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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Biotecnología y medicina cubanas en constante interrelación

El Heberprot-P, para el tratamiento de las úlceras del pie diabético, y las vacunas CIMAvax-EGF y Vaxira, como alternativas terapéuticas  frente al cáncer de pulmón, resaltan entre los programas médicos que incorporan productos muy novedosos de la biotecnología cubana

En los últimos tiempos, medios de prensa de todos los continentes han dedicado páginas completas a comentar sobre los logros de la biotecnología cubana, y en especial para referirse a medicamentos y terapias específicas con resultados alentadores en el enfrentamiento a algunas enfermedades, que por su avance indetenible en el presente siglo se están manifestando como verdaderas pandemias. La diabetes mellitus y el cáncer podrían resultar dos buenos ejemplos.

Si usted las menciona en el buscador de Google, acompañadas de la palabra tratamiento, de seguro obtendrá varias referencias en las que se hable del Heberprot-P y el abordaje exitoso a las úlceras del pie diabético, así como de alternativas terapéuticas con vacunas y anticuerpos monoclonales desarrollados en Cuba, que permiten brindar un poco más de calidad de vida a pacientes con enfermedades oncológicas en estadios avanzados.

En ambos casos le estarán hablando de muy bien articulados programas médicos y de salud, en los que se insertaron, tras años de estudios de seguridad y eficacia (ensayos clínicos), productos y medicamentos de la biotecnología y la industria farmacéutica cubanas, que igualmente han requerido de un riguroso período previo de investigación y validación. Porque en la Mayor de las Antillas hace bastante tiempo que estos sectores marchan muy de la mano.

Desde su creación, el Grupo de las Industrias Biotecnológica y Farmacéutica (BioCubaFarma), en el que se fusionaron instituciones y centros de la biotecnología con laboratorios productores y compañías de la industria farmacéutica, ha reforzado esos vínculos y el trabajo de manera coordinada con el Ministerio de Salud Pública de la isla caribeña y sus estructuras.

De los resultados de esa interrelación se benefician en primer lugar policlínicos, hospitales e institutos especializados del país, donde los programas de salud de avanzada o medicamentos con formulaciones biotecnológicas, cuentan para su incorporación más efectiva con las competencias de un capital humano de profesionales y técnicos de alto nivel científico, que contribuyen incluso a su perfeccionamiento. Para quienes vivimos en Cuba el acceso a estos se garantiza de manera gratuita.

Por otra parte, una cifra creciente de naciones del mundo, a partir de muy diferentes variantes, han sido impactadas en los últimos años por estos resultados, gracias a la gestión de comercialización y exportación de productos y soluciones de nuestra industria biotecnológica y farmacéutica, o directamente de servicios médicos y de salud; dos actividades que registran un aporte cada vez más significativo de dividendos a la economía cubana.

De la segunda de estas encomiendas, se encarga la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos, S.A. (CSMC, S.A.), sociedad mercantil que hoy sustenta su trabajo en siete líneas fundamentales de negocios, que van desde brindar asistencia médica en territorio nacional al turismo, o a potenciales pacientes de todo el orbe que la soliciten; hasta las prestaciones profesionales asociadas a servicios médicos y de salud en el exterior.

Más de 250 programas son puestos actualmente a disposición del mercado internacional por esta entidad cubana, que en aras de fortalecer y hacer más competitiva su cartera de trabajo, también impulsa numerosas propuestas de servicios médicos integrales en los que se incluyen medicamentos, medios de diagnóstico y evaluación, así como sistemas más complejos aportados por el Grupo BioCubaFarma, con el que tiene establecido un proyecto de alianza estratégica.

Precisamente, el Heberprot-P, para el tratamiento de las úlceras del pie diabético; y las vacunas CIMAvax-EGF y Vaxira, como alternativa terapéutica  frente a neoplasias del pulmón, resaltan en esa última lista y se confirman entre los programas que más demandan muchas de las personas que deciden viajar a Cuba buscando la restauración de su salud.

Un aliado contra la diabetes

Desarrollado por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), con el correspondiente soporte del sector médico, el Heberprot-P y la terapia que se le asocia constituyen sin lugar a dudas una solución de gran impacto, pues han permitido dar la respuesta más sólida que se conoce frente a un padecimiento de salud tan acrecentado como la enfermedad que lo genera: las úlceras del pie diabético.

Se estima que entre 15 % y 35 % de las más de 400 millones de personas que en la actualidad viven con diabetes en el mundo se verá afectada en algún momento con esa complicación, que suele llevar a la amputación del miembro afectado.

Con un enfoque que supone atención médica integral y multidisciplinaria al paciente diabético, ya sea cubano o foráneo, el programa de tratamiento vinculado al Heberprot-P recomienda la incorporación del medicamento, basado en el factor de crecimiento humano recombinante y aplicado por infiltración interlesional, siempre de conjunto con otras terapias convencionales, que pueden ser brindadas de forma ambulatoria o con hospitalización.

El gran mérito del producto reside en su efectividad en materia de acelerar la granulación del tejido  y mantener una cicatrización sostenida de este tipo de úlceras, lo que incide en que se disminuya el riesgo de amputación hasta en un 78 % de los casos y se garantice la recuperación más rápida.

Hasta la fecha, Cuba tiene alrededor de 30 patentes concedidas de ese medicamento y una veintena de licencias sanitarias en el mundo. En tanto que asciende a más de 300 000 la cifra de personas que, ya sea en su territorio o desde cualquier otra nación, pueden dar fe de que el Heberprot-P es hoy uno de los aliados más seguros que existen en la batalla contra la diabetes.

Vacunas que regalan un rayo de luz

Resultantes igualmente del empeño de los científicos e investigadores cubanos, son las alternativas terapéuticas que incluyen vacunas y anticuerpos monoclonales y han regalado un rayo de luz a pacientes oncológicos, a quienes brindan la oportunidad de elevar su calidad de vida y supervivencia.

Entre estas, las vacunas CIMAvax EFG y Vaxira Racotumumab, indicadas para el cáncer de pulmón de células no pequeñas, en estadios avanzados (IIIb y IV), prolongan el período libre de recaídas y mejoran el estado físico y anímico, de los pacientes después del tratamiento onco-específico de primera línea (quimio y radioterapia).

En el Centro Internacional de Salud La Pradera, al oeste de la capital, existe una experiencia reconocida en el trabajo con ese tipo de terapias de avanzada.

Y es que La Pradera también labora muy vinculada con este tema junto a otros líderes importantes en su desarrollo, como el Instituto Nacional de Oncología y Radiobiología, el Centro de Investigaciones Médico-Quirúrgicas (Cimeq), y el Hospital Clínico-Quirúrgico Hermanos Ameijeiras. 

Desde hace varios años, en todos estos centros se emplean productos y medios de la biotecnología como parte de los  muy diversos programas de salud articulados para brindar variantes de diagnóstico temprano, asistencia médica y enfrentamiento al cáncer, con especial relieve en el de pulmón, que viene cobrando cada vez más vidas en Cuba y el mundo.