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Semanario Económico y Financiero de Cuba

Tras soluciones a los retos de la fruticultura

El Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical (IIFT) tiene como misión proveer la base científico-técnica para lograr la sostenibilidad y competitividad de agroindustria frutícola cubana

En las empresas donde se cultivan frutas en Cuba se ha convertido en una práctica permanente llevar una suerte de historia clínica de cada campo. Allí se registra la trazabilidad de los procesos: la fertilización, cuándo se regó, cuáles días llovió, en qué momento se produjo la floración y salieron los frutos… Esos elementos permitirán, luego, tomar decisiones para esos espacios e ir corrigiendo medidas para alcanzar resultados superiores.

Cuando la investigación, la innovación tecnológica y la prestación de servicios científicos se ponen en función de la producción los resultados en el campo muestran que es una decisión que vale la pena, sobre todo si los incrementos productivos se acompañan de prácticas sostenibles y amigables con el entorno. Ese es el caso del Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical (IIFT).

“El IIFT tiene como misión proveer la base científico-técnica para lograr la sostenibilidad y competitividad de agroindustria frutícola cubana y en función de eso se dedica a la investigación y prestación de servicios en materia de cítricos -naranja, mandarina, toronja y limones-, y otros frutales: mango, aguacate y guayaba, dentro de un abanico de cultivos que clasifican como frutales”, explica Guillermo Almenares Garlobo, director de la institución científica.

Un largo historial científico tiene el otrora Instituto de Investigaciones en Cítricos y otros frutales, fundado en 1985, y renombrado en 2001 con su categoría actual. No pocas fueron las acciones desarrolladas por la institución de la ciencia en el último año.

De acuerdo con el director de la entidad, en la etapa brindaron asesoría sobre sistemas de gestión de la calidad, ambiental, de la innovación tecnológica y comunicación empresarial en el sector frutícola, así como para la implementación de un sistema de gestión mediante la norma cubana NC-ISO 9001:2008 en empresas productoras y exportadoras de alimentos e institutos de investigación, además de servicios de monitoreo, diagnóstico, certificación en temas como buenas prácticas, plagas, tecnologías y propagación de cítricos, entre otros, que incrementaron los ingresos de la entidad por encima de lo proyectado.

El IIFT desarrolla diversos proyectos de investigación dirigidos a generar de forma concreta conocimientos y aportar soluciones a problemas técnicos de las cadenas productivas de cítricos y frutales. “Terminamos 2016 ejecutando 40 proyectos de investigación, de esos, 31 son empresariales, de los cuales algunos continúan en 2017. Tenemos una estrecha relación con la base productiva, nuestros especialistas y científicos hacen el levantamiento de la demanda cuando visitan constantemente las áreas productivas, por otro lado, escuchamos los reclamos del sector productivo y de conjunto, formulamos los proyectos que dan respuesta a esa petición cognoscitiva y tecnológica”.

El Instituto de Investigaciones en Fruticultura Tropical es un centro autofinanciado y los proyectos son subvencionados por las empresas o el grupo empresarial, toda vez que estos responden al interés de las cadenas productivas de llenar los vacíos cognoscitivos y tecnológicos en cultivos específicos.

También existen proyectos en programas nacionales de salud animal, alimento humano y más del 60 %  de los ingresos de la institución provienen del financiamiento de los mismos.

Otra de las vertientes de trabajo son los servicios, entre estos la inspección de tecnología in situ de frutales, visitar y capacitar, cada dos meses, a empresas productoras de cítrico en el país (en temas como análisis foliar y de suelos, productos químicos y aplicaciones fitosanitarias).          

En 2016 se obtuvieron 20 resultados científicos, con ocho de introducción directa en la práctica productiva; se cumplió el plan de generalización; los servicios fueron debidamente contratados y sobrecumplidos.

Para desarrollar su labor, el IIFT, en proceso de perfeccionamiento institucional, cuenta con un arsenal científico bien poderoso: de sus 280 trabajadores, un total de 125 son profesionales, de ellos 14 doctores en ciencias y 48 másteres.

Según Almenares, “tratamos de dar respuesta a la demanda cognoscitiva en estos cultivos en aras de mejorar la producción, de estudiar y proponer prácticas de manejo a plagas, enfermedades, de manera que se logre incrementar la productividad de las plantaciones y lograr una calidad, tanto para el consumo nacional como el turismo y las exportaciones”.

Una de las prioridades de la institución es contribuir al incremento de las exportaciones de frutas frescas, por varias razones. “Históricamente, Cuba ha producido frutas de elevada calidad, por lo cual es reconocida en el mercado internacional. Sin embargo, no hemos sido capaces de abastecer esos mercados” destaca el director del IIFT.

Por otra parte, indica, el sector turístico está creciendo y los visitantes, esperan encontrar frutas tropicales,  junto a los atractivos naturales, el clima, la calidez de su gente y la seguridad.  “Tenemos que ser capaces, como país, de proveer esas frutas tropicales al sector turístico y en esa cadena el instituto juega un papel fundamental, porque de él dependen las tecnologías de producción y los sistemas de gestión de calidad para producirlas”.

A su juicio, se prioriza producir con calidad lo que va a la exportación y al turismo, pero la población también la necesita, de manera que debemos cambiar conceptos y pensar como beneficiar a todos, pues  queda muchos por hacer todavía.

En estos momentos, considera Almenares, debe tenerse un elemento primordial: “Hoy disponer de frutas no es como se hacía en los años 50, 60 y 70, los consumidores exigen más requisitos y nosotros, como productores, debemos adaptarnos a esos requerimientos, para lo cual debemos reconvertir nuestras áreas y sistemas productivos en función de satisfacer esa demanda”.

Múltiples caminos

Lo importante de la ciencia es su aplicación en la vida cotidiana y en su contribución práctica en la economía. Según Almenares “la asesoría ejecutada sobre el Protocolo Buenas Prácticas Agrícolas (GlobalGap) en las áreas de piña de la Empresa Agroindustrial Ceballos contribuyó a los buenos resultados obtenidos en la auditoría de seguimiento por la Agencia Certificadora Internacional, y permitió el incremento sostenido de la exportación de este producto en los mercados internacionales, fundamentalmente europeos (España e Italia)”.

Por otra parte, la gestión económica realizada por el IIFT permitió alcanzar la rentabilidad en las dos monedas -cup y cuc-, se mantuvo la certificación de la contabilidad y lograron la calificación de aceptable en el control interno incrementando la productividad y su relación con el salario medio. Según declaró Almenares, los resultados dieron respuesta a un reclamo de los científicos, el incremento salarial, toda vez que el salario medio se aumentó en la etapa en 18 %, tendencia que esperan mantener en este calendario.

Como aporte a la actividad de normalización, en 2016 fueron concluidas las normas cubanas de especificaciones para frutabomba, melón, sandía, pepino, ají picante,  coco y cítricos y se aprobaron las normas ramales de uva y acerola.