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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Cambiar el paradigma

Países como Brasil, Estados Unidos, Argentina y Paraguay, entre otros, engrosan la lista de las naciones donde gana terreno la agricultura de conservación

El ingeniero agrónomo Dagoberto Rodríguez Lozano lo confiesa: formado en el conocimiento de que una tierra preparada para sembrar debe estar invariablemente bien arada, miraba con desconfianza y hasta incredulidad la idea de cero labranza. Sin embargo, los nuevos saberes y ver de cerca cómo la agricultura de conservación (AC) es capaz de dar alimentos y, a su vez, no dañar el suelo, le abrieron los ojos.

No es el único. Desde varios espacios: la investigación, las estructuras de dirección del sector agropecuario, los proyectos y el surco, esta tecnología va dejando de ser un concepto que asusta y se rechaza para convertirse en una posibilidad y un reto, que converge con postulados de la Tarea Vida (Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático).

Hoy, Rodríguez Lozano, jefe del Departamento de suelos y fertilizantes del Ministerio de la Agricultura, es uno de los defensores de abrirle la puerta a esa esperanza. “Es una tecnología que busca tener asegurada, también, la comida de las futuras generaciones. Ese es el camino que vamos a ir construyendo para las condiciones de Cuba, diferentes a las grandes llanuras de Brasil, Argentina o Paraguay, con mayores extensiones de tierra en siembra directa y donde las tasas de adopción han sido muy altas. Otro es el panorama de la agricultura en Cuba, donde la pequeña escala de finca, lleva otro tipo de manejo. Se hará donde sea posible”, recalca.

Abrir las puertas

Recientemente, una consulta internacional sobre el tema, organizada entre el Ministerio de la Agricultura (Minag) y la representación en Cuba de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), dio un nuevo impulso a las aspiraciones de dejar entrar seriamente a la AC a Cuba.

Según la FAO,  la AC es un concepto para el manejo de agroecosistemas con vistas a una productividad mejorada y sostenible, mayor rentabilidad económica y seguridad alimentaria, conservando y reforzando al mismo tiempo los recursos naturales y el medio ambiente.

La agricultura de conservación defiende tres principios interrelacionados: la perturbación mínima del suelo en forma continua, una cobertura permanente de la superficie del suelo con materiales orgánicos y la diversificación de especies cultivadas en secuencia y/o asociaciones.

Bernardo Calero, especialista superior del Departamento de Suelos del Minag y coordinador del Grupo Interministerial para la Agricultura de Conservación, indica que “es difícil escuchar ahora que todo lo que hacíamos estaba mal, pero es así y se ha demostrado: el arado, la guataca y la grada, son el peor enemigo del suelo”.

A su juicio, todo lo que deje la tierra al descubierto es la puerta para que esta se pierda. “En un segundo se pierde un centímetro de suelo y se requieren 200 años para que se forme”, destaca.

El coordinador de la consulta internacional considera entre los avances de este proceso el haber sensibilizado a las personas que deciden. “El año pasado, a la primera consulta asistieron 113 expertos nacionales y 33 internacionales, en esta ocasión participaron seis especialistas de otras naciones, mientras el resto fueron personas designadas por los responsables de los organismos relacionados con la AC,  los ministerios de Educación, Educación Superior, de Industrias, el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, entre otros, que tienen responsabilidad con el tema ante sus organismos”, explica.

De acuerdo con Teresa López, del Instituto de Investigaciones de Ingeniería Agrícola y del grupo de trabajo para la AC en Cuba, uno de los resultados de aquella primera consulta fue un documento denominado Hoja de ruta para la adopción de la AC, que llevó a la realización de talleres en diferentes provincias para enriquecer el proceso  con los criterios de la gente. “En este segundo encuentro, una continuidad, han participado otros expertos internacionales con temáticas que responden a las necesidades de conocimientos planteadas desde la base”, dijo.

Pasos paralelos

Algunas empresas, entre estas La Cuba, de Ciego de Ávila y dedicada a los cultivos varios, y Sur del Jíbaro, una arrocera, solo esperan la posibilidad de arrancada.

Para el experto cubano Calero, en el país el discurso ha cambiado. Algunos directores de empresas agrícolas reclaman: “no nos digan más vamos a hacerlo, si no dénnos los insumos para comenzar. Todavía hoy no pueden empezar porque faltan herbicidas o semillas, pero lo vamos a hacer. Se ha logrado una plataforma de ataque que ahora sí va a permitir avanzar”.

Mirando la experiencia de otros países y el prolongado tiempo para asumir la AC se quiere lograr un proceso que de forma paralela permita investigar y construir las políticas que respalden la decisión del país de insertarse en este camino que busca tanto la productividad como la sostenibilidad.

En esta nueva fase, “la conformación de las políticas va a ir a la par de la introducción, en la medida en que se disponga de las familias de implementos e insumos especializados que lleva la AC para la aplicación en las áreas seleccionadas, porque no queremos arrancar una tecnología y luego que algo nos falte”, destacó Rodríguez.

Como parte de la consulta no solo se trazaron acciones relacionadas con el suelo, las semillas,  mecanización, sanidad vegetal, riego, cultivos, plantas de cobertura, ciencia y divulgación, entre otros, sino que se determinaron los responsables y los plazos, todo como debe ser, puntualizó López.

Según explicó Rodríguez, en algunos cultivos -entre estos los granos-, y en la siembra directa, se podrá avanzar con mayor celeridad, mientras que en otros como las viandas, se requerirán más estudios y adecuaciones tecnológicas, como parte de procesos de investigación y desarrollo.

Pero, alertó, introducir la AC implica también cambiar un paradigma. “A la generación de ingenieros agrónomos de la que formo parte,  nos enseñaron que el suelo bien preparado es ese que se ara, se surca, por lo tanto tenemos que empezar desde las universidades, los estudios de pre y pos grado, los medios de comunicación y ese es el objetivo: integrar a todos los organismos de manera que podamos influir a que la tasa de adopción en Cuba no sea tan larga y se pueda acortar”.

Según Calero, el país no empieza de cero. “Hay muchas áreas que pueden estar consideradas con un nivel de conservación alta, pero no están diagnosticadas. Cuando hagamos ese levantamiento, entonces Cuba va a empezar a aparecer en un mapa de presencia de AC. El paso podría ser que las direcciones de suelo de cada provincia  respondan por la certificación oficial mediante determinados parámetros que sean indicativos reales de lo que se está haciendo”.

Agricultura del futuro

De acuerdo con Theodor Friedrich, representante en Cuba de la FAO y principal impulsor de la introducción en el país de la AC, de cara a los problemas ambientales actuales, incluyendo el cambio climático, que también es resultado en buena parte de la actividad agrícola, es tiempo para cambiar hacia una agricultura intensiva, sostenible y verdaderamente agroecológica.

“La Agricultura de Conservación es una herramienta disponible en este camino. Por lo tanto, la AC es el futuro de la agricultura”, sentenció Friedrich en una columna sobre el tema.

Para Dagoberto Rodríguez es una agricultura que converge con los postulados de la Tarea Vida (Plan de Estado para el enfrentamiento al cambio climático), adoptado en abril pasado. “Cuba apuesta por la AC que busca la sostenibilidad: permite explotar el suelo, utilizando insumos, pero sin destruirlo. Eso coincide con los preceptos que defiende nuestro modelo económico y social de hacer un socialismo próspero y sostenible, que pasa también por la producción de alimentos”.

“Queremos hacerlo sobre bases sólidas y que los ingenieros y productores entiendan que esto es un tecnología que empieza y quizás el primer y segundo años no da resultados, pero después el tercero o cuarto, como todas las cosas que se hacen sobre el recurso suelo, comienzan a rendir frutos y eso va a llevar siempre un período de preparación y transferencia”, insistió.