las alertas sobre la sequía, un fenómeno que se empecinó en golpear a buena parte del país durante unos tres años, y particularmente en Ciego de Ávila por más de 40 meses. La presa Zaza, encargada de abastecer de agua para riego a grandes planes agrícolas, llegó a almacenar a mediados de 2017 apenas el 11 % de su capacidad, en tanto a nivel nacional los embalses acumularon solo 39 % de sus posibilidades.

Al cierre de junio, reportaban entonces los medios, las regiones central y oriental del país solo registraban acumulados del 65 % y 57 %, respectivamente, del promedio histórico de precipitaciones. Los embalses de las provincias de Villa Clara, Sancti Spíritus, Ciego de Ávila y Camagüey llegaron al punto de crítico al no sobrepasar el 25 % de llenado.

La sequía es un tema de gran preocupación en el país por su impacto directo en la escasez de agua para el consumo humano, la agricultura, la industria y el turismo. Las labores de higiene y saneamiento y la prestación de servicios públicos son también impactadas negativamente por esta situación.

Por todo eso, en la segunda mitad de agosto pasado se anunciaba que el Servicio Federal Hidrometeorológico y de Monitoreo Ambiental de Rusia enviaría a Cuba su laboratorio aéreo Yak-42D para generar nubes por medio de reactivos químicos que provocan precipitaciones. Se pretendía  incrementar de modo artificial las lluvias en 80 litros por hora.

Giro líquido

Entre los días 8 y 10 de septiembre la llegada del huracán Irma vino a cambiar radicalmente el panorama. Aunque se produjeron menos lluvias de las esperadas, desde entonces las precipitaciones se han sucedido de mes en mes, dificultando incluso las labores de recuperación de los daños dejados por el meteoro, el traslado de materiales de construcción y los procesos constructivos para dotar de viviendas a quienes las perdieron al paso del más fuerte ciclón formado en el océano Atlántico.

Las lluvias de septiembre, sobre todo en provincias como Sancti Spíritus, Cienfuegos, Ciego de Ávila, Camagüey y Villa Clara favorecieron una notable recuperación de los embalses que al cierre del noveno mes del calendario almacenaban 6 446 millones de metros cúbicos de agua, el 71 % de la capacidad total.

Uno de los casos que más evidencian el cambio es Sancti Spíritus donde se encuentra la Zaza. En menos de un mes se pasó de 25 % de llenado de los acuatorios a 99 %, algo que era considerado imposible antes del huracán Irma y los demás fenómenos meteorológicos que beneficiaron el territorio.

El panorama se transformó también en Ciego de Ávila, otra de las provincias más afectadss. Medios locales indican que con las lluvias de septiembre y octubre el manto freático avileño acabó de recuperarse por completo. Precipitaciones abundantes en octubre, de unos 259 milímetros y equivalentes a 173 % de la media histórica, permitieron seguir elevando el nivel del manto freático hasta la cota de 707,3 millones de metros cúbicos, de los 808 millones que posee como capacidad. En la primera decena de noviembre, de las seis presas cuatro estaban rebosadas: las dos del complejo hidráulico Liberación de Florencia, Las Margaritas y Puente Largo, ubicada en los límites entre los municipios de Morón y Bolivia. En este 2017, varios de los embalses del territorio vertieron agua por primera vez en cinco años.

En tanto, en Villa Clara, las lluvias ocurridas durante este año propiciaron la recuperación de las reservas del líquido en los 13 municipios, con el consiguiente beneficio para las labores agropecuarias, al disponerse de agua para el ganado, pastos reverdecidos y acumulación en reservorios artificiales del sector.

Tal vez la excepción fue Las Tunas donde, pese al período húmedo, hasta finales de septiembre se agudizó la situación de la sequía, provocando retraso en los cultivos vegetativos, falta de pastos y limitaciones para el riego de las plantaciones.

Principio y fin

De acuerdo con el estado de la sequía del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología al finalizar octubre, último mes del período lluvioso, 17 % del área del país presentaba déficits en los acumulados de las lluvias,  los cuales se ubicaron en las provincias de Artemisa y en la región oriental, siendo las más afectadas Santiago de Cuba y Guantánamo.

Cuando llegó noviembre y con él el inicio del período seco, Cuba se había recuperado parcialmente de la prolongada sequía.  Algunas actividades económicas retoman su curso, interrumpido o reducido como consecuencia de la falta de precipitaciones.

En la Empresa Agroindustrial de Granos Sur del Jíbaro, tras el recorte en las siembras al que obligó la sequía en las últimas tres campañas, los arroceros de la provincia de Sancti Spíritus deben plantar en el actual ciclo 18 000 hectáreas de uno de los alimentos esenciales en la mesa de cubanas y cubanos. Aunque hay agua persiguen mantener las medidas de ahorro, sobre todo a partir de las mejoras de campo, la limpieza de canales y drenajes y un eficiente trabajo de los anegadores, con el fin de lograr una productividad de 6,5 metros cúbicos por cada kilogramo de arroz, según dijo Orlando Linares, director general de la entidad.

Por su parte, la Empresa Agropecuaria La Cuba, en Ciego de Ávila, aprovecha los descansos de la lluvia para impulsar la siembra de frijol y de cultivos de ciclo corto: maíz, pepino, boniato, calabaza, remolacha, zanahoria y berenjena. De acuerdo con Carlos Blanco, director de la empresa, “las precipitaciones han resultado muy beneficiosas; como se sabe teníamos serias afectaciones con el riego y hoy el panorama es muy diferente, se ha recuperado el manto y contamos con agua por lo menos para dos años, aunque dejara de llover”.

En ese territorio, no solo la agricultura se beneficia. La disponibilidad de agua en los embalses, gracias a las lluvias que trajo el huracán Irma y las posteriores, permite incrementar la población de peces para asegurar las capturas en años venideros. En declaraciones a la prensa, José Osmundo López Calderón, especialista de la empresa de la pesca en la provincia, dijo que la escasez del líquido en los acuatorios debido a la sequía que azotaba a Ciego desde hacía más de tres años, limitaba el cumplimiento del plan de entrega a la industria y a la venta a la población.

Alerta

Con las aguas de este año, en 2018 Cuba estará en mejores condiciones para el suministro del líquido. Sin embargo, no porque haya llovido puede usarse el agua indiscriminadamente.

Expertos del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) indican que garantizar el 98 % de la demanda de agua a los sectores de la economía y el abasto a la población para el próximo año, pueden abrirse los grifos del derroche.

De no haber sido por Irma no se hubiera cubierto la demanda en tal alta cifra, pues desde hacía varios años el país estaba sometido a una intensa sequía, con una severa depresión en los acuíferos subterráneos y los embalses artificiales, dijo en Ciego de Ávila  Abel Salas García, vicepresidente primero del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos.

“El agua cuando más hay que cuidarla es cuando la tenemos, porque el derroche trae consigo medidas emergentes y gastos adicionales de recursos”, expresó. Por esa razón, se mantendrán las acciones para preservar el líquido, sobre la base de una correcta planificación, en armonía con el desarrollo económico y social sostenible y la protección del medio ambiente, en tanto es un recurso natural renovable y limitado, sobre todo para Cuba, donde las lluvias constituyen la principal fuente de este preciado líquido.